Centralismo político y salud publica claves para Cuba en el COVID-19

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Foto - Prensa Latina

Por LFMcPartland

Ante la epidemia global del coronavirus resalta el rol del sistema cubano en los esfuerzos para combatirla en su territorio e internacionalmente. Desde antes que fuese el COVID-19 declarada pandemia por la OMS, Cuba ha sido referente mundial por su sistema actual de salud. Este sistema contrasta con los de los otros países de América. En un mundo donde más de la mitad de la población carece de servicios esenciales de salud, la política de Cuba ha sido la de organizar y dirigir un sistema que opere bajo el objetivo de proteger la vida humana.

Foto: AbayardeRojo

Las determinaciones de Cuba desde la declaración de la pandemia se han dirigido a salvaguardar el bienestar de su población, estableciendo centros de aislamiento con vigilancia médica, centros de cuarentena, pesquisas en las localidades con kit de diagnóstico, aislamiento social y su importante programa de prevención. Mientras la improvisación reina en las decisiones para el control del cruce de contaminación, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad por parte de Estados Unidos, Brasil, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, así como en muchos otros países; en Cuba predomina un trabajo bien dirigido y coordinado que beneficia a su población y a muchísimos países a través de su brigada Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”. De este sistema de salud cubano, se han beneficiado países en los que la pandemia del coronavirus sigue produciendo estragos y manteniendo a sus sistemas de salud al borde del colapso. Hasta la fecha a 59 países del mundo llega su personal sanitario para enfrentar los embates del COVID-19.

Para atender una crisis la actual, el centralismo democrático como práctica política es fundamental. La toma de decisiones se guía por la educación y no la imposición. En Cuba la Central de Trabajadores de Cuba-CTC, Federación de Mujeres Cubanas-FMC, los CDR, las organizaciones estudiantiles, cooperativas, así como otros sectores de la sociedad, participan constantemente de las decisiones en la administración de sus recursos y estas son centralizadas en el poder político del partido. No se detiene la sociedad para saber cómo actuar. Para lxs marxistas-leninistas, el centralismo político, es inseparable de la concepción de democracia. Todas las instancias organizativas de las masas obreras inmersas en el proceso de toma de decisiones crean una dirección organizada de selección, de trabajo donde las minorías se subordinan a las mayorías.

Foto: Radio Rebelde, Omara García

El Ministerio de Salud Pública de Cuba-MINSAP, es el organismo rector y toma acción coordinada con los organismos de masa de la isla, subordinándose al organismo central.  Es desde estos que se imparten los procedimientos a aplicarse, sin improvisaciones, con planes de respuesta y contingencia para emergencias cómo la actual pandemia, el ébola en África, las inundaciones de Guatemala, el terremoto de Pakistán, Haití, Ecuador en 2016, México en 2017, Chile en 2020 y donde se les requiera. En Cuba la salud se atiende con un programa definido, con el objetivo de transformar la salud. Los logros son el resultado de la continuidad que da la dirección del país de una manera firme y organizada, dirigida a proteger el derecho a la vida.

Estados Unidos ha utilizado su influencia para criticar las brigadas médicas, y como consecuencia regresarán a la isla a miles de doctores cubanos que trabajaban en sectores pobres de Brasil, Ecuador y Bolivia en 2018 y 2019, que bien hacen falta por el agravamiento de la pandemia de COVID-19. Cuba no podrá adquirir ventiladores pulmonares con sus proveedores habituales, por las medidas contra firmas norteamericanas que han adquirido a estos fabricantes.  En lugar de atacar a Cuba y sus médicos comprometidos, deberían preocuparse de los miles de estadounidenses enfermos que sufren y mueren debido al descuido e incapacidad de su gobierno a causa de su sistema de salud fallido. La política de EE.UU. va dirigida a criticar el sistema de salud cubano y todo lo que huele a Cuba, mientras este exporta guerras y sanciones responsables de la muerte de niños en Yemen bajo bombardeos, apropiación del extractivismo de materias primas que resultan en niñxs de etnia Wayuu en Colombia muertxs de sed y en medio de la emergencia global de salud propone una guerra en Venezuela.

El gobierno colonial de Puerto Rico confunde el aislamiento social con estado de sitio agravando la vida de la población de manera desigual ya que muchas trabajadoras no pueden sostenerse si no es saliendo de sus casas. Este abandono a la salud viene desde antes del desmantelamiento de los Centros de Diagnóstico y Tratamientos (CDT’s), que expusieron a la extorsión del sistema sanitario del pueblo; como el ex-legislador del partido oficialista, Edison Misla Aldarondo, responsable de la venta fraudulenta del hospital de Manatí. Se despiden cientos de empleadxs de la salud y el pueblo imposibilitado de fiscalizar, movilizarse, manifestarse y exponer su oposición. Toda crisis para justificar privatizaciones y contratos con clientelismo.

Los países capitalistas, en consonancia con sus acciones en otros ámbitos, velan solo por una salud como mercancía que aumente sus beneficios. Mientras los estados de la nación norteamericana compiten entre sí por equipos médicos dando ventaja a quien puede pagar más por ellos, en su colonia lxs administradorxs reparten el botín producto de las puertas giratorias con sus contratistas. Sus escandalosas acciones continúan poniendo en riesgo la salubridad de la isla sin darle mayor servicio y acceso a la salud a su población. Contrasta grandemente con los resultados que el MINSAP obtiene a través de su firme dirección inversión en el capital humano y en todos los renglones de los servicios de salud. No bastan los toques de queda sin mayor atención médica.

No se trata de idealizar a Cuba pero si de combatir todos los ataques mediáticos que desconocen la manera en que la dirección popular de la isla se ha esforzado para lograr los avances sociales actuales, algunos que no existen en otras partes de América. El primer deber y el más sagrado deber de todo revolucionario es la capacidad de reconocer cualquier error que haya cometido y enmendarlo. Cuba y su dirección se ha destacado por esta capacidad. Mucho hay que emular del sistema de salud cubano y el enfoque de la dirección en la salud.

El bloqueo, las sanciones y demás imposiciones extraterritoriales se han manifestado de forma negativa, en particular en la eficiencia de un grupo de programas de atención a pacientes con enfermedades crónicas, tanto por las dificultades para la adquisición de reactivos para diagnóstico y medicamentos para tratamiento como por el acceso en general a tecnologías, piezas de repuesto de equipos, instrumental, materias primas y todo tipo de medicinas de procedencia estadounidense que les está prohibido al sector cubano de la salud. Cuba se ha visto imposibilitada de comprar tales medios en Estados Unidos y también a empresas subsidiarias establecidas en terceros países. Las acciones de  Estados Unidos ha afectado durante décadas la salud y la vida de los cubanos, sobre todo de los grupos poblacionales más sensibles: niños, mujeres embarazadas, ancianos y los enfermos. Esta práctica de bloqueo de alimentos y medicinas, calificada por las autoridades y la sociedad civil como genocida, limita las posibilidades de supervivencia de los pacientes cubanos y prolonga o incrementa sus sufrimientos. Sus efectos son más evidentes en los casos de enfermos renales crónicos y de cáncer, y de cirugías cardiovasculares u oftalmológicas, así como de microcirugías. También aumentan los costos a causa del bloqueo. Los daños en la esfera del conocimiento son difíciles de cuantificar. El bloqueo incluye al material bibliográfico y de información científico técnica sobre ciencias médicas. Igualmente dificulta la participación de profesionales cubanos en cursos, conferencias, eventos y otras formas de intercambio y actualización de conocimientos. A pesar de estas realidades, la dirección del país apuesta a la inversión en el conocimiento y el capital humano.

En el capitalismo el dinero es todo, el dinero es la vida y la muerte de las personas. Este, junto a su capital privado, no se mueve por generosidad, ni por el deseo de ayudar a los pueblos; se crea con egoísmo y estimulado por el individualismo. Este sistema no es capaz de suprimir los males de la sociedad, no le importa que haya enfermos sin médicos, así como no le importa que haya seguridad para lxs ancianxs, analfabetxs, niñxs sin escuela, más bien promueve un desarrollo mercantilista de la ciencia y la tecnología basado en la búsqueda permanente de la ganancia y no del bienestar social.

La población trabajadora es imprescindible para el desarrollo de cualquier país, cuidar de su salud debe ser un derecho fundamental para todos y un deber de la comunidad y las prioridades de su estado. No deben existir desigualdades en la distribución de estos recursos y todos los países deben luchar frontalmente contra la insalubridad. Sin esta acción poco se logrará en el mejoramiento de la salud humana del mundo entero. Para tener salud todos debemos contribuir a la misma.  ¡Unámonos!

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