Se complica el panorama político con renuncia de Ricky

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Por Rogelio Acevedo

Luego de 12 días de una intensa jornada de movilizaciones populares masivas, finalmente el gobernador pelele de la colonia de Puerto Rico, Ricky Rosselló, renunció a su cargo a la media noche del 25 de julio. Con toda justeza, las masas populares celebraron en las calles este hecho, sin precedentes, en el cual vieron las posibilidades de su fuerza. Sin embargo, durante las jornadas de julio se desarrollaban y desenvolvían otros eventos, muy complejos y contradictorios que amenazan con echar a perder los avances logrados por las masas. Y aun cuando sigue siendo muy prematuro poder definir el desarrollo de los eventos en curso, sí podemos identificar hechos y actores que tendrán un papel definitorio en esta compleja trama que apenas comienza.

1. El papel de la Junta de Wall Street.

De primera impresión causaron gracia sus enternecedoras declaraciones pidiendo la renuncia de Ricky por el “bien del pueblo de Puerto Rico”. Pero más allá la realidad es que la JWS es un organismo agenciado por la oligarquía financiera a través del gobierno federal para continuar exprimiendo a las masas con nuevos reciclajes de deuda, disfrutando de la triple exención contributiva de los bonos de Puerto Rico. Es decir, es una herramienta del imperialismo destinada a un solo propósito: mantener la sujeción colonial y la súper explotación mediante la desviación del dinero público hacia las arcas de Wall Street. Y para lograr esto se requiere imponer a la población severos recortes en servicios públicos y privatizaciones como hemos experimentado en las últimas décadas.

Aún cuando sus diferencias son de forma y no de fondo, no es un secreto que la JWS y la ganga de Ricky eran enemigos acérrimos y que por los pasados años han estado envueltos en una amarga lucha por el control del erario público del territorio. Desde luego, aun con algunos reveses judiciales menores, la JWS ha estado en una posición de ventaja tanto en la sala de la jueza Taylor Swain, y particularmente en la mesa de negociaciones con las diferentes agrupaciones de bonistas donde han logrado escandalosos acuerdos, como es el caso de la reestructuración de la AEE.

Y mientras las masas marchaban exigiendo la renuncia de Ricky y que de paso se llevara a la Junta, sus integrantes dibujaban una leve sonrisa sabiendo que el problema de “la pandillita de pendejos de Marista” was being taken care of. Ya la oligarquía financiera comienza a impulsar en sus medios que se le otorguen más poderes para la JWS debido a la corrupción generalizada en el gobierno, aun cuando están conscientes que necesitan a los administradores coloniales para que pasen la legislación necesaria para imponer las políticas fiscales del Plan Kruger.

2. Ofensiva de medios de prensa burgueses.

En un análisis previo mencionábamos que bajo la bandera de la unidad las clases y sus diferentes sectores impulsaban sus agendas particulares. Se veía convergencia dentro de un amplio espectro de medios de prensa, cada cual, a su manera, pidiendo la renuncia. Una vez ocurre la renuncia los dueños de los medios, principalmente la radio, han movilizado a todos sus analistas, propagandistas, y de la mano de los políticos coloniales, han montado todo un operativo mediático para contener la ola arrasadora de las masas dentro de los confines de “la prudencia y el civismo ciudadano”. Con diferentes matices y tendencias particulares, nuestros liberales y otros sectores progresistas hablan de “la nueva etapa”, del “nuevo Puerto Rico”, realzan (con cierto temor) el poder popular y por eso todas sus propuestas tácticas se dirigen hacia el marco de la democracia burguesa colonial. Los populares más liberales y su periferia impulsan reformas constitucionales, mientras que otros sectores pequeñoburgueses, algunos organizados dentro de Victoria Ciudadana plantean la organización en un partido electoral para “enderezar” la administración pública. Otros exigen una investigación a fondo de todos los delitos cometidos por la pandilla de Ricky y sus cuates del PNP. Incluso han ido colando la idea de que “estamos cansados, nerviosos, temerosos, por la situación” citando supuestos estudios psicológicos que han registrado los efectos que causan situaciones como la actual. En fin, algunos consciente y otros inconscientemente buscan frenar, desviar, bajar de intensidad las movilizaciones populares.

3. Efectos de la renuncia.

Aún cuando las masas celebraron la renuncia de Ricky, el infame continúa en la gobernación maniobrando corruptelas para asegurarse inmunidad por sus crímenes. Pero la movida de anunciar su renuncia tuvo un efecto inmediato de reducir las movilizaciones, bajar la presión popular, con la esperanza que se redirija hacia la legislatura de Rivera Schatz y Johnny Méndez. No cabe duda de que las masas van a usar este periodo para reagruparse, observar los eventos con detenimiento y determinar el curso de acción para los próximos días. Es casi segura la inminencia de la próxima jornada de movilizaciones ante la falta de alternativas aceptables para las masas que atemoriza a la élite política colonial y preocupa a los políticos del congreso.

4. Papel de los sindicatos en la coyuntura.

Hay que reconocer que, con todas sus fallas y desaciertos, el movimiento sindical, y principalmente sus sectores más conscientes, han denunciado y enfrentado a las pasadas administraciones y a la JWS por las fuertes medidas antipopulares impuestas. Durante las jornadas de julio su participación ha sido extremadamente modesta aún constatando que la masividad de las movilizaciones da la apariencia de baja participación. El movimiento sindical tradicional también fue arrasado por la ola de descontento popular obligando incluso a los elementos oportunistas que servían de aliados de los politiqueros que ahora alegan denunciar, a movilizar a sus matrículas. Personeros como Doña Aida, Pedro Irene Maymí y compañía, han estado por años tomados de la mano con los personeros del régimen reuniéndose en cuartos oscuros, cediendo conquistas, frenando el descontento de sus matrículas. Algunos de ellos en esta coyuntura han estado reuniéndose con el corrupto dictadorzuelo de Rivera Schatz para asegurar apoyo para sus aspiraciones políticas a cambio de que los recortes programados no afecten a los gremios que representan. Desde hace algún tiempo hemos advertido a los trabajadores organizados sindicalmente y a la clase obrera en general que deben dar una lucha sin cuartel contra los elementos conservadores que sirven de correa de transmisión de las políticas de la burguesía colonial y sus politiqueros de turno. Las matrículas deben esforzarse además en ir abriendo y eventualmente conquistando un espacio de liderato en el movimiento popular para asegurar las reivindicaciones de la clase obrera y las masas trabajadoras frente a los intereses de otras clases que pugnan por la dirección del movimiento.

5. Necesidad de una dirección organizada.

Lo que sí parecen tener claro todas las clases es que ante la compleja coyuntura la lucha apenas comienza. Todo parece indicar que nos encaminamos hacia un verdadero choque de trenes con la profundización de la crisis política de la estructura del poder colonial y sus partidos políticos. Dado que todavía Ricky no se ha largado y que el panorama permanece tan fluido y confuso las masas deben mantener la presión en las calles. Considerando todos los efectos positivos que han tenido las jornadas de julio en la “psique de las masas” las movilizaciones han sido una buena escuela y deben continuar. Por el momento los sectores dominantes respiran tranquilos porque todavía el movimiento carece de líderes y de proyecto concreto, lo que les brinda la oportunidad de descarrilarlo. De continuar la lucha popular estos recurrirán a la represión abierta, de la mano de la JWS junto con el imperialismo, con sus capataces politiqueros coloniales sirviendo de ejecutores de dicha política. Esto hace imperativo que en un futuro cercano habrá que replegarse, evaluar las experiencias recientes y reorganizarnos hacia objetivos de consenso para todas las clases oprimidas por el capital. Como parte del proceso de reorganización los elementos más conscientes de la clase obrera y las masas deben ensayar formas nuevas de orientar el proceso como las asambleas populares. Ante el vacío aparente de poder, de lograr consolidarlas, darles cierta estructura y permanencia, estos podrían convertirse en organismos de poder dual que les permitan deliberar y ejecutar una política independiente frente a las maniobras de las clases explotadoras y sus aliados. 

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