EL Consejo Oeste del FASyL organiza con éxito el Conversatorio Sindical

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El pasado 29 de agosto el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha Consejo Oeste realizó el Conversatorio “Trascendiendo nuestro sindicato”. Este conversatorio, realizado en local UTIER Capítulo de Mayagüez, forma parte una jornada de trabajo del Consejo con el objetivo de vincular a los diversos sindicatos, para que se conozcan unos a otros y fortalecer el movimiento obrero en la región. Los panelistas fueron Josué Nadal, delegado de la Unión Independiente de Empleados Telefónicos, Glorisa del Mar Vélez López, delegada de ProSol UTIER Capítulo de la Autoridad de Carreteras y Transportación, Halvy Olivo, presidente de la Unión Independiente de Trabajadores de Cervecería India, Noé Ramírez, delegado de la Unión de Trabajadores Industria Eléctrica y Riego y Daniel Martínez ex-vicepresidente de la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes de la UPR. Previo a la actividad cada sindicato colaboró con sus escritos para elaborar un boletín de la actividad.boletin foro sindical 2013

Cerca de 31 personas, trabajadoras y trabajadores de estos sindicatos y trabajadores no organizados se dieron cita para conocer la realidad que se vive en cada uno de estas organizaciones obreras. La discusión se enfocó en 5 temas principales: la historia del sindicato, análisis del movimiento obrero de hoy y de su sindicato, la situación en el centro de trabajo, la visión actual del sindicato y el sindicalismo y cual la vinculación del sindicato con el FASyL. Cada panelista tuvo la oportunidad para expresarse sobre estos temas y al final se abrió el espacio para preguntas y respuestas.
Durante el desarrollo del conversatorio se reflejaron coincidencias entre sindicatos, dando paso a definir espacios comunes de lucha y solidaridad. La pobre educación clasista dentro del movimiento sindical se planteó como un elemento fundamental del estancamiento de la clase obrera en el país. “Esa es la base fundamental, la educación. Tenemos que saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia a donde queremos llegar” expresó Halvy sobre este tema. Se pudo identificar la falta de educación clasista como la causa de la pobre movilización de las matrículas.

Otro aspecto de importancia que identificaron en el panel fue la poca unión dentro del sindicato y entre sindicatos. Se apreció la sabiduría de estos cuadros jóvenes al identificar la estrecha relación entre el nivel de combatividad, solidaridad y unidad en la acción con el desarrollo ideológico de la clase (la educación clasista). Todos estos aspectos son fundamentales para poner de rodillas al patrono y al capital.

La privatización fue un tema importante. Sobre esto Josué Nadal explicaba: “La privatización hay que pelearla a toda costa. La Telefónica, antes de que la vendieran, la instalación de un teléfono costaba $25. Hoy cuesta $150, $175 y hasta $200 dependiendo lo que pida la instalación. Eso es lo que hace la privatización. Nosotros éramos casi 4,000 empleados. Ahora llegamos a 1,804. Ahora mismo en el área oeste congelaron 100 plazas y eso es de unos meses para acá”. “Si la gente piensa que cuando vendan una compañía, la política [politiquería] se va a acabar dentro de la compañía, se equivocan. …Cada cuatro años no va a cambiar la política, se van a quedar los mismos que estaban cuando vendieron”.

Las/os participantes coincidieron que lo único que nos queda a la clase obrera, ante la coyuntura neoliberal, es la solidaridad y la lucha concertada de todos los sectores explotados por el capital. Esa unión de clase no aparece como acto de magia, hay que construirla. El FASyL es el comienzo de un proyecto no acabado. Nos toca desde ahora forjar su desarrollo para estar preparados/as para la ofensiva final. Este conversatorio demostró que los cuadros para la revolución proletaria están, solo hay que desarrollarlos. “En diez años quiero que todos los sindicatos se movilicen por cada lucha de cada sector. Que no reine el individualismo ni el protagonismo” finalizó Glorisa del Mar en una de sus intervenciones.

1 Comentario

  1. Extracto de “Necesidad de una preparación ideológica de la masa” de Antonio Gramsci. Publicado en 1925 pero con una actualidad y pertinencia tremenda. Lo comparto con ustedes.

    “Nosotros sabemos que la lucha del proletariado contra el capitalismo se desenvuelve en tres frentes: el económico, el político y el ideológico. La lucha económica tiene tres fases: de resistencia contra el capitalismo, esto es, la fase sindical elemental; de ofensiva contra el capitalismo para el control obrero de la producción; de lucha para la eliminación del capitalismo a través de la socialización. También la lucha política tiene tres fases principales: lucha para contener el poder de la burguesía en el Estado parlamentario, es decir, para mantener o crear una situación democrática de equilibrio entre las clases que permita al proletariado organizarse y desarrollarse; lucha por la conquista del poder y por la creación del Estado obrero, es decir, una acción política compleja a través de la cual el proletariado moviliza en torno a sí todas las fuerzas sociales anticapitalistas (en primer lugar la clase campesina), y las conduce a la victoria; fase de la dictadura del proletariado organizado en clase dominante para eliminar todos los obstáculos técnicos y sociales, que se interpongan a la realización del comunismo.
    La lucha económica no puede separarse de la lucha política, y ni la una ni la otra pueden ser separadas de la lucha ideológica.
    En su primera fase sindical, la lucha económica es espontánea, es decir, nace ineluctablemente de la misma situación en la que el proletariado se encuentra en el régimen burgués, pero no es por sí misma revolucionaria, es decir, no lleva necesariamente al derrocamiento del capitalismo, como han sostenido y continúan sosteniendo con menor éxito los sindicalistas. Tanto es verdad, que los reformistas y hasta los fascistas admiten la lucha sindical elemental, y más bien sostienen que el proletariado como clase no debiera realizar otra lucha que la sindical. Los reformistas se diferencian de los fascistas solamente en cuanto sostienen que si no el proletariado como clase, al menos los proletarios como individuos, ciudadanos, deben luchar también por la democracia burguesa; en otras palabras, luchar sólo para mantener o crear las condiciones políticas de la pura lucha de resistencia sindical.
    Puesto que la lucha sindical se vuelve un factor revolucionario, es menester que el proletariado la acompañe con la lucha política, es decir, que el proletariado tenga conciencia de ser el protagonista de una lucha general que envuelve todas las cuestiones más vitales de la organización social, es decir, que tenga conciencia de luchar por el socialismo. El elemento “espontaneidad” no es suficiente para la lucha revolucionaria, pues nunca lleva a la clase obrera más allá de los límites de la democracia burguesa existente. Es necesario el elemento conciencia, el elemento “ideológico”, es decir, la comprensión de las condiciones en que se lucha, de las relaciones sociales en que vive el obrero, de las tendencias fundamentales que operan en el sistema de estas relaciones, del proceso de desarrollo que sufre la sociedad por la existencia en su seno de antagonismos irreductibles, etcétera.
    Los tres frentes de la lucha proletaria se reducen a uno sólo, para el Partido de la clase obrera, que lo es precisamente porque asume y representa todas las exigencias de la lucha general. Ciertamente, no se puede pedir a todo obrero de la masa tener una completa conciencia de toda la compleja función que su clase está resuelta a desarrollar en el proceso de desarrollo de la humanidad, pues eso hay que pedírselo a los miembros del Partido. No se puede proponer, antes de la conquista del Estado, modificar completamente la conciencia de toda la clase obrera; sería utópico, porque la conciencia de la clase como tal se modifica solamente cuando ha sido modificado el modo de vivir de la propia clase, esto es, cuando el proletariado se convierta en clase dominante, tenga a su disposición el aparato de producción y de cambio y el poder estatal. Pero el Partido puede y debe en su conjunto representar esta conciencia superior; de otro modo, aquel no estaría a la cabeza, sino a la cola de las masas, no las guiaría, sino que sería arrastrado. Por ello, el Partido debe asimilar el marxismo y debe asimilarlo en su forma actual, como leninismo.”

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