¡No a las guerras imperialistas vengan de donde vengan!

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Por: Mao

Los conflictos bélicos destacados en Ucrania caracterizan el dominio económico de territorios importantes para las grandes naciones imperialistas. Al mismo tiempo pone de manifiesto el control ideológico de las masas trabajadoras a través de los diversos bandos mediáticos de la prensa burguesa. De una parte, la hegemonía de los medios de comunicación de la burguesía rusa hace todo lo posible por contrarrestar el ataque imperialista dirigido por Vladimir Putin, quien advierte la necesidad de la invasión a Ucrania para desnazificar y desmilitarizar a su gobierno. En respuesta a las divulgaciones de un lado mediático de la prensa burguesa rusa, se añade la información divulgada de las corporaciones mediáticas de occidente, las cuales controlan en su mayoría la opinión pública acá en la isla. Está se ha distinguido por enfatizar en la necesidad expansionista de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) hacia el este de Ucrania, aun cuando se incumpla con el acuerdo de 1994 de Ucrania con Rusia, de cero expansionismos hacia el este ucraniano. Este mismo sector de la prensa de occidente como de costumbre engrandece la imagen «libertadora» de Estados Unidos justificando sus intervenciones, en donde «tiran la piedra y esconden la mano» en todo conflicto bélico de corte imperialista. Estados Unidos que se quiere hacer de la vista larga, ha aportado más de mil toneladas de armamento al gobierno ucraniano hace ya mucho tiempo y provoca con sus tropas en la zona fronteriza entre Rusia y Ucrania una inestabilidad en la seguridad de ambas naciones. Desde el 2014 Estados Unidos junto con la OTAN han armado a grupos neonazis en las revueltas destacadas en toda Ucrania.

Foto de: Ministerio del Interior de Ucrania que muestra una explosion en Kiev

Los intereses mediáticos de la burguesía imperialista de cualquier nación llevan a la necesidad de una línea editorial parcializada con la clase obrera internacional. En ese sentido, Rusia no pretende desnazificar al gobierno de Ucrania, quien ciertamente ha permitido un avance de sectores neonazis en el país, aunque el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, desmienta que su gobierno permite el desarrollo de grupos neonazi que llevan tiempo atacando a la población civil de los territorios más aliados a Rusia. El presidente ucraniano desmiente este hecho por haber formado parte de una familia que lucho contra el régimen de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. La pregunta que se le puede hacer a Zelensky ¿por qué los partidos comunistas aún siguen prohibidos en Ucrania y por qué han desaparecido lideres obreros comunistas en el país y las autoridades no hacen nada a estas alturas? Estos sectores neonazis que en 2014 llevaron a cabo revueltas por toda Ucrania si han estado apoyados por la OTAN y Estados Unidos, a quien Zelensky da su confianza absoluta y les pide ayuda.

Foto de: Amaury Laporte. Protestas en Washington DC a favor de la intervención de NATO en Ucrania.

La zona asediada por estos sectores nazis, como los gobiernos populares de Doneskt y Lugansk son carne de cañón para que los rusos busquen unificar estas zonas a su gobierno imperialista. Esté intento pone de relieve un aspecto de gran importancia para la clase obrera, el asunto del internacionalismo proletario y la autodeterminación de las naciones. El gobierno de Putin habla de reconocer a estos sectores como aliados de Rusia, alegando un derecho de estos dos territorios a su soberanía y autodeterminación. En muchas ocasiones y de manera oportunista, Putin hace referencia a la Ucrania soviética para buscar el control de estas regiones. Es aquí donde el lado imperialista del gobierno de Putin refuerza un nacionalismo burgués que oculta el interés de Rusia en continuar saqueando la materia prima y los medios de producción que se encuentran en rutas por donde pasa el gas natural hacia territorios europeos. Ninguna autodeterminación de una nación puede regirse por la apropiación de los medios de producción por empresas capitalistas rusas ni de occidente. Estas líneas de gas natural que recorren hasta Europa deben estar en manos de la clase trabajadora ucraniana para entonces separarse del interés imperialista por el que saliva tanto Rusia como los países europeos a través de la OTAN y Estados Unidos.

Caricatura de: Latuff (2014)

Tales intereses que pretenden dar continuidad a reproducir la apropiación de medios de producción y con ello la implementación de poner en marcha la explotación de fuerza de trabajo, caracteriza una competencia de lobos de las empresas capitalistas personificadas en las naciones más poderosas económicamente, las cuales estallan en guerras por apropiarse de toda la capacidad productiva que carga estas zonas llenas de materia prima, medios de producción y una clase trabajadora experta en el sector industrial. Mientras esta competencia se desata entre las grandes potencias capitalistas, “los soldados van detrás de la bandera de sus naciones y el dinero sigue detrás del capital”

El juego bélico que produce todo el panorama de apropiarse de la capacidad productiva que existe en Ucrania, establece tácticas y estrategias diferentes que destacan, por un lado, la intervención ruda de Rusia a través de los ataques militares directos. Por el otro, la intervención «guerrillera» económica de Estados Unidos. Donde este último, se desenvuelve más bien en tácticas de ataque por la espalda y lleva a cabo un paquete de sanciones económicas a Rusia. Cualquier táctica militar que impongan estas dos naciones capitalistas e imperialistas, recaen sobre los hombros y el sufrimiento de la clase trabajadora.

Ante este escenario bélico, lxs trabajadores conscientes que entienden que quienes derraman la sangre en esta guerra imperialista somos nosotrxs y no la burguesía, nos oponemos a las guerras imperialistas vengan de donde vengan. Por tanto, declaramos que la mejor sanción para detener este conflicto, la podemos realizar con la única arma que tenemos y la más poderosa, nuestra fuerza de trabajo. Declarando una paralización internacional de la producción. Sin la implementación de nuestro trabajo, que genera las riquezas del mundo, no hay guerra que valga. Ciertamente para esto se hace necesaria la unidad de toda la clase obrera a nivel internacional en oposición a las guerras imperialistas.
Con respecto a los sectores neonazis que pretenden reestablecer un orden económico obsoleto y una retranca en el progreso de la sociedad, también nos toca a lxs trabajadores más adelantados detenerlos en su intento de restablecer el nazismo, cuya recuperación se mantiene viva precisamente por los bandos políticos reformistas de la burguesía liberal que se sientan a negociar políticamente con estos sectores conservadores que estancan todo progreso de la humanidad. Una vez más nos toca decir: ¡Revolución o Sometimiento! ¡Comunismo o Barbarie! ¡No a las guerras imperialistas vengan de donde venga!

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