Indignados, ¿de qué?

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Foto: WikimediaCommons

Por Carlos Borrero

Movida por la desesperación, la oficialidad del PNP le saca el cuerpo al Gobernador.  Schatz y Méndez le retiraron la confianza mientras González y varios de los alcaldes públicamente invitan a Rosselló a reflexionar sobre la renuncia.  Ya Sobrino y Bermúdez recogieron sus motetes.  Se espera que otros hagan lo mismo.

Sumado a la indignación fingida de gente como Schatz – irónico dada su historia de atacar a los opositores políticos y lanzar epítetos velados a personas que no se ajustan a los preceptos religiosos de su base ultra conservadora– los populares, particularmente aquellos que fueron objeto de mofas en el ya infame chat, se posicionan como guardianes de la moralidad y la ética.  ¡Qué hipocresía!

Independientemente de que si lo hacen con palabras soeces o aplicaciones de mensajería extra oficiales, todos los politiqueros capitalistas intentan manipular la opinión pública a su favor y traman en contra de sus rivales.  ¿A quiénes creen que pueden engañar Yulín, Bhatia y los demás?

Mientras los medios oficiales enfocan la atención de la gente en los epítetos, peyorativas, referencias homofóbicos y misóginos, etc., que usaron los charlatanes prepotentes quienes formaban parte del círculo cercano de Ricky, ningún trabajador o estudiante consciente debe olvidarse de los muchos esquemas ¡completamente legales! a través de los cuales aun se lleva a cabo el saqueo de las masas.

Para dar tan solo un ejemplo ilustrativo, consideremos el caso de la firma BDO Puerto Rico. 

BDO, la misma firma de contabilidad y consultoría involucrada en los escándalos del DE y la ASES, también se encuentra actualmente en el centro de una investigación sobre $1.8 mil millones en contratos de la AEE otorgados a la compañía Cobra.  Recordemos que esta misma firma le proveyó servicios a la infame Whitefish Energy.  A un mes del paso de María desde Abayarde Rojo denunciamos el otorgamiento de estos contratos multimillonarios recalcando como se firmaron después de años de una vil campaña para socavar la Autoridad y debilitar a su fuerza laboral.

Pero las cosas van aun más allá. 

Además de facilitar el saqueo directo de los “fondos de recuperación” por parte de los contratistas energéticos, las firmas como BDO trabajan diariamente para salvaguardar los intereses de los ultra ricos.  Tomemos otro ejemplo con las leyes 20 y 22, promulgadas en 2012 y vigentes durante administraciones tanto popular como novoprogresista, las cuales ofrecen a los ultra ricos extranjeros una miríada de exenciones sobre impuestos.  Estas leyes les eximen a los ultra ricos, principalmente extranjeros, de impuestos sobre ingresos pasivos: dividendos e intereses además de las ganancias de capital, o capital gains.  A raíz de una cumbre sobre la inversión recién celebrada en Puerto Rico, BDO publicó unas declaraciones en que resalta jubilosamente que casi 1.400 compañías se han establecido en Puerto Rico cobijadas bajo la Ley 20 desde fue promulgada en 2012. 

Como se sabe, BDO es tan solo una entre muchas de estas firmas injertadas en el aparato legislativo gubernamental.

Esto quiere decir que mientras la juventud puertorriqueña se ve en la obligación de abandonar a su país por la falta de oportunidades; mientras los maestros, profesionales médicos y tantas otras personas diestras entre la población trabajadora están obligados a escoger entre salarios de hambre en cualquier campo o desplazarse hacia lugares como Texas, Virginia, etc. para ejercer su profesión; y mientras en los hogares de tantas familias pobres, trabajadoras y hasta de clase media diariamente se hacen de tripas corazones para llenar la nevera y mantenerse al día con los “biles”; mientras pasa todo esto y más, los partidos que se alternan en la administración colonial en plena complicidad con esa manada de consultores – quienes son los que verdaderamente elaboran las medidas legislativas – se las inventan para enriquecer aun más a los que ya tanto tienen. 

Ante toda esa maquinaria de consultoría legislativa, legalmente sancionada y mil veces más escandaloso que las poca vergüenzas que se les zafaron a Ricky y sus compinches, ni los ahora ‘indignados’ ni la prensa oficial dicen nada. 

Si bien Ricky y los boys “se tienen que ir”, Thomas Rivera Schatz, Jenniffer González – dos canallas que parecen no indignarse por la promoción del fascismo desde la Casa Blanca misma – y toda su calaña deben de acompañarlos.  Lo mismo podemos decir de la llamada “oposición” popular cuyo récord de corrupción es tan largo como el de sus colegas de la palma.  La indignación las masas trabajadoras es dirigida a todos aquellos elementos que por generaciones se han alternado en control de la administración colonial junto con ese podrido aparato estatal capitalista que usan en contra de los intereses de la gente humilde a cambio de la vista gorda de sus amos imperialistas para robar.

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