Nuestro deber es luchar – 16

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Encuentro del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con intelectuales e invitados a la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012, efectuado en el Palacio de Convenciones, el 10 de febrero de 2012, “Año 54 de la Revolución”

Décimo sexta Parte

Cmdte.-  ¿Cuántas son las que tiene para este año?

Farruco Sesto.-  Doscientas mil como meta mínima, 300 000 el año que viene.

Cmdte.-  Ese programa es la única forma en que esa gente podía tener un apartamento, allí en Caracas y en cualquier lugar.

Farruco Sesto.-  Así es.

Cmdte.-  Chávez protegió las pensiones de las devaluaciones con el equivalente al salario mínimo para las más reducidas, y a través del amparo filial extendió la protección a todos los niños y adolescentes que requieran de recursos para sus necesidades esenciales. Lo que eso significa para las familias de cualquier país, que en todas partes son fundamentalmente personas humildes; constituyen un sueño para la inmensa mayoría de la humanidad. Creo que solo Chávez, armado con las ideas y los sueños de Bolivar, podía conducir un país tan rico y a la vez tan saqueado como Venezuela, a ser protagonista de su propio destino. Eso es lo que significa la Revolución Bolivariana.

Veamos lo ocurrido con el dólar. Cuando después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y sus aliados impusieron el acuerdo de Bretton Woods que concedía a Estados Unidos, el país más rico y poderoso, el derecho a emitir las divisas que requería el comercio mundial, establecía al menos un límite a esa facultad: la obligación de disponer una onza Troy de oro por cada 35 dólares de papel moneda que emitiera. El poseedor de ese dinero poseía el derecho a disponer libremente de dicho oro. En 1971 Estados Unidos, bajo la presidencia de Richard Nixon, anuló el acuerdo internacional y suspendió la convertibilidad del dólar en oro. Tuvo el cinismo de presentar la medida como una acción revolucionaria. En realidad el imperio, envuelto en la guerra de Vietnam, había dilapidado enormes sumas en déficit presupuestarios y gastos militares. Mantenía además el control de los organismos financieros internacionales y el poder de veto en el Fondo Monetario Internacional. Con monedas de papel, ese país adquirió incontables propiedades en las que aplica las leyes imperiales de Estados Unidos y financia las aventuras y guerras internacionales. Hoy el oro cuesta alrededor de 1 750 dólares la onza Troy, es decir, 50 veces más que en los años de Nixon.

Con relación a Venezuela esa política ha significado un daño enorme. Es incalculable el dinero salido de ese país a lo largo de casi 100 años, como el mayor exportador de petróleo en el mundo durante gran parte de ese tiempo. Es imposible de medir y podría estimarse en cifras equivalentes a mucho más de un millón de millones de dólares actuales.

No quiero emplear una palabra que parezca demasiado insultante, aunque la peor de todas es menos de lo que se merecen. Cuando visité el país a los pocos días del triunfo de la Revolución, coincidió con la etapa en que Rómulo Betancourt estaba a punto de asumir la presidencia en 1959. Visité el país para dar las gracias al gobierno provisional presidido por el almirante Larrazábal que sucedió al derrocado gobierno de Pérez Jiménez. Nos envió 150 fusiles Garands en el mes de noviembre de 1958, ya próximo a concluir nuestra guerra. Los fusiles semiautomáticos Garands eran excelentes, pero lo que valía sobre todo era lo que Venezuela hizo, porque al atreverse a enviarnos las armas aquellas. Fue un gesto que nos agradó mucho y era deber elemental expresarle a los venezolanos nuestra gratitud.

Además, fue el país que más solidaridad mostró con Cuba. Después, sin embargo, Rómulo lo convirtió en el más importante aliado de Estados Unidos contra la Revolución cubana. Era rencoroso, vanidoso, y no puede decirse que ignoraba las ideas revolucionarias, porque Rómulo Betancourt fue miembro del Buró Político del Partido Comunista de Costa Rica; quiere decir que tuvo una formación política, que utilizó mientras le convino para buscar prestigio y escalar posiciones.

Que abandonara esa posición para ganar la amistad del imperio y hacer lo que hizo con relación a Cuba, es lo peor y más repugnante que podía hacer alguien. Caracas votó contra Rómulo Betancourt, pero el resto de la nación, víctima de sus mentiras y engaños, le había otorgado una mayoría.

En aquella época la maquinaria política logró el éxito en el interior de Venezuela, pero en la heroica Caracas que había dado su inmortal ejemplo, la inmensa mayoría votó contra Rómulo Betancourt. Yo estaba como visitante para darles las gracias a todos; ya conté lo que me pasó allí con Pablo Neruda.

Bueno, aunque hablé en la Universidad y trasmití mi gratitud a todos los que nos apoyaron, conversé con él porque no me quedaba otro remedio; pero cuando fui a la Plaza El Silencio, había una entusiasta multitud de más o menos 300 000 personas, nunca había visto una multitud tan grande, y cuando cortésmente y también un poco ingenuamente, puesto que era la democracia en Venezuela, y habían elegido Presidente a este señor, no me quedaba más remedio que mencionar respetuosamente al Presidente electo, y cuando lo hice estalló allí tan colosal rechifla de los 300 000, que jamás vi algo parecido en mi vida. Pensé: bueno, yo vine aquí, no puedo meterme en la política interna, eso es asunto de ustedes.

En El Silencio, que estaban los edificios recién construidos, me encontré con que había ya una autopista, que iba de La Guaira hasta Caracas. Las montañas parecían llanas.

Yo había estado antes, en el año 1948, cuando el Bogotazo; siempre me tocaba algo. En esa ocasión me tocó conocer a Gaitán en Colombia. Estábamos organizando un congreso, y matan a Gaitán. Allí fue la primera acción revolucionaria internacionalista que tuve, unido a los estudiantes, que eran todos gaitanistas, y Gaitán una persona ilustre, inteligente; aunque de costumbres diferentes. Aquí no se conocía otra cosa que los insultos; pero aquel organizó un gran desfile: La Marcha del Silencio, un colosal desfile donde una cantidad enorme de personas marchaba en silencio; iba a ganar la presidencia sin duda alguna.

Pero estaba asombrado, cuando abría un periódico: 40 muertos, 50 muertos, campesinos asesinados el día anterior. Un gobierno conservador en el Palacio. Ya estaban matando gente a montones, y a mí me llamaba la atención aquello, en Cuba no podía pasar eso, con todo y lo horrible que era el gobierno en este país, no podía haber eso. Hicimos contacto con Gaitán, nos estaba apoyando, iba a participar en la clausura del congreso que organizábamos; sería en el estadio de Cundinamarca, eso significaba que aquel congreso de estudiantes latinoamericanos iba a tener un apoyo muy grande. No existían Estados libres de origen británico en el Caribe, entonces.

Yo me reuniría de nuevo con Gaitán a las 2:00 de la tarde; nos había citado a esa hora. Estábamos esperando en una avenida cercana cuando empieza a correr la noticia del asesinato: “Mataron a Gaitán, mataron a Gaitán”, aquello fue una cosa increíble, nadie lo organizó, estalló espontáneamente, empezaron a tirar cosas, a romperlo todo: vidrieras, etcétera. Yo recuerdo que al lado mío veía a la gente corriendo y gritando: “Mataron a Gaitán”.

Había uno tratando de romper una máquina de escribir, dándole patadas y golpes, digo: “Espérate, chico, dame acá”, y la tiro hacia arriba, cayó, se desarmó, y yo cogí un hierrito, esa fue mi primer arma.

Me dirijo a la calle 7, muy próxima, pasamos por varios puntos donde reinaba el caos, y de ahí nos unimos a una masa que marchaba hacia una estación de policía que fue tomada. Me pude armar con un fusil, y era ya un revolucionario armado, aunque no todavía marxista-leninista; solo un individuo con sentido de la justicia.

Había estado ya en Cayo Confites, ayudando a la liberación de un pueblo hermano. Era presidente del Comité Prodemocracia Dominicana y del Comité Proindependencia de Puerto Rico. La policía me dio unos fuertes golpes por la espalda en un acto frente a la embajada yanki cuando se produjo el levantamiento de Albizu Campos.
Nosotros éramos independientes. En viaje hacia Venezuela cometí un error. El avión donde viajaba desde La Habana a Caracas era de los llamados lecheros porque iba de isla en isla; hizo escala en Ciudad Trujillo, Santo Domingo, y me bajé para observar mejor el panorama. No sé cómo demonios no se les ocurrió a los trujillistas capturarme y dejarme allí. Es un hecho asociado a mis recuerdos de aquellos años.

El avión llegó y me trasladé a Caracas por una estrechísima carretera de montaña. Nunca vi locura mayor que la de aquellos choferes venezolanos, corriendo por aquella minúscula carretera, nunca vi algo semejante, no sabía si llegaría o no a la capital, pero llegamos. Cuando volví de nuevo en 1959 lo hicimos por la ya mencionada autopista, tan llana que no podía creerlo.

El vanidoso, ambicioso y autosuficiente Rómulo Betancourt era en esa época uno de los líderes de la llamada Legión del Caribe, un grupo de países que había apoyado la expedición contra Trujillo; como antitrujillistas teníamos una causa común. Después, como ya recordé, se volvió un enemigo furibundo: Por la embajada de Venezuela en La Habana, los enemigos de la Revolución pasaron a centenares de batistianos y contrarrevolucionarios que la CIA enrolaba en las fuerzas contrarrevolucionarias que invadieron a Cuba.
Pero ya allí había también un movimiento revolucionario en Venezuela, el mismo que inicialmente llevó a Larrazábal al gobierno y envió armas a Cuba. Fabricio Ojeda fue el símbolo de ese movimiento. Muchas veces visitó Cuba. Conversé mucho con él. En mis recuerdos ocupa un lugar de honor.

En aquellos años se produjo un levantamiento de la Infantería de marina fuertemente reprimido. Durante años se produjeron brotes revolucionarios. José Vicente Rangel me envió un ejemplar del libro titulado Antes y Después, donde se relatan episodios de la conmovedora historia de los luchadores venezolanos que enfrentaron las arbitrariedades y torturas cometidas contra las que se enfrentaban a la tiranía burguesa impuesta por el imperialismo, la represión, los aislamientos, las condiciones infrahumanas y los crímenes que se cometían contra ellos. Hace falta que la historia recoja esos hechos.

De milagro el Che no se enroló como voluntario en la lucha del pueblo venezolano. Cuando se enroló como médico de nuestra expedición me dijo: “Lo único que quiero es que cuando triunfe la Revolución en Cuba, no me prohíban ir a luchar en Argentina”. “Prometido”, le respondí. Lo veía como algo distante.

Pasado un tiempo después del triunfo sabía que tenía que ir, no podía dilatar más su partida, porque la vida guerrillera es muy dura, especialmente la lucha en las montañas. Entonces él expresa su deseo de cumplir aquella misión. Eso tiene una historia larga que no voy a relatar aquí. Conocía que si en Argentina tenía que esperar, no vacilaría en ir a Venezuela. Le habría interesado tanto como su propia patria de nacimiento.

Ahora veo, Farruco, que Caracas está sobrecargada de rascacielos. En nada se parece a la que vi en años de

Rómulo Gallegos, un hombre tan distinto del otro Rómulo.

Te digo la verdad, nadie sabe a quien se le ocurrió la loca idea de convertir Caracas en un Nueva York, ¡es un Nueva York!, edificios de 30, 40 o más pisos, ¡qué locura! Ese error loco lo cometió así todo el mundo y por poco nosotros lo cometemos también, porque se nos ocurrió hacer algunos edificios de esos; que cada vez que me acuerdo siento remordimiento de conciencia, pero éramos demasiado pobres para cometerlo. Lo mejor que tiene hoy Cuba es la arquitectura que había, y La Habana Vieja se salvó completica, ya iban a comenzar a demolerla cuando triunfó la Revolución. Ahora ese movimiento de respeto se ha extendido a todo el país, y lo mejor que tiene Cuba es la arquitectura de aquellos tiempos. Leal se ha encargado de que haya gente que sepa poner los ladrillitos esos, porque, en definitiva, los españoles venían construyendo los acueductos aquellos desde la época de Roma, sin cemento ―esa gente no conocían el cemento―, y todavía existen algunos de aquellos acueductos. Las viejas construcciones es lo mejor que tiene nuestra capital.

Por suerte, como expresé, no tuvimos dinero para construir aquellos disparates. Lo que hicimos desde el primer momento fue erradicar los barrios indigentes que había en La Habana, y le dimos la propiedad de las casas a la gente; pero cuando hicimos eso, nos encontramos que había muchos casatenientes con 200 apartamentos, pero también había muchas familias que tenían uno o dos, no se podía parar aquello, había que cumplir la promesa revolucionaria; pero le mantuvimos a aquellas persona humildes que tenían una, dos o tres casas, el ingreso que percibían por esos inmuebles.

Aquí la burguesía se puso del lado de Estados Unidos. Pero, además, había mucho desempleo y mucha gente que no estaba contra la Revolución trataba de buscar un empleo en Estados Unidos, igual que hoy decenas de millones de mexicanos y otros latinoamericanos están allí o se juegan la vida por cruzar; eso tiene consecuencias funestas.

Otros problemas se asocian a la emigración forzosa. En México están muriendo ya todos los años 12 000 personas víctimas del tráfico de drogas y de las pandillas que incluyen muchachos de hasta 14 y 15 años.

En mi época, cuando salimos de México en el Granma, no había drogas. El problema de la policía era el comercio, el contrabando. Pero, ahora, es terrible lo que pasa en México y otros países, porque en Honduras mueren casi 100 personas por cada 100 000 habitantes al año, y los otros están en 80; se trata de centroamericanos. Aquí la cifra era de cinco, y creo que subió su poquito, porque todos los medios de información capitalistas influyen.

Ahora, allí les envían las armas, es a la vez el mercado ideal de la droga. Los mexicanos continúan consumiendo maíz, la civilización mexicana se creó a base del maíz; hoy con el Tratado de Libre Comercio, el maíz para humanos y animales viene de Estados Unidos; muchos de los automóviles se fabrican en México, pero desde Estados Unidos los envían de uso, casi nuevos, a precios incomparablemente más bajos.

México es el ejemplo de las consecuencias del Tratado de Libre Comercio, que Venezuela impidió; si no es por Venezuela, Bush le cuela el Tratado de Libre Comercio a toda la América Latina, esa es la verdad.
Chávez tenía las ideas básicas de lo que se proponía. Su lucha fue por hacer una Constitución nueva; él juró sobre la moribunda Constitución vieja, expresando la idea de una Constitución nueva, la sometió a pebliscito y fue aprobada. En cierto momento tal vez se propuso objetivos más allá de lo que se podía, ¡nunca sin embargo tuvo el apoyo que tiene ahora! Y no lo digo por los datos o por lo que se diga, lo veo en los rostros de la gente; usted no tiene que observar más que el rostro de las personas si son sinceras o no. Y cuando él dice: “Jamás los burgueses gobernarán de nuevo a Venezuela” y declara en el Parlamento: “si el día de las elecciones una mayoría de ciudadanos vota por el candidato contrario, le entrego el poder”, lo dice y lo hace. Su frase encierra una convicción, no una amenaza. Pienso sin embargo que el pueblo de Bolívar jamás cometerá ese error. Es una nación que avanza hacia los niveles más altos de educación y cultura.

Son los burgueses y sus amos quienes no se resignan a esa realidad. La burguesía como clase desaparecerá como desapareció la clase esclavista y la feudal, como desaparecerá la tiranía fascista que el imperio yanki ha impuesto al mundo, si es que nuestra especie sobrevive a los mortales peligros que la ciencia y la tecnología ha puesto en manos de políticos enajenados e ignorantes.

Desde luego, Chávez no se cuida, a decir verdad; hace esfuerzos que sobrepasan lo que debe hacer, trabaja interminables horas, un montón de gente buena secunda sus esfuerzos. Es una batalla dura porque la burguesía rica de Venezuela no ha renunciado a la idea de recuperar el poder, es propietaria de casi todos los medios de información, tienen todo el dinero: si pajarito volando desean, pajarito volando tienen, no les falta nada. Se infiltró en los centros fundamentales de educación para controlar la dirección de las actividades fundamentales del país y bloquear el acceso de los sectores humildes, a los que la Revolución Bolivariana abrió masivamente las puertas a la educación media y superior. Después de casi dos siglos de saqueo oligárquico, las ideas de Bolívar se abren paso inconteniblemente: “Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo”, respondió el Libertador cuando Neruda preguntó en su Canto General: “Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?”.

Cuando después del golpe traicionero, la burguesía entreguista, a través de un enorme aparato burocrático, desató el Golpe Petrolero, Chávez fue capaz de abastecer ese país con la ayuda del ejército, casi sin recursos, buscando camiones, buscándolo todo.

Pero él es un hombre que ha sido de una gran generosidad, no solo con nosotros, ha ayudado a otros países del Caribe, a Nicaragua. Es un hombre con muchas cualidades y el líder de esa Revolución.

Hay que observar los acontecimientos de Venezuela a lo largo de este año por las repercusiones que tendrá en América Latina.

Me alegro muchísimo que tú hayas podido venir a explicarnos eso (Aplausos).

¡Y no te desanimes!

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