Sin liderato la UPR para recuperarse

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Foto Recinto de Río Piedras, UPR. Abayarde Rojo.

Por: Leidy Marrero

Al igual que la mayoría del país, y su clase trabajadora y comunidades marginadas, la Universidad de Puerto Rico (UPR) ha sido grandemente afectada por los vientos de María en cada uno de sus Recintos.  Hasta el momento, se ha estimado que el costo de daños por el huracán María es unos $100 millones. Aunque se han anunciado varias fechas de comienzo y algunos recintos como Ciencias Médicas comenzaron, no hay condiciones ni en el país, ni en la mayoría de los recintos para poder comenzar.

Los estudiantes y trabajadores, incluyendo estudiantes del movimiento estudiantil antiguos huelguistas, ayudaron a la recuperación de los distintos recintos mediante el trabajo voluntario. Esto no fue suficiente. Se necesita maquinaria, empleados especializados para poder llevar a cabo tareas especializadas en limpieza y rehabilitación de la infraestructura.

Pero al igual que la recuperación en el país, la recuperación en la Universidad ha sido lenta. ¿Por qué?

A nivel fiscal, una vez más, vemos las consecuencias de todos los recortes y desmantelamiento de la Universidad con esta catástrofe. Por ejemplo, menos plantilla de trabajadores, reducción de talleres especializados y algo que sin duda se ve a leguas, una falta de mantenimiento de infraestructura atroz en los distintos recintos. La condición por la falta de mantenimiento en edificios, en los sistemas de electricidad, árboles y otras facilidades se ha agravado o florecido con el paso del huracán de María.

Para el año fiscal, 2016-2017, se estimaron $5.1 millones en gastos de mantenimiento. Esta cantidad también fue estimada para el año 2017-2018, en el Memorial del Presupuesto publicado por Administración Central el pasado junio. ¿A dónde ha ido a parar este dinero que pagan los estudiantes de la famosa Cuota de Mantenimiento?  El estudiantado ni los trabajadores lo vemos reflejado en la realidad de cada Recinto. En el caso de Río Piedras, incluso muchos de los edificios han sido cuasi abandonados supuestamente para su remodelación, lo que ha obligado a unidades completas a moverse a Plaza Universitaria pagando un alquiler por utilizar esas oficinas. Esto es un descaro.

Es decir, la UPR paga por el mantenimiento de Plaza Universitaria y por el “alquiler” del edificio unos $4 millones, mientras $5 millones se pagan a los bonos de AFICA.  Este préstamo a AFICA fue de $64 millones con una tasa de interés de 5.28%. Es decir, que al igual que un sinnúmero de entidades públicas, se tomó prestado para construir el edificio y ahora pagamos su renta, el mantenimiento, en fin, una cuota de manejo o “Management Fee”. El colmo es que este pago se le hace a una empresa que supuestamente es sin fines de lucro, Desarrollos Universitarios.

Este esquema quiere volver a repetirse y es un gran precedente para robar mejor tras el huracán María. Ya vimos como el gobernador anunció la construcción de unas residencias y de mejorar su infraestructura con una Alianza Público Privada en el Recinto de Mayagüez. Se propuso un proyecto para la construcción de una residencia de 500 viviendas. Esto incluye por supuesto la operación y el mantenimiento de las mismas.   El gobierno, sus planes y medidas económicas, buscan privatizar aún más distintos servicios de la Universidad.

A nivel de las condiciones de cada Recinto, las fechas de comienzo podrían ser alteradas porque las mismas son variables.

En el Recinto de Río Piedras, fuentes indicaron que las residencias, Resi Campus y Torre Norte, no reabrirán en varios meses. Mientras tanto, en Plaza Universitaria se desalojaron a los estudiantes para que agencias federales y de emergencia ocuparan el lugar.

Igualmente, la falta de aire acondicionado por la falta de electricidad, ha echado a perder investigaciones. La falta de electricidad, por ende, de aire acondicionado, ha disparado el crecimiento de los hongos en salones y oficinas. Trabajadores notificaron que hubo exposición de asbesto en paredes por el huracán. Al día de hoy, se mantienen los escombros y desperdicios en áreas como la residencia de Torre Norte, entre otros.

Vemos al igual que en el Gobierno, siguen floreciendo las contradicciones entre el discurso y la ejecución, donde la falta de eficiencia en la administración de la Universidad, no solamente de la presente, sino desde hace décadas, es irrefutable. A un mes del paso María, todavía no hay instrucciones concretas para las y los trabajadores de la Universidad.

Muchos nos preguntaríamos, ¿cómo la Universidad de Puerto Rico con todo el potencial intelectual no pueda salir más rápido de esta crisis? La Universidad es solo un reflejo del meollo que tienen los administradores en el gobierno en general. Hay una incapacidad para poder convocar y organizar el trabajo para levantar cada uno de los Recintos.

Es evidente que no se ha aprovechado el conocimiento académico e intelectual irrefutable de los estudiantes y profesores de las distintas Facultades de la Universidad para recuperar el país.  Esto se debe en parta a la forma de tomar decisiones en la Universidad, de arriba hacia abajo y sin consultar a toda la comunidad universitaria. Esto evidencia que no hay liderato en los administradores de la UPR y tampoco un plan coherente para reconstruir la Universidad.

Igualmente, hay una incapacidad de todas las organizaciones sindicales dentro de la Universidad para poder impulsar un trabajo en conjunto como trabajadores.

Algunos de nosotros podríamos preguntarnos, ¿dónde están aquellos Profesores “De Blanco” que demandaban abrir la Universidad durante el proceso huelgario? ¿Estarán impulsando propuestas para la pronta recuperación? ¿Estarán buscando soluciones tan rápido como durante el proceso huelgario para dar sus clases?  Aquellos estudiantes que demandaron la Universidad por la huelga, aparentemente están ocupados con su recién compañía inscrita el pasado 7 de julio

Por otro lado, ¿los trabajadores de la Universidad han podido superar las divisiones que ha habido por años para poder trabajar juntos? Esta división solamente le conviene a aquellos que quieren ver cerrada la Universidad.

Ahora bien, ¿cómo sería la Universidad dirigida por todos los sectores de la comunidad universitaria, sus trabajadores, tanto profesores, no docentes y estudiantes?  Esto aumentaría mínimamente que todos los sectores discutan las mejores maneras de reconstruir el Recinto, donde se discutan las ideas y propuestas y se decidan las mejores vías para reconstruir el país. Esto se hace más imperante cuando son los mismos trabajadores que conocen la realidad de la UPR.

Pero hoy más que nunca, la Universidad debe mantenerse accesible para esas masas trabajadoras que se vieron aún más afectadas. El último documento del plan fiscal aprobado por la Junta de Gobierno en Junio 2017, establece que la matrícula de la UPR aumentó de 55,911 estudiantes a 62,182 estudiantes mientras que las universidades privadas se redujo su matrícula un 10%. Es decir, que la clase trabajadora y los más marginados del país continuaron matriculándose en la UPR, cosa que podríamos esperar que aumente tras el paso de María.

Ahora es ineludible la importancia de la Universidad, de todas las becas ofrecidas para que los estudiantes puedan estudiar, y más que nada el costo de una matrícula accesible para las mayorías del país.  Más que nada, la Universidad es indiscutiblemente importante porque tiene elementos de la agricultura, de la ingeniería, de las artes y muchas otras disciplinas para poder recuperarnos de esta crisis. En la medida que estemos desorganizados, seremos presa fácil para la administración de turno.

En conclusión, sabemos que el futuro de la Universidad antes de María, era poco alentador, pero con esta catástrofe, aprovecharán aún más descaradamente para guisar con la Universidad de Puerto Rico. Esto ya lo vimos con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y toda la corrupción rampante con sus contratos.

Toda la comunidad universitaria debe combatir la división entre los trabajadores, estudiantes y profesores de la UPR. Debemos de ahora más que nunca, exigir una Universidad para las mayorías del país. Hagamos de la Universidad un bastión para la reconstrucción del país, no para los riquitos que están guisando en proyectos nutriéndose de la miseria que vivimos las mayorías, sino una reconstrucción real para los trabajadores y los más marginados del país.

¡Por una reforma universitaria verdadera!

¡Estudiantes y obreros unidos venceremos!