Maestros reorganizan Frente para defenderse contra cierre de planteles y despidos

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Imagen: elnuevodia.com
¿Sucumbirán al oportunismo?

Por: Ismael Castro

El magisterio ha despertado a la realidad de despidos inminentes como parte del cierre de 179 escuelas.  La reciente declaración de 2.635 maestros como ‘excedentes’ por el Departamento de Educación, aunque un proceso algo común dentro del sistema escolar, ha aumentado la urgencia entre el magisterio para organizarse en contra de los cierres y para evitar despidos.  El liderato de varias organizaciones sindicales se unió esta semana para advertir sobre el peligro y convocar una manifestación frente a las oficinas del DE pautada para el 31 de mayo.   La Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR), ÚNETE, Educamos y Educadores Puertorriqueños en Acción (EPA), los cuales componen el Frente Amplio en Defensa de la Educación Pública (FADEP), dirigen estos esfuerzos.  Los portavoces del FADEP, quienes declararon ante la prensa territorial su disposición de llevar esta lucha “hasta las últimas consecuencias” están preparando una estrategia basada en impugnar tanto la clausura de escuelas como los inminentes despidos en los tribunales.

Acogemos como un avance la coordinación de la defensa de la educación pública y la resistencia a los ataques contra el magisterio que se están llevando a cabo bajo el FADEP.  Las divisiones entre las organizaciones sindicales del magisterio representan una debilidad estructural en su lucha.  Señalamos que la ausencia de representación de la Asociación de Maestros en el FADEP evidencia la profunda degeneración política del liderato de dicho sindicato y la creciente brecha que existe entre los intereses de su matrícula y “líderes” como Aida Díaz.  Como hemos destacado, el papel objetivo de elementos como Díaz es representar a los intereses capitalistas dentro de las filas del sindicalismo.  Mediante su ejemplo de “colaboracionismo de clases” el liderato de la Asociación ha luchado por mantener políticamente subordinado a este sector de la clase obrera a los capitalistas y su gobierno.

No obstante, advertimos al magisterio que su táctica no puede limitarse a acudir a los tribunales capitalistas.  El éxito del FADEP dependerá de su capacidad de combinar varias formas de lucha, incluso las que se orientan al control directo del magisterio y las comunidades sobre las escuelas, además de nuevas formas de organización y administración escolar.  En el análisis final, la lucha por la defensa de la educación tiene que trascender las denuncias de tal o cual administración corrupta o titular del DE arrogante para identificar la raíz del problema en el capitalismo mismo.

Los ataques a la educación pública, que no se limitan al caso territorial de Puerto Rico, se están dando en estrecha colaboración con los tribunales capitalistas a través del mundo.  El desarrollo de sistemas de educación pública, el cual correspondía a la necesidad de asegurarles a los capitalistas una mano de obra adecuadamente adiestrada durante el período del ascenso industrial, se ha convertido en esta época del descenso histórico del capitalismo de un gasto social necesario a un campo de acumulación de ganancias para la clase dominante cada vez más propensa a las crisis.  Como tal, la defensa de una educación pública de calidad es inextricablemente vinculada a la lucha por el socialismo, un sistema basado no en las ganancias privadas de un puñado de capitalistas sino en la satisfacción de las necesidades racionales de la inmensa mayoría obrera.