Por un Cristianismo con conciencia de clase

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“Cuando dejamos de luchar contra los obstáculos que dividen a los hombres, negamos la paternidad de Dios”-  Frei Betto

Nuestra realidad material nos dice que más del 90% de la población puertorriqueña tiene tendencias hacia la religión cristiana. Es decir, nuestra población subjetivamente debe entender lo que es amor al prójimo, ya que es uno de los principios fundamentales del cristianismo. Si  lo miramos desde lo más alto de una montana, no veremos la realidad que vive nuestro pueblo.  Los/as marxistas- leninistas  estamos conscientes que sin la organización y la lucha, el prójimo se abandona y se deja de amar. Buscamos siempre captar la atención de las masas hacia los intereses comunes que compartimos como clase obrera. Dentro de esas masas esta la comunidad cristiana con la que también codo a codo lucharemos por un mejor porvenir.

El  materialismo histórico, fuente de estudio para nuestro accionar, nos lleva a repasar con profundidad la sociedad en que vivimos. Las sociedades no se sustentan en la nada, sino dentro de unos parámetros estructurales que se guían por un sólido  motor económico. Desde ahí, se derivan las interrelaciones que tenemos como individuos, incluido el aparato religioso. Por  lo tanto, llamemos a nuestro sistema económico por su nombre: capitalismo. Al lanzar esa mirada a nuestro prójimo, si lo enajenamos del contexto económico en el que vive, estamos cometiendo una gran injusticia e incumpliendo con las doctrinas cristianas de amor hacia el prójimo. ¡Nuestro pueblo sufre y no lo podemos dejar sufrir! Cada vez mas vivimos el alza del desempleo, la pobreza salarial de la empresa privada, el saqueo a nuestros recursos naturales, la alta incidencia criminal del narcotráfico, la amenaza constante de las guerras imperialistas,  la hipocresía de la filantropía burguesa,  la educación precaria de nuestros hijos,  un sistema de salud que nos envenena o nos mata para enriquecerse, la deuda externa que nos obligaran a pagar, la elevación de los costos en los alimentos y la comida chatarra que conseguimos en los supermercados del capital nacional y trasnacional.  ¿Qué haremos ante esto?

Existen muchas razones para amar a nuestro prójimo, que no son meramente basadas en el amor del alma, sino en el amor de protegernos como clase y conseguir una vida eterna en abundancia para todos/as. Conseguiremos esto con la elevación de las fuerzas productivas a escala social, colectivizando el trabajo, trasformando el trabajo privado en trabajo social, hablamos de SOCIALISMO. De ahí desarrollaremos las bases económicas para una sociedad COMUNISTA, donde las riquezas colectivas lluevan y dicten  nuestras necesidades materiales.

Cada vez más el cristianismo se aleja de mirar al ser humano como su núcleo. La burguesía mediante su evolución ha ido instalando a lo largo de la historia, sus empresas explotadoras en las iglesias, perpetuando la búsqueda de inflar sus bolsillos a cuesta de nuestra fidelidad religiosa. Miren el descaro, el segundo país que más población cristiana tiene en el mundo, Brasil,  cuenta con un magnate del capital cristiano, Edir Macedo. Este acumula una fortuna de 950 millones de dólares. Esta asociado a un movimiento pentecostal de Estados Unidos, llamado: “Movimiento de Prosperidad o Movimiento de la Fe”. Cuentan con monopolios editoriales de libros cristianos, cadenas de televisión y radio cristianas alrededor de todo el mundo. ¿A cuesta de quien? De nosotros/as, la clase obrera, los que contamos con la mercancía que ellos/as anhelan, el dinero. El cual conseguimos probablemente dentro de sus mismas empresas.  Es inmensa la destrucción del sistema capitalista al cristianismo, que parece como si existiera una división de dioses: el dios de los ricos que se lucran de nuestro trabajo y creencias,  y el dios de los que no tenemos para pagar las cuentas.

Los y las comunistas le decimos a la clase trabajadora cristiana que amamos al prójimo luchando y organizándonos, que creemos en las doctrinas de no robar, que rechazamos la gula, que repudiamos la injusticia, que combatimos la corrupción, la violencia, que respetamos el desarrollo de las familias y que creemos en una vida eterna sin explotación del ser humano por el ser humano. ¡Quien ha creado divisiones entre nosotros/as es la burguesía! Han tomado nuestra fe para enriquecerse y mantener la capacidad de vivir dormidos ante un verdadero demonio que nos exprime como esclavos asalariados. ¡Basta ya! ¡A buscar que nuestros niños/as, ancianos/as y todas/os los trabajadores del mundo vivan como realmente se merecen!

Un abrazo comunista a todos/as nuestros/as  hermanos/as cristianos/as de la clase obrera.

 

“la sociedad socialista, que crea las condiciones de vida para el pueblo, está realizando ella misma, inconscientemente, aquello que nosotros hombres de fe, llamamos los proyectos de Dios”-  Frei Breto.

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