Nuestro deber es luchar – 13

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Encuentro del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con intelectuales e invitados a la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012, efectuado en el Palacio de Convenciones, el 10 de febrero de 2012, “Año 54 de la Revolución”

Décimo tercera Parte

Daniel Chavarría.-  Comandante: Hace ya muchos años —como todos sabemos aquí—usted anunció que una especie estaba en vísperas de extinción y dio un célebre aldabonazo de alarma.

Cmdte.-  Veinte años se van a cumplir ahora en junio.  Pero es porque lo leí.

Daniel Chavarría.-  Yo me enteré por usted y me alarmé un poco; y usted también se fue alarmando con el paso del tiempo, como queda demostrado por la frecuencia con que ha reiterado el tema. Pero en mi caso, esta alarma ha llegado a ser obsesión, sobre todo después de la negativa norteamericana a firmar el Protocolo de Kyoto. Antes yo me despertaba con la preocupación de conseguir dinero para atender a las necesidades de mi familia; pero desde hace ya un par de años, me desvela la posible extinción de la especie humana en este planeta y su civilización actual y este habitat cuyas transformaciones han requerido millones de años…

Cmdte.-  ¿Qué tú dices, que ha durado cuánto?

Daniel Chavarría.- La civilización como tal, surgida con lo que hoy conocemos como ciencia, tiene apenas 10, 12 o tal vez 15 000 años; pero hace 200 000 años ya existían hombres y…

Cmdte.-  Dicen que el hombre de Cro-Magnon surgió hace como un millón de años, que logró el fuego, pero no se sabe de nada más.  Parece algo real de que no tuvimos predecesores, por suerte (Risas).

Daniel Chavarría.-  Yo sé que usted está bien informado, Comandante. En los 42 años que llevo en Cuba, he leído la mayoría de sus discursos, he visto muchísimos programas donde usted aborda asuntos sociales, políticos, culturales. En fin, creo conocerlo un poco, y también su opinión sobre ciertos temas.

Cmdte.-  ¿A los temas o a mí? (Risas.)

Daniel Chavarría.-  Déjeme decirle que yo soy un hombre bastante pesimista y no tengo empacho en confesarlo; pesimista incluso por miedo.

Cmdte.-  Y no te avergüences, no te avergüences que hay razón, es lógico, ¿tú crees que tú eres el único?  Porque no lo han pensado bien.

Daniel Chavarría.-  Más que preguntarle lo que ya sé, en este petit comité yo quisiera aprovechar sus dotes augurales, de adivino de la historia; y como soy bastante bruto para juzgar los hechos sociales y políticos, y casi siempre me equivoco en mis pronósticos, hoy me gustaría apelar a su larga vista; y como sé que siente esa alarma que he sentido yo, me voy a tomar la libertad de preguntarle si considera que para evitar la Apocalipsis que nos amenaza, haría falta primero consolidar el socialismo mundial. No veo otra forma de lograr la destrucción de todas las armas de destrucción masiva. ¿O piensa usted que podríamos convivir con estados capitalistas que acepten su propio desarme atómico?

Personalmente, con ese pesimismo que confesé, me temo  que esto está a punto de irse a bolina, y, por dar una cifra arbitraria, lo creo, digamos, en un 80%. Pero no tema; no le voy a preguntar cuáles son sus porcentajes de optimismo, porque esa respuesta yo ya la tengo.

Cmdte.-  ¿Qué es lo que tú dices que no me vas a preguntar?

Daniel Chavarría.-  Sería tonto y no quiero perder tiempo con preguntas retóricas. Ya sé que hay que luchar y estoy de acuerdo, y también estoy seguro de que usted cree en la victoria final de la verdad, de la justicia de la humanidad.  Me gustaría oírlo sobre ese tema, Comandante, a ver si usted me acaba de alarmar o me quita esta obsesión de encima (Risas).  ¿Qué haría falta para quedarme yo tranquilo?

Cmdte.-  ¿Para quedarte tranquilo?  Pensar en el problema y luchar contra él.  No es una garantía de que se resuelva (Aplausos).

Daniel Chavarría.-  Muchas gracias, Comandante.

Carlo Frabetti.-  Ante todo, Comandante, quiero darle las gracias por seguir guiándonos en esta batalla de las ideas en la que usted mismo tanto insiste desde hace tiempo.  También quiero trasmitirle el saludo de mi amigo y maestro Alfonso Sastre, que hace tiempo que no puede venir a Cuba por razones de salud, pero que sigue muy de cerca todo lo que ocurre aquí y que cada vez que vengo me pide que si tengo ocasión le trasmita sus saludos y su cariño.

Yo quería retomar un poco el tema que está presente en ese mismo cartel y que es un poco el motivo o el pretexto…

Cmdte.-  Deja ver que no lo he visto y ya han hablado dos de eso… (Lee cartel que preside el encuentro: “Por la paz y la preservación del medio ambiente”).  Hay que preservar algo más que el medio ambiente.

Carlo Frabetti.-  Concretamente, en octubre del 2011 participé en las jornadas de Vanguardia Científica organizada por la Universidad de México y allí se habló de dos cosas:  por una parte el Premio Nobel mexicano Mario Molina, quien fuera el descubridor del agujero en la capa de ozono, nos previno precisamente sobre el peligro de una auténtica catástrofe medioambiental y señaló como una de las causas de que no se tomen las medidas necesarias, la falta de información y de formación del gran público con respecto a estos problemas y a los peligros que entrañan.

Luego, después de su intervención, tuve ocasión de hablar con él y también con el científico cubano Manuel Limonta, que en estos momentos está en México realizando un trabajo, y llegamos a la conclusión de que es necesaria y urgente.

Cmdte.-  ¿Qué está haciendo Manuel Limonta ahora?

Carlo Frabetti.-  La verdad es que no sé muy bien.
(Del público dicen que está como Representante Regional para América Latina de una organización científica )

Cmdte.-  Él fue director aquí de Ingeniería Genética. Recibió en Europa un curso sobre Interferón cuando por primera vez un especialista norteamericano experto en cáncer nos habló del Interferón. Lo conozco muy bien, fue director del Centro de Ingeniería Genética creado para el desarrollo de importantes tareas científicas en nuestro país.

Carlo Frabetti.-  Pues Limonta, Molina y yo estuvimos hablando de la necesidad urgente de lo que podríamos llamar una revolución pedagógica; una revolución pedagógica sobre todo encaminada hacia los más jóvenes y que pusiera en primer término de nuevo el pensamiento científico y el racionalismo.  Porque estamos viviendo una época muy paradójica, en la cual la ciencia tiene un enorme prestigio y lo que los economistas llamarían un gran valor de cambio, pero un escaso valor de uso y una escasa presencia en los discursos que no son específicamente científicos.

Es decir, mientras todo el mundo reconoce…

Cmdte.-  Para eso los políticos tendrían que ser científicos, y están lejísimos de eso; te lo puedo asegurar. Como norma, leo los despachos cablegráficos internacionales que se publican cada día, y como norma puedo asegurarte que salvo honrosas excepciones no saben dónde están parados. Es algo que realmente me preocupa. La suerte de nuestra especie depende de ellos.

Bueno, por favor, continúa pues te estoy interrumpiendo.

Carlo Frabetti.-  La idea básica era esa, poner la ciencia en primer término, la ciencia y el racionalismo; porque en última instancia la ciencia -y    de ahí viene su conflicto histórico con la religión,-opone a una visión mítica e irracional del mundo una visión racional basada en el análisis de los hechos. Por eso Marx y Engels su proyecto lo definen como socialismo científico, en contraposición al socialismo utópico; y algunos pensamos que, por desgracia, el pensamiento marxista en ocasiones se aleja de este modelo, de este proyecto, y cae en lo que Pérez Esquivel llamaba las recetas de cocina, muchas veces o al reflexionar, incluso, sobre cuestiones económicas, sociológicas, utilizamos ciertos conceptos del marxismo como si fueran recetas, y nos olvidamos de esta vocación científica.  Fundamentalmente quería plantear eso: la necesidad de defender la causa del racionalismo, sobre todo de cara a los jóvenes.

Yo me dedico sobre todo —y es el motivo de mis frecuentes visitas a Cuba— a la literatura infantil.  Eso me lleva a tener frecuentes encuentros con niños y jóvenes y me preocupa comprobar que —hablo, por supuesto, del mundo capitalista, ya sé que en Cuba es distinto— la mayoría de los estímulos que reciben los niños, aunque en los colegios les enseñan física y matemática, luego la publicidad o los modelos de conductas, los modelos de éxito que ofrece la televisión y la cultura de masas, son absolutamente irracionales.

Entonces, creo que quienes hemos hecho de la comunicación y de la cultura nuestro oficio…

Cmdte.-  ¿Tú quieres exponer algunos ejemplos?

Carlo Frabetti.-  El ejemplo más claro sería el modelo de felicidad que ofrece la publicidad. La publicidad intenta convencernos y, claro, los niños y los jóvenes son especialmente  sensibles a estos mensajes, intenta convencernos de que la felicidad consiste en poseer muchas cosas, en ser más que los demás, en tener más que los demás, cuando la única forma de realización no es ser más que los demás, sino ser más con los demás.

Cmdte.-  ¿Tú estabas explicando nuestro caso?

Carlo Frabetti.-  No, no, no, esto es lo que ocurre en los países capitalistas.

Cmdte.-  ¿Y aquí cómo nos portamos en eso?

Carlo Frabetti.-  Aquí la situación es muy distinta.

Cmdte.-  Te pregunto.  No es que tenga opinión.  Uno no puede estar viéndolo todo, aunque cada vez que puedo me fijo en algo.

Carlo Frabetti.-  En mi primera visita a Cuba, hace ya 10 años, me ocurrió lo que nos ocurre a veces cuando oímos un ruido insistente, que solo nos damos cuenta cuando cesa.  Yo me di cuenta al volver a España, en mi caso, que había estado durante un mes sin recibir la agresión continua de la publicidad.  En un país industrializado, en los países supuestamente desarrollados, se puede llegar a recibir hasta mil impactos publicitarios al día.  Entonces, de pronto, sustraerse a esa agresión continua, bueno, es un descanso tremendo, que uno solo se da cuenta cuando regresa allí y vuelve otra vez esa avalancha.

Eso yo lo ligué cuando me lo preguntaron, vamos, de hecho me lo preguntó usted, Comandante, hace unos años, qué era lo que más me había llamado la atención, qué destacaría de Cuba.  Dije que era el país donde los niños no lloraban, porque es muy raro ver en Cuba a un niño llorando, o a un adulto regañando a un niño, y esto tiene que ver con la publicidad, aunque parezca que son dos cosas totalmente separadas, porque un niño que está siendo sometido continuamente a estímulos consumistas, es un niño insatisfecho, es un niño frustrado, es un niño que demanda continuamente, los padres se tensan también, se ponen nerviosos, lo regañan y se establece un círculo vicioso totalmente nefasto.

Bueno, en esencia quería insistir en eso, en la necesidad de recordar aquello que decía Rabelais: que “los niños no son vasos que hay que llenar, sino llamas que hay que alimentar”, y eso creo que en Cuba se está haciendo, y hay que seguir en esa línea y llevar esa idea y esos planteamientos al resto del mundo.

Muchas gracias (Risas).

Cmdte.-  Quédate de pie, si quieres.

Yo decía que en la reunión anterior, donde presentaron el libro, vino un niño de 11 años y pidió la palabra. Fue una de las cosas que más impresionó a todo el mundo. ¿Él qué dijo?, entre otras cosas, que estaba estudiando literatura e historia porque iba a sustituir a Leal.  Yo se lo mandé a decir en un libro que envié a Leal: “¡Cuídate de fulano que dice que te va a sustituir!”  Pero eso impresionó a la gente por la forma en que lo dijo: Después en la televisión, por casualidad, apareció la imagen de Camilo, porque se cumplía un aniversario más de su nacimiento, cumpliría 80 años, y se hablaba de su conducta en la escuela del barrio donde vivía; se contaba, incluso, que había recibido premios por sus logros académicos. Pero lo que me llamó la atención es que en una de las fotos de aquella fecha, Camilo tenía exactamente la misma cara de ese niño que habló aquí. Abel me contó que lo llamó mucha gente.  Es impresionante eso, ¡la pureza de ese niño!  Habló de deporte, habló de todo, y habló con seriedad y humor; era el Camilo a quien le habían dado un premio, era la misma cara, la misma sonrisa, me pareció así.  Agrada ver la pureza en los niños; tenemos que ser muy cuidadosos para mantener esos logros.

Creo que tenemos la base. En Cuba había 6 000 médicos cuando triunfó la Revolución; eran médicos graduados y muchos de ellos nunca ejercieron la práctica en algún hospital aquí. Con el triunfo de la Revolución, desde el segundo año los muchachos están yendo a los hospitales.  Adquieren conocimientos verdaderamente sólidos.  Hay actualmente alrededor de 80 000 médicos y, desde luego, es increíble lo que médicos bien preparados pueden hacer.

Nosotros no estábamos buscando competencia, publicidad, ni propaganda; no para eso estaban en Haití, o en países de América Latina y el Caribe, de África o de Asia. Se fue creando la tradición, desde los primeros que prestaron sus servicios en Argelia, donde el pueblo tan heroicamente luchó contra los colonialistas franceses.
Cuando pienso en el colonialismo me acuerdo de los que pretendieron mantener el odioso sistema en Argelia, apoyados por los yankis y los colonialistas europeos. Hay una película famosa, La batalla de Argel. Ahora está Bouteflika al frente del país. Boumedienne era entonces el jefe militar.  Estaban luchando en el frente y nosotros les enviamos hasta cañones de 110 milímetros, los que nos vendió Italia, y por presiones de los yankis solo envió una parte. Nos vendió también una parte de las municiones, ¿y saben dónde fueron a pelear?  A manos de los argelinos que luchaban contra los franceses.

Bueno, una anécdota.  Hace poco recibí un obsequio de dátiles, aceite de oliva y vinos.  Los musulmanes no producen vino, pero los argelinos son musulmanes a los que los colonialistas franceses  obligaron a producir un vino fuerte.  Después les quitaron el mercado y les hicieron como a nosotros con el azúcar, nos privaron del mercado.  Entonces, los gobernantes que estaban allí y ya habían triunfado, mandaban barcos tanqueros llenos de vinos que suministraban a la antigua URSS. Los soviéticos producían un buen vodka, pero los vinos estaban lejos de ser excelentes, y los argelinos producían vinos fuertes que los franceses mezclaban con sus famosos  vinos. Además de dátiles, los argelinos exportaban buenos vinos, con los que suelen obsequiar a sus amigos.

Allí fueron los primeros médicos internacionalistas cubanos, por allí se inició la hermosa tradición, a pesar de que entonces había muy pocos en Cuba; los que no se fueron para Estados Unidos, ya que aquí no tenían empleo, ni sabían mucho de medicina, esa es la verdad, aunque siempre había un grupo de médicos buenos que ejercían la medicina privada al servicio de los ricos. Desde entonces se ha mantenido la hermosa tradición a lo largo de todos estos años y con todos los gobiernos argelinos, a pesar de que en cierto momento, por imprudencia nuestra, tuvimos desacuerdos con ellos, como cuando se nos ocurrió criticar el golpe de Estado debido a contradicciones entre los propios revolucionarios argelinos. ¿Para qué nos metimos en el lío de estar criticando el golpe de Estado?  En realidad nos sentíamos y nos hemos sentido siempre familiares con ellos. Nuestra experiencia sin embargo no era mucha.

También ayudamos a los del Frente Polisario en su lucha por la liberación, y ayudamos nuevamente a la República de Argelia cuando Marruecos la invadió. Les enviamos tripulantes y tanques, cuando se produjo el intento marroquí, bajo instrucciones de Francia, de arrebatarle a Argelia, que estaba desarmada, una parte del territorio e importantes yacimientos de recursos naturales.

Nosotros ayudamos también a los sirios. Nos solicitaron aviadores, no los teníamos; pero les enviamos los tripulantes y artilleros de una fuerza de tanquistas cuando su territorio fue invadido.

Cuba supo cumplir sus deberes internacionalistas que más tarde se extendieron a otros puntos del planeta donde los pueblos lucharon por la independencia y la integridad de su país.

Eso forma parte de la historia, de las acciones que la Revolución llevó a cabo desinteresadamente. La solidaridad con Argelia, por ejemplo, tuvo un alto costo. Marruecos era el principal comprador capitalista de azúcar cubana después que los yankis dejaron de comprarnos. Algo más: cuando todo el mundo en Europa rompió los servicios de aterrizaje, nuestros viejos aviones Britannia tenían que hacer escala en Marruecos para viajar a la URSS. La solidaridad con Argelia provocó el cese de las compras de azúcar y del permiso para hacer escala en Marruecos. A pesar de eso no dejamos solos a los argelinos.

Años más tarde, con los viejos Britannia de fabricación británica le prestamos ayuda militar al pueblo de Angola, invadida por los racistas surafricanos y las tropas de Mobutu, apoyadas por los bandidos del FNLA, una creación de los colonialistas portugueses y la Agencia Central de Inteligencia yanki.

Mobutu había cometido ya grandes crímenes como el asesinato de Patricio Lumumba. Aliado a Sudáfrica había invadido a Angola. Sus tropas estaban ya en los suburbios de Luanda cuando Agostinho Neto, líder del Movimiento Popular para la Liberación de Angola, estaba a punto de proclamar la independencia por la cual luchó durante más de 20 años. Los que creyeron que sería un paseo militar chocaron con los patriotas angolanos y las fuerzas internacionalistas cubanas, parte de las cuales fueron transportadas por aire. Hablo de las cosas que hicimos pero no buscando protagonismo, sino cumpliendo deberes solidarios como técnicos o como soldados.

Eso fue también motivo de ciertas contradicciones con los soviéticos. Ya se había producido en Cuba la Crisis de Octubre de 1962, fecha en la que estuvimos muy cerca del estallido de una guerra nuclear; lo sabemos porque lo vivimos. Tiene su historia, que no voy a repetir; Jruschov se había portado con nosotros excelentemente bien: cuando nos quitaron la cuota azucarera, la URSS nos compró el azúcar; cuando los yankis nos dejaron sin combustible, tal medida habría liquidado nuestra economía. Los revolucionarios cubanos lucharíamos hasta el último aliento. No nos íbamos a entregar, y les habría costado caro a los yankis, no les quepa la menor duda, ya contábamos con cientos de miles de armas, combatientes que sabían usarlas y una sólida tradición.

Ellos no tenían mucha experiencia en la lucha contra la guerrilla en aquella época. Aprendieron después en Viet Nam, cuando Nixon le preguntaba a Henry Kissinger:  “¿Por qué no les lanzan unas bombitas?” Se trataba de bombas nucleares. Allí fue donde adquirieron experiencias de lucha antiguerrillera al precio de 55 000 muertos.

Usaron el agente naranja y otros crueles instrumentos de represión y crimen. Nosotros cooperamos en la ampliación y modernización de la ruta Ho Chi Minh; ya se había producido el golpe de Estado en Chile; allí un barco que llevaba azúcar cubana desafió el intento de impedir a cañonazos su regreso a Cuba. Después de una conferencia de los No Alineados en Argelia viajábamos a Vietnam. De escala en la India conocimos el golpe militar y muerte de Allende en Chile. “Lo que valga el azúcar, que salvaron, se lo vamos a donar a los vietnamitas para comprar equipos”, de eso sí sabíamos, de los equipos que servían y no servían, para mejorar la ruta Ho Chi Minh.

Perdónenme que les haga esta historia.  Les quiero decir que no parto de ideas o ilusiones, sino de experiencias, porque nosotros acumulamos alguna experiencia, no exenta de errores, pero honesta a carta cabal, de eso no hay la menor duda. Creo que sin eso no habría podido resistir este país, porque después de todo lo que hizo la URSS; comprarnos el azúcar, pagarnos mejor precio que Estados Unidos y suministrarnos el combustible, el daño ocasionado por su desaparición fue mucho mayor. Nos quedamos con los camiones que gastaban mucha gasolina.

Como he dicho en broma, su industria consumía combustible pesado, fuel oil, y sus camiones gasolina o diesel que no había donde guardarlos.

El exceso de automóviles es una de las grandes plagas de la sociedad moderna. En apenas dos siglos la sociedad humana está despilfarrando lo que la naturaleza tardó en hacer cuatrocientos millones de años. El efecto desastroso de los gases contaminantes ya nadie se atreve a negar. Miles de millones de personas se acumulan en ciudades repletas de automóviles que hacen intransitables las vías e irrespirable el aire. La humanidad marcha en un sentido opuesto a su propia supervivencia.

Perdóname, Abel, y perdónenme ustedes porque me extendí mucho (Aplausos).

Carlos R. Gómez.-  Fidel, como joven para mí es un honor estar aquí, por lo que me siento enormemente agradecido. Le confieso que ha sido una de mis películas preferidas, y digo una película preferida, porque no hay que ser fundamentalista y, además, porque en Córdoba siempre lo vi por televisión, y cuando aparecía algún discurso suyo se sentía: “¡Fidel. Suban, suban, no bajen el televisor!”  Así que es un honor estar acá.

Quiero retomar una problemática que se planteó al principio de este encuentro. Me voy a referir a ella de manera breve debido a que es un tema técnico con totales implicancias prácticas, que por cuestiones metodológicas y de tiempo no es posible explicarlo detalladamente. La experiencia es para mí muy importante, de allí se parte para pensar, y es lo que  me sucedió, por ejemplo, luego de más de diez años de trabajo en cortaderos de ladrillos; pero por ello es muy importante para mí, también, lo teórico.

Dicha cuestión a la que voy a hacer referencia es la de los paradigmas a la que solo voy a nombrar y explicitar. He buscado ese paradigma intensamente y me lo he formulado para mí como una opción que me permita ordenar ciertas ideas. He partido de líneas críticas  europeas y latinoamericanas, como el romanticismo, el marxismo, concepciones aborígenes, afros y las corrientes de la liberación (teología, economía, sociología, filosofía, etc.). Todas poseen algo en común, y ello se corresponde con su orientación liberadora. Es así que lo nombré como paradigma de la liberación y la libertad.

La liberación es un proceso concreto, fáctico, de praxis, etc. Es preciso liberar comunidades desde sus propias coordenadas temporales – espaciales, espirituales, como liberar todas las disciplina, por ejemplo , la psicología, la medicina, la literatura, el teatro, el cine de la liberación, etc; de esta manera la liberación son los caminantes.

Mientras que por otro lado y de manera relacionada, la libertad son los caminos, es el sueño realizado, el imaginario operado,  la eutopía (buen lugar), ya que un buen lugar es posible de construir, la utopía, pero no la eurocéntrica, irreal, ideal de Tomás Moro, sino la concreta y existente.

A mis estudiantes les señalo el Sol como metáfora. Nos movemos por su calor, por su calidez, por su vida aunque  nadie podrá un pie sobre él, ¡por suerte!; es decir, por sus ondas caminamos

Pienso que en nuestro continente e historia todavía estamos en deuda con esa liberación.  Podemos hablar de concretar un quinto proceso de independencia, ya que debemos tener en cuenta: 1) las primeras sublevaciones indígenas que se dan en el  Caribe y que concluyen con la Revolución Haitiana; 2) Luego acontecen los procesos independentistas criollo-mestizos de 1806 a 1910; 3) la triunfante Revolución Cubana que marca un continuo hasta el presente; 4) la frustrada década de 1970; 5) el actual proceso liberacionista en donde la emergencia de Venezuela. Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay, Argentina, Perú, etc, marcan las nuevas tendencias; es decir, nos encontramos en este quinto proceso de liberación-emancipación bien definido y que debemos continuar profundizando como heredero de toda la experiencia previa, y a su vez esperando que la ola siga creciendo.
Pienso que un estamos en deuda con dicha liberación y que por ello debemos seguir trabajando tanto desde la experiencia que nos aportan ustedes, que a su vez debemos leer con matices, como  desde lo teórico comprometido. Debemos continuar uniendo cabos sueltos, por ejemplo, tenemos grandes intelectuales que van de academias a congresos y de seminarios a simposios, y les cuesta acercarse al pueblo, como a veces al pueblo les cuesta acercarlos; se trata de un rechazo que, religiosa y mediáticamente, el imperio ha inculcado de manera lógica, planificada y sistemática.

También pienso que este paradigma, al que me he referido, muchos intelectuales críticos no lo explicitan día a día y comprometiéndose con ellos y esto es por diversas causas que no es posible enumerar. Pero puedo mencionar una con referencia a que  existe cierto recelo, por la represión ejercida desde los procesos de facto, de identificar dicho paradigma  con el marxismo que el sistema se encargo de demonizar, y al cual aun hoy muchos le temen, sea de un lado como de otro. Por otro lado el marxismo no es la única filosofía que ha formulado y luchado por la liberación, como ya he mencionado más arriba.  Pienso que se puede optar por una alternativa, pero sobre todo es necesario amalgamar el conjunto liberacionista compuesto por las diversas corrientes de liberación, ya que remite a diversos sujetos concretos, críticos y constructivos que integran el espacio comunitario en el que nacemos y vivimos.

De esta manera el contenido de este paradigma se compone de una diversidad de filosofías y filosofías de la diversidad que a su vez , deben ser el soporte intrínseco para el desarrollo de la ciencia y la técnica, de lo contrario esta se disocia de las culturas y la naturaleza. De esta forma entramos todos para planificar el espacio vital en donde vivimos: los aborígenes, los afrodescendientes, los mestizos, los europeos críticos, etc. Creo que otra opción concreta es estimular, a través de Internet  la creación de una  penta-continental, ya que debemos trabajar en red e integrarnos todos, conociendo el mundo en su concreta dimensión y complejidad, asimilando las diversas experiencias de resistencia y de construcciones. Quiero decir que  Oceanía, críticamente, al igual que  Europa, existen  como conjunto con los que podemos trabajar, como pudimos apreciar  en el relato de las organizaciones europeas de solidaridad con Cuba, Venezuela, Bolivia etc. Es decir con muchas naciones latinoamericanas.

Otra forma de explicitar este paradigma de liberación y libertad es ejercitar una clara crítica al eurocentrismo, siendo un término aparentemente sencillo, pero que si repasamos con cuidado veremos que aún perviven muchas influencias en nosotros ya que hemos sido educados en estas estructuras que aun permanecen. Por otro lado nuestros problemas no solo se localizan fuera, también es necesario situarlos dentro,  practicando una intensa crítica al  etnocentrismo (latino-americano-centrismo) que nos impide visualizarnos en unidad. Podemos referirnos a la historia como un ejemplo significativo. Dicha historia cumple, en los sistemas educativos, con normas moralizantes y por ello esta lejos de desempeñar una función liberadora en unidad.

Si  reconstruimos la historia de cada nación en general se parte de los propios independentista criollocéntricos,  invisibilizando a los demás desarrollos de  independencia, perdiendo de esa manera la visión liberadora y completa de procesos y proyecciones. Por ejemplo en Argentina, se parte de  San Martín; en Uruguay, de Artigas; en Chile de O´Higgins, en Colombia o Venezuela de Bolívar, etc… y nos olvidamos, por ejemplo, de Haití, y, sobre todo, de las primeras rebeliones de ese Caribe que fueron de aborígenes, que aunque no cambiaron el rumbo de la historia fueron determinantes,  valiéndoles a  Colón tres fuertes destruidos,  por lo que el comendador Francisco de Bobadilla -siendo enviado a la isla para investigar lo sucedido-, decide proporcionar información para enjuiciar a Colón y su familia, no por crímenes  de lesa humanidad sino porque  estaba  resultando oneroso para la corona.

Por otro lado las culturas aborígenes del Caribe se mestizaron con esclavos africanos proporcionando y legándoles el principio “vivir libres o morir” (antecedente del “patria o muerte”) que es taino y arawako, lográndose mestizar con el vudú, como con un cristianismo de la liberación. Este paradigma se puede explicar con estos términos aparentemente sencillos, pero que no hay que perder de vista, como les señalo a mis estudiantes que son pluri-fundamentales, pluri-profundos, porque son distintas sabidurías y diferentes experiencias que lo integran.

Para ir cerrando: Nuestro problema no es solo eurocentrismo sino también los propios etnocentrismos que sino los de-construimos no nos será posible integrarnos como conjuntos sociales comunitarios transnacionales para aspirar a esa dimensión concreta de liberación continental tan anhelada. Hay una expresión de  Franz Rosenzweig, que me gusta mucho y que la parafrasearé de la siguiente manera “en nuestros contexto en donde el mercado y los medios nos dan tanta fiesta y ¡tantos!” motivos para festejar, para mi lo único que merece ser festejado es la liberación de un pueblo. Nada más”

Muchas gracias (Aplausos).

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