Cientos marchan por la independencia

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Por Abayarde Rojo

El 18 de junio convocados por las diferentes organizaciones independentistas, marcharon en San Juan cientos de personas exigiendo al gobierno de EEUU la independencia de Puerto Rico, así como la liberación del preso político Oscar López Rivera. Entre los manifestantes se encontraba el diplomático y presidente de la Asamblea del Poder Popular de Cuba Ricardo Alarcón de Quesada, quien planteó como prioritaria la necesidad de redoblar la lucha por la liberación de nuestros presos políticos (Oscar y Ana Belén Montes).

En la importante coyuntura que se encuentra la crisis colonial esta manifestación tiene el propósito de ejercer presión al gobierno de EEUU como potencia imperial, para que asuma una postura de diálogo ante el problema del colonialismo en Puerto Rico. Sin embargo, aunque la exigencia a nivel político es legítima, se queda corta en el plano de las aspiraciones y necesidades de las masas trabajadoras y desposeídas. La exigencia de independencia, sin plantear la transformación de las relaciones de propiedad, es decir de la concentración de los medios de producción en unas pocas manos ociosas, señalan desde qué clases y sectores sociales se origina.

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Sin embargo, en esta coyuntura, luego de la serie de golpes que ha propinado el gobierno federal en todas sus ramas de gobierno: ejecutivo, legislativo  judicial, se han ido conformando “alianza” entre sectores independentistas (organizaciones como el MINH) y soberanistas del PPD (y todo su entorno de dirigentes sindicales de SPT, UGT, SEIU). No cabe duda de que estos sectores pequeñoburgueses pretenden colocarse a la cabeza del proceso de “descolonización” que por sus intereses de clase, se posicionan en el lado opuesto de las masas trabajadoras.

Veamos.

Esta alianza se ha ido consolidando alrededor del planteamiento de que EEUU nos “engañó” en 1953 en la ONU, y que por tanto, no podemos permitir que esta relación colonial continúe. Sin embargo fue ese mismo PPD y su pasado dictadorzuelo de pacotilla, Luis Muñoz Marín, quienes se encargaron de reprimir a los sectores revolucionarios de entonces, Partido Comunista Puertorriqueño y el Partido Nacionalista, para aplastar las ansias de libertad de las masas y afianzar los planes imperialistas para Puerto Rico. Ese mismo PPD que históricamente ha servido de instrumento de aplicación de la más atroz represión contra las masas, sino también como fiel perro guardián implementando obedientemente las políticas necesarias para el capital por todo su liderato. Ahora, oportunistamente plantean que “el PPD es un instrumento donde caben todos los sectores que se oponen al colonialismo” y que ese “engaño” hay que corregirlo.

Plantean además, con diferentes matices, la necesidad de soberanía para “poder encaminar el desarrollo económico que tanto necesita nuestro pueblo”. Pero, ¿cuál es el plan para desarrollar nuestra economía? ¿Quién se beneficiará de ese desarrollo? Es evidente que de distintas formas, todos los sectores enemigos de la clase obrera, PNP, PPD y la pequeña burguesía patriótica, pretenden presentarse como las mejores opciones al capital ante los cambios que se avecinan, pero matizado con un discurso “progre” de amplitud, concertación y diálogo. Pero lo que en realidad están ofreciendo, es el mismo arreglo que se dio con el ELA atemperado a la actualidad: déjanos a cargo del país que nosotros nos encargamos de defender tus intereses manteniendo a raya a la clase obrera.

Aquí es precisamente donde radica el mayor peligro. Con cierta rapidez se están sumando también sectores de la burguesía a este “proyecto de descolonización” el cual reproducirá el mismo lenguaje del proyecto PROMESA y que representará el recrudecimiento de las políticas de austeridad y de sobre explotación de nuestro trabajo. Baja en los salarios, destrucción ambiental, privatizaciones, marginación.

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Ante el panorama que se avecina, la clase obrera debemos más que nunca fortalecernos ideológica y organizativamente para ser factor influyente dentro del proceso y ganar la mayor cantidad de espacios en la república mediatizada que se avecina. Es necesario que abandonemos la visión de activismo de la pequeña burguesía y nos demos a la tarea de organizar las bases de la sociedad para dar las luchas que asegurarán nuestros mejores intereses. La clase obrera es la única capaz de lograr la verdadera autodeterminación y la transformación de la sociedad capitalista en nuestro país y el mundo.

Cobran más vigencia que nunca nuestras propuestas de consejos obreros y asambleas obreras como organismos organizativos y de base para el frente de masas y que nos coloquen en una posición de fuerza que nos lleve la toma del poder.

 

¡Consejos y asambleas obreras!