Ms. González Goes To Washington

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Por: Ismael Castro

El delirio de la nueva Comisionada Residente parece haber alcanzado nuevas alturas. En su segundo día en el Congreso Jenniffer González presentó un proyecto de ley para la admisión de Puerto Rico como el estado 51. Más allá de todos los debates sobre cómo interpretar los plebiscitos pasados u organizar futuros votos sobre el tema, queda la pregunta: ¿Qué significaría para Puerto Rico la plena integración como estado dada la situación actual?

Para las ideólogos de la estadidad en el territorio, el muy pronunciado viraje hacia la derecha que caracteriza la actual política de la clase dominante estadounidense plantea problemas serios. Entre las características que define la nueva administración de Trump, la cual figura como una de las más reaccionarias en la historia moderna de EEUU, se destacan el chauvinismo con tonos etnocéntricos muy fuertes y la xenofobia contra las personas provenientes de países latinoamericanos. De hecho, una propuesta para integrar un territorio como Puerto Rico a los Estados Unidos como estado en esta coyuntura histórica no sólo corre contra la narrativa cultural que se está utilizando para dividir y desorientar a las masas trabajadoras estadounidenses, el precio implícito de tal proyecto contradice la actual orientación fiscal del gobierno federal. Los niveles de pobreza y deuda pública en Puerto Rico requerirían un programa de ayuda federal que aun para alcanzar el nivel de vida del estado más pobre es inconsistente con la actual tendencia de recortes fiscales a los programas de ayuda social.

En el análisis final, un proyecto de plena unión con EEUU en la actual coyuntura como el que acaba de proponer Ms. González es una propuesta reaccionaria. Tal proyecto haría poco para aliviar la pobreza o la deterioro social en el territorio – condiciones que caracterizan gran parte de la sociedad estadounidense también – y arrastraría aún más a los puertorriqueños dentro de la máquina de guerra del imperialismo. La realidad es que la vida de las masas trabajadoras y marginados de todas las razas y etnias en Estados Unidos, para quienes la enajenación y la privación de derechos son un denominador común, tiene poca semejanza con el cuadro romántico e ilusorio de ilimitadas oportunidades e inalienables derechos que pintan los portavoces de la estadidad en Puerto Rico. Lo que Ms. González no se atreve a decir en Puerto Rico es que en su nuevo puesto como Comisionada Residente estará luchando, junto con el resto del caucus republicano al que pertenece, para llevar a cabo el más reaccionario programa de ataques contra las masas obrera en la historia moderna.

A pesar de todo esto, los comunistas, como internacionalistas que somos, no nos oponemos a la unión con Estados Unidos por los mismos motivos que los nacionalistas pequeñoburgueses. Muy al contrario, apoyamos plenamente la unidad. Sin embargo, la unidad que apoyamos es la que se construye entre las masas trabajadoras de Puerto Rico y sus hermanos y hermanas de Estados Unidos y de todas las Américas. Estas masas trabajadoras comparten la misma condición de explotados independientemente de su país de origen.

Por esta misma razón destacamos ante los trabajadores de Puerto Rico las históricas luchas de los trabajadores estadounidenses desde la heroica gesta de los trabajadores de Haymarket, cuyo empeño allanó el camino para la jornada de ocho horas, y las sangrientas luchas de los mineros de Colorado, quienes se enfrentaban con valor a la fuerza combinada de la Guardia Nacional y los Pinkertons para hacer valer sus derechos, hasta los trabajadores – blancos y negros – de Matewan cuya batalla quedó plasmada en documentales y una película que lleva el mismo nombre. La unidad que apoyamos los comunistas es una en que los trabajadores de Puerto Rico nos solidarizamos con las luchas de hoy en oposición a los planes que se están fraguando desde el mismo Congreso para el desmantelamiento de conquistas históricas de las masas como el Seguro Social y Medicare, y la continuación de guerras de rapiña llevadas a cabo por el imperialismo. Tal unidad se basa también en la lucha por la toma de poder por la clase obrera y la realización de un programa socialista que reoriente la producción y la asignación de recursos sociales a la satisfacciones de las necesidades racionales de la mayoría trabajadora. Tal unidad se llama el internacionalismo proletario y cobrará su forma material en la Unión de Estados Socialistas de las Américas.

La unión propuesta por los ideólogos de la estadidad en Puerto Rico nada tiene que ver con la solidaridad de las masas trabajadoras. Su visión de unidad, además de ser un ejemplo de autoengaño irracional dada la actual trayectoria política derechista en los centros de poder de EEUU, es muy lejos de la solidaridad proletaria para la cual luchamos. Precisamente por eso instamos a la gente que sigue el PNP, que en su mayoría son trabajadores y marginados, a no sólo rechazar la propuesta reaccionaria de personas como González sino también a solidarizarse con las tradiciones estadounidenses que sí valen la pena uniéndose a las luchas por la emancipación de la clase obrera internacional. Es solamente en base a esta lucha en común por la emancipación obrera que puede tener un carácter progresista un proyecto de unión entre Puerto Rico y EEUU.
http://www.elnuevodia.com/noticias/politica/nota/jenniffergonzalezpresentaproyectoafavordelaestadidad-2278057/