En defensa de Julián Assange

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Foto: Cancillería del Ecuador, wikileaks.org

El PCPR se une a todas las fuerzas progresistas que repudian el reciente arresto, encarcelamiento y presentación de cargos contra el fundador de WikiLeaks, Julián Assange.  El arresto de Assange hace un mes después de su extracción forzosa de la embajada ecuatoriana en Londres bajo el falso pretexto de saltarse la fianza representó una grave violación del internacionalmente reconocido derecho de asilo.  El incidente puso de manifiesto la unión de todas las fuerzas de derecha, desde el canalla Lenín Moreno hasta la oficialidad gubernamental de EEUU y el Reino Unido.  Su encarcelamiento desde entonces ha sido marcado por dos aspectos: el cruel confinamiento del hombre bajo condiciones de aislamiento y una campaña descarada por parte de los medios de comunicación burgueses por difamarlo al punto de que la deseada extradición de Reino Unido a EEUU, donde enfrenta nuevos cargos bajo el Acta de Espionaje, se dé sin oposición masiva.

Los cargos contra Assange son un ataque político.  Al igual que el reciente re arresto de Chelsea Manning, la whistleblower (denunciante) y ex soldada que sufrió siete años de cárcel por filtrar archivos clasificados a WikiLeaks, y quien al momento se encuentra otra vez detenida por rehusar dar testimonio contra Assange, estos ataques no tienen nada que ver con las concepciones legales o los principios democráticos que la clase dominante siempre proclama supremos.  Con estos ataques la clase capitalista en EEUU pone de relieve una vez más lo poco que le importan los derechos inscritos en la primera enmienda o la difusión de información verídica como fundamento de la democracia cuando se ven amenazados sus intereses de clase.

Assange reveló información relacionada a varios crímenes de guerra cometidos por el imperialismo estadounidense así como el carácter corrupto del gobierno.  En otras palabras, él hizo lo que los canallas que trabajan para la prensa y los noticieros oficiales, todos en mayor o menor grado integrantes extraoficiales del aparato estatal del imperialismo que funcionan como apologistas del mismo, nunca se atreverían.  Entre los crímenes de guerra y otra información que reveló WikiLeaks, se encuentra:

  • el asesinato de civiles y periodistas durante los ataques aéreos llevados a cabo en Bagdad por la tripulación de dos helicópteros Apache estadounidenses en 2007;
  • miles de documentos relacionados a la guerra en Afganistán en que se destacan el asesinato de decenas de miles de civiles por militares estadounidenses y el papel de varios gobiernos regionales en la carnicería;
  • documentación que expuso que alrededor de 80% de las 150.000 muertes en la guerra de Irak desde 2004 a 2009 fueron civiles;
  • varios aspectos de la corrupción que caracteriza la política externa de EEUU y otros países.

Uno se pregunta, con tantos corresponsales de guerra oficiales “incrustados” durante las varias campañas militares de EEUU, ¿por qué ninguno ha revelado ni la mitad de estos crímenes?  La repuesta debe ser obvia.  También lo es el porqué ahora el estado estadounidense y sus portavoces en los medios se empeñan tanto en desacreditar a Assange como “periodista”. 

Con la presentación de cargos en virtud del Acta de Espionaje contra Assange, así como su inminente extradición del Reino Unido, el imperialismo estadounidense está preparando el terreno para su liquidación física.  Cuando el estado capitalista moviliza todo el peso de su fuerza contra un individuo que se atreve a desafiarlo, debe entenderse como un escarmiento a todos.  Bajo estas condiciones es un deber fundamental organizar una defensa masiva de estos individuos.  La carga de este deber recae sobre las masas trabajadoras y la juventud consciente.  Es en este espíritu que el PCPR hace este llamado en defensa de la vida de Julián Assange y a favor de su inmediata excarcelación.

Cada vez más los capitalistas traicionan sus propios principios democráticos mientras se agudizan las contradicciones de su sistema.  La democracia capitalista, que siempre está subordinada a los intereses estrechos de la clase capitalista, es una democracia pervertida la cual, como bien revela el trabajo periodístico de Assange, sólo sirve para encubrir los crímenes de guerra del imperialismo.  Tal estado de cosas tan miserable sólo puede ser superado por la clase trabajadora a través de la revolución socialista.

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