Privatización de la AEE: Mentira burguesa

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Escrito por Curry para la sección «Lxs Trabajadorxs Hablan» del Abayarde Rojo

Nota: La sección Lxs Trabajadorxs Hablan de AbayardeRojo.org no necesariamente representa la línea política, ni editorial del PCPR. Es un espacio que tiene la clase trabajadora y sus comunidades para denunciar sus problemáticas con el objetivo de organizarnos y luchar. Para aportar a esta sección, escriba a info@abayarderojo.org

La privatización de la empresa gubernamental encargada de distribuir y suplir energía a los puertorriqueños es un tema que siempre ha estado omnipresente en la política puertorriqueña. Gobernante tras gobernante ha prometido mejorar esta empresa ya fuera bajando los precios por consumo de electricidad o prometiendo hacer a esta más eficiente. Sin embargo, el puertorriqueño lo que ha visto es un sistema decadente, ineficiente, y costoso. Un gobierno indiferente, fiel servidor a los intereses burgueses, que cree que de alguna manera engaña al pueblo y a los trabajadores cortando cabezas ineficientes y corruptas a lo que ellos saben que es una hidra de ineficiencia y corrupción, promocionada por los capitalistas. Muchos creen que la privatización mejoraría el sistema, los burgueses saben que les conviene la privatización ya que eso significaría más ganancias para ellos y menos para el pueblo.

Los burgueses te hacen creer que el Neoliberalismo, y eso de privatizar hasta el aire resultaría maravilloso: Reducir el déficit fiscal, mejor servicio al cliente, y la competencia generaría precios más bajos. Esa sería la expectativa, pero ¿Y la realidad?

La realidad es mucho más distinta. Durante la década de los 80 y 90 se creó el consenso de Washington. Este consenso fue creado por el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional, y el departamento del tesoro estadounidense. El mismo consistía en promover e imponer políticas de ultraderecha y capitalismo hard core, conocido como el Neoliberalismo. A partir de estas políticas, muchos países comenzaron a privatizar empresas estatales, el sistema de energía, de salud, las telecomunicaciones, etc. Todo lo que se pudiera privatizar lo privatizaban. Este modelo resultó ser un fracaso miserable y dio paso a que gobiernos socialistas llegaran al poder en Latinoamérica, ya que el Neoliberalismo les había prometido beneficios al pueblo que, obviamente, solo llegarían a los capitalistas.

Acuerdos del consenso de Washington creado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Tomemos el ejemplo de Argentina. Argentina fue uno de los países que se bebió el Kool-Aid del Neoliberalismo, todo privatizado funciona mejor, ¿No? Bueno, cuando se privatizó el sistema eléctrico la cosa se puso de mal a peor.

Primero, las empresas que tomaron cargo de centros de generación y de los medios de transporte de energía comenzaron a cortarle la luz indiscriminadamente a barrios pobres y proletarios para cerrar el déficit: La electricidad era solamente de quién pudiera pagarla. Las manifestaciones tampoco eran una opción ya que el sector privado solo responde al mercado, no a las necesidades de la gente. Segundo, si a una empresa le resulta antieconómico seguir en pie, puede cerrar y dejar a todos sus consumidores sin luz sin tener que rendirles cuenta en lo absoluto al estado. Al FMI y a la burguesía internacional le resultó maravilloso, de eso no cabe duda.

Tercero, a pesar de que el servicio al consumidor si se reportó que aumentó notablemente, el servicio eléctrico seguía en su decadencia y la calidad de este no aumentó, mas bien en muchos casos la calidad del servicio eléctrico bajó, ya que, con tal de hacer mas ganancias, estas compañías comenzaron a reducir los precios de la energía, lo que implicada menos personal y definitivamente no iban a gastar dinero en energía renovable ni en modernizar su sistema. Claro, como siempre, las ganancias son privatizadas pero las pérdidas son socializadas. Así como fue demostrado en el apagón de Buenos Aires en el año 1999, este ocurrió debido a la fracturación de un cable eléctrico principal, para luego al octavo día la empresa a cargo decir que no sabía cuando iba a volver el servicio eléctrico. ¿Para qué modernizar el sistema cuando las únicas dos opciones que tenía el pueblo eran o pagarle al capitalista, o bien quedabas a oscuras?

Cuarto, estas compañías suprimieron las uniones y cualquier movimiento de empoderamiento a los trabajadores, así despidiendo los líderes sindicales y una gran parte de la fuerza laboral, extendiendo la jornada laboral, y en algunos casos suprimiendo los salarios de algunos funcionarios. Los salarios se redujeron por casi un 33% en promedio. En otras palabras, que los trabajadores perdieron uno de cada tres dólares que se ganaban.

Los socialistas puertorriqueños debemos estar en el frente de batalla contra los grandes intereses que pretenden arrebatar los medios de abastecimiento de las manos del pueblo de los trabajadores, para establecer el sistema del Neoliberalismo, cuyo único resultado positivo fue traer nuevos gobiernos de izquierda al rescate de Latinoamérica.

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