Por una verdadera reforma universitaria en Puerto Rico

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El movimiento por una Reforma Universitaria surge en el siglo XX con el Manifiesto Liminar o Manifiesto de la Federación de Estudiantes de Córdoba del 1918. Este Manifiesto será la base para la Reforma Universitaria que se dará en toda América Latina en el siglo XX. Pero nos debemos preguntar ¿qué es el Manifiesto Liminar?

Aunque en el umbral del siglo XX la influencia de la Universidad se extendía en múltiples ámbitos, fue a partir de 1918 cuando su carácter rector adquirió una fuerza inusitada. En consonancia con los acontecimientos que vivían el país y el mundo, en junio de 1918 la juventud universitaria de Córdoba inició un movimiento por la genuina democratización de la enseñanza, que cosechó rápidamente la adhesión de todo el continente. Esta gesta, conocida como Reforma Universitaria, es uno de los mitos de origen de la Córdoba del siglo XX, y uno de los puntos de partida de su entrada en la modernidad.

La utopía universitaria del ‘18 se anticipó medio siglo al “Mayo Francés” y extendió su influencia a todas las universidades argentinas y latinoamericanas. Las reivindicaciones reformistas bregaban por la renovación de las estructuras y objetivos de las universidades, la implementación de nuevas metodologías de estudio y enseñanza, el razonamiento científico frente al dogmatismo, la libre expresión del pensamiento, el compromiso con la realidad social y la participación del claustro estudiantil en el gobierno universitario. Las bases programáticas que estableció la Reforma fueron: Cogobierno estudiantil, autonomía universitaria, docencia libre, libertad de cátedra, Concursos con jurados con participación estudiantil, Investigación como función de la universidad, extensión universitaria y compromiso con la sociedad.

Al contrario en Puerto Rico, las reformas que ha habido han sido desde arriba (implementado por los partidos políticos de turno). Se puede decir que la primera reforma fue la creación del puesto del Presidente de la Universidad del Estado; el puesto de Presidente de la UPR. Este puesto fue creado por la administración de Luis Muñoz Marín. Otra Reforma desde arriba, es bajo la administración de Pedro Rosselló donde se crea la Junta de Cínicos (Junta de Síndicos), en el cual un grupo de personas ajenas a la UPR, eran los que tomaban las decisiones fundamentales que afectaban el funcionamiento de la Universidad. La última reforma desde arriba ha sido bajo la administración de Alejandro García Padilla, con la creación de la Junta de Gobierno. Lo común que tienen estas tres reformas, es que se crearon para que los partidos políticos de turnos tuvieran control de la UPR, e ir minando la supuesta autonomía universitaria que “goza” la UPR, y además entregar la Universidad a los intereses de Wall Street.

Para romper con la hegemonía de estos partidos políticos (PPD, PNP) por el control de la Universidad, nosotr@s, la clase trabajadora, debemos de proponer una verdadera  reforma universitaria, donde el rol de la universidad sea una que atienda las necesidades y problemas de la sociedad en que se encuentra insertada. Para la universidad que queremos tener, y debemos tener, es una que tenga una verdadera autonomía universitaria, donde se autónoma y autogobernada, eligiendo sus propias autoridades sin injerencia del poder político, y dándose sus propios estatutos y programas de estudio.

Además que se garantice la asignación presupuestaria para las universidades y que se establezca un mínimo no modificable por los gobiernos. Esa reforma  debe tener también el cogobierno, donde el gobierno de la universidad sea compartida por los sectores de la comunidad universitaria (docentes, no docentes, y estudiantes). En esta nueva universidad que queremos construir, debemos proponer extender la presencia de la universidad en la sociedad  relacionarla íntimamente con el pueblo.   Además tener el principio de libertad de cátedra, que sostiene que cada cátedra tiene completa libertad para investigar y enseñar, y no puede ser supervisada académicamente.

La Reforma Universitaria propone un amplio acceso a la universidad por parte de la población, y una especial atención a las dificultades para ingresar que puedan encontrar los trabajadores y los sectores con menor poder adquisitivo. Que la educación en las universidades públicas sean gratuitas, sin arancelamiento de ningún tipo. También eliminar los exámenes de ingreso y otros procedimientos de ingresos. Esta nueva Reforma Universitaria debe promover que la investigación científica sea realizada dentro de las universidades  y que los investigadores transmitan sus conocimientos originales al resto de la comunidad universitaria y a la sociedad, por medio de la enseñanza. Esta Reforma debe de promover la solidaridad entre los distintos países de América Latina, y por encontrar formas de unidad entre las organizaciones y universidades latinoamericanas.

Por último, esta nueva reforma debe de promover el principio de la unidad obrero-estudiantil, donde el movimiento estudiantil y el movimiento obrero mantengan estrechas relaciones, apoyándose mutuamente en sus reclamos y movilizaciones.

Estas propuestas esbozadas aquí para reformar la universidad, se debe considerar para construir una universidad proletaria para la clase trabajadora.

¡Por una verdadera Reforma Universitaria!

¡Reforma o se forma!

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