El suroeste de Puerto Rico golpeado doblemente ante la crisis del corona virus.

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por Roberto Cruz

En los pasados días se registraron más de 7 sismos significativos (entre magnitudes 2.96 a 3.98) en la región de Puerto Rico principalmente en el suroeste y sentidos en diversas partes de la isla grande. A estos se incluye un sismo de magnitud 4.05 en el canal de la Mona el pasado 5 de abril. El director de la Red Sísmica de Puerto Rico, Víctor Huérfano explico que se deben a las diferentes fallas que están dando su actividad en esta zona de la isla y aseguro que tras el terremoto de 6.4 que hace tres meses sacudió a la isla, la actividad sísmica va a continuar.

Tras los sismos en el suroeste a inicios del 2020, miles de familias trabajadoras tuvieron que salir de sus hogares y establecer refugios. Algunas de estas familias sus viviendas fueron destruidas total o parcialmente. Otras viviendas resultaron un riesgo inminente de colapsar o simplemente existía un temor a su vida por la inseguridad de la estructura. Al inicio del toque de queda cerca de 200 personas aún se encontraban refugiadas como consecuencia de los temblores. Según el administrador de Vivienda Pública, William Rodríguez, al grupo de refugiados en los campamentos que maneja la agencia, se unen otros 172 desplazados que se albergan en ocho campamentos informales que no son administrados por la entidad pública, “por lo que la logística de reubicación, en ocasiones, se puede tornar más complicada”.

Para los miles de desplazados por los temblores el proceso de solicitar las ayudas de FEMA ha resultado un golpe adicional a sus vidas. Hasta el 24 de marzo, FEMA había recibido 36,218 solicitudes a través del programa de Asistencia Individual, y solo 10,728 solicitudes habían sido validadas. A raíz de la emergencia de la pandemia del coronavirus la gran mayoría de estas personas viven una vulnerabilidad compleja debido su edad, condición de pobreza, género o diversidad funcional, etc. A raíz de la crisis económica de la isla antes del paso del huracán María, junto a las medidas de rapina de la burguesía, las masas trabajadoras han soportado grandes niveles de explotación. Los municipios que más se afectaron por los recientes temblores figuran entre los de mayores niveles de pobreza en el país. Según el Dr. José Caraballo Cueto, del Centro de Información Estadística de la UPR, Guánica, Yauco, Guayanilla, Peñuelas y Ponce presentan niveles de pobreza mayores al 50% de su población y niveles de desempleo muy altos.

¿Qué harán estos miles de familias obreras ante la amenaza de contagio por coronavirus (COVID-19)? ¿Están entrando a sus hogares que no están aptos para entrar (aquellos que los tienen) por el mayor temor al virus que a los sismos? Los refugios son terreno fértil para la propagación de enfermedades por lo que la propagación del virus COVID-19 en Puerto Rico representa una amenaza adicional para las personas afectadas por los terremotos en el suroeste.

Al igual que las catástrofes de los huracanes en el 2017 y a los terremotos de inicios de este año, la respuesta a la crisis del COVID-19 es una muestra mas de la incapacidad del capitalismo para responder a las necesidades primordiales de la población. Solo la clase obrera, organizada y consciente de su realidad, podrá vencer los grandes retos, las grandes pandemias y catástrofes. Para salir del gran peligro que representa el capitalismo en el territorio, la clase obrera tendrá que descubrir, dentro toda su pobreza e inseguridad, su esencia revolucionaria. Es tarea de los comunistas despertar esta conciencia en el pueblo para que se hagan conscientes de sus posibilidades de cambio.

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