Nuestro deber es luchar – 12

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Encuentro del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con intelectuales e invitados a la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012, efectuado en el Palacio de Convenciones, el 10 de febrero de 2012, “Año 54 de la Revolución”

Duodécima Parte

Cmdte.-  ¿Tú quieres exponer algunos ejemplos?

Carlo Frabetti.-  El ejemplo más claro sería el modelo de felicidad que ofrece la publicidad. La publicidad intenta convencernos y, claro, los niños y los jóvenes son especialmente  sensibles a estos mensajes, intenta convencernos de que la felicidad consiste en poseer muchas cosas, en ser más que los demás, en tener más que los demás, cuando la única forma de realización no es ser más que los demás, sino ser más con los demás.

Cmdte.-  ¿Tú estabas explicando nuestro caso?

Carlo Frabetti.-  No, no, no, esto es lo que ocurre en los países capitalistas.

Cmdte.-  ¿Y aquí cómo nos portamos en eso?

Carlo Frabetti.-  Aquí la situación es muy distinta.

Cmdte.-  Te pregunto.  No es que tenga opinión.  Uno no puede estar viéndolo todo, aunque cada vez que puedo me fijo en algo.

Carlo Frabetti.-  En mi primera visita a Cuba, hace ya 10 años, me ocurrió lo que nos ocurre a veces cuando oímos un ruido insistente, que solo nos damos cuenta cuando cesa.  Yo me di cuenta al volver a España, en mi caso, que había estado durante un mes sin recibir la agresión continua de la publicidad.  En un país industrializado, en los países supuestamente desarrollados, se puede llegar a recibir hasta mil impactos publicitarios al día.  Entonces, de pronto, sustraerse a esa agresión continua, bueno, es un descanso tremendo, que uno solo se da cuenta cuando regresa allí y vuelve otra vez esa avalancha.

Eso yo lo ligué cuando me lo preguntaron, vamos, de hecho me lo preguntó usted, Comandante, hace unos años, qué era lo que más me había llamado la atención, qué destacaría de Cuba.  Dije que era el país donde los niños no lloraban, porque es muy raro ver en Cuba a un niño llorando, o a un adulto regañando a un niño, y esto tiene que ver con la publicidad, aunque parezca que son dos cosas totalmente separadas, porque un niño que está siendo sometido continuamente a estímulos consumistas, es un niño insatisfecho, es un niño frustrado, es un niño que demanda continuamente, los padres se tensan también, se ponen nerviosos, lo regañan y se establece un círculo vicioso totalmente nefasto.

Bueno, en esencia quería insistir en eso, en la necesidad de recordar aquello que Rabelais: que “los niños no son vasos que hay que llenar, sino llamas que hay que alimentar”, y eso creo que en Cuba se está haciendo, y hay que seguir en esa línea y llevar esa idea y esos planteamientos al resto del mundo.

Muchas gracias (Risas).

Cmdte.-  Quédate de pie, si quieres.

Yo decía que en la reunión anterior, donde presentaron el libro, vino un niño de 11 años y pidió la palabra. Fue una de las cosas que más impresionó a todo el mundo. ¿Él qué dijo?, entre otras cosas, que estaba estudiando literatura e historia porque iba a sustituir a Leal.  Yo se lo mandé a decir en un libro que envié a Leal: “¡Cuídate de fulano que dice que te va a sustituir!”  Pero eso impresionó a la gente por la forma en que lo dijo. Después en la televisión, por casualidad, apareció la imagen de Camilo, porque se cumplía un aniversario más de su nacimiento, cumpliría 80 años, y se hablaba de su conducta en la escuela del barrio donde vivía; se contaba, incluso, que había recibido premios por sus logros académicos. Pero lo que me llamó la atención es que en una de las fotos de aquella fecha, Camilo tenía exactamente la misma cara de ese niño que habló aquí. Abel me contó que lo llamó mucha gente.  Es impresionante eso, ¡la pureza de ese niño!  Habló de deporte, habló de todo, y habló con seriedad y humor; era el Camilo a quien le habían dado un premio, era la misma cara, la misma sonrisa, me pareció así.  Agrada ver la pureza en los niños; tenemos que ser muy cuidadosos para mantener esos logros.

Creo que tenemos la base. En Cuba había 6 000 médicos cuando triunfó la Revolución; eran médicos graduados y muchos de ellos nunca ejercieron la práctica en algún hospital aquí. Con el triunfo de la Revolución, desde el segundo año los muchachos están yendo a los hospitales.  Adquieren conocimientos verdaderamente sólidos.  Hay actualmente alrededor de 80 000 médicos y, desde luego, es increíble lo que médicos bien preparados pueden hacer.
Nosotros no estábamos buscando competencia, publicidad, ni propaganda; no para eso estaban en Haití, o en países de América Latina y el Caribe, de África o de Asia. Se fue creando la tradición, desde los primeros que prestaron sus servicios en Argelia, donde el pueblo tan heroicamente luchó contra los colonialistas franceses.

Cuando pienso en el colonialismo me acuerdo de los que pretendieron mantener el odioso sistema en Argelia, apoyados por los yankis y los colonialistas europeos. Hay una película famosa, La batalla de Argel. Ahora está Bouteflika al frente del país. Boumedienne era entonces el jefe militar.  Estaban luchando en el frente y nosotros les enviamos hasta cañones de 110 milímetros, los que nos vendió Italia, y por presiones de los yankis solo envió una parte. Nos vendió también una parte de las municiones, ¿y saben dónde fueron a pelear?  A manos de los argelinos que luchaban contra los franceses.

Bueno, una anécdota.  Hace poco recibí un obsequio de dátiles, aceite de oliva y vinos.  Los musulmanes no producen vino, pero los argelinos son musulmanes a los que los colonialistas franceses  obligaron a producir un vino fuerte.  Después les quitaron el mercado y les hicieron como a nosotros con el azúcar, nos privaron del mercado.  Entonces, los gobernantes que estaban allí y ya habían triunfado, mandaban barcos tanqueros llenos de vinos que suministraban a la antigua URSS. Los soviéticos producían un buen vodka, pero los vinos estaban lejos de ser excelentes, y los argelinos producían vinos fuertes que los franceses mezclaban con sus famosos  vinos. Además de dátiles, los argelinos exportaban buenos vinos, con los que suelen obsequiar a sus amigos.

Allí fueron los primeros médicos internacionalistas cubanos, por allí se inició la hermosa tradición, a pesar de que entonces había muy pocos en Cuba; los que no se fueron para Estados Unidos, ya que aquí no tenían empleo, ni sabían mucho de medicina, esa es la verdad, aunque siempre había un grupo de médicos buenos que ejercían la medicina privada al servicio de los ricos. Desde entonces se ha mantenido la hermosa tradición a lo largo de todos estos años y con todos los gobiernos argelinos, a pesar de que en cierto momento, por imprudencia nuestra, tuvimos desacuerdos con ellos, como cuando se nos ocurrió criticar el golpe de Estado debido a contradicciones entre los propios revolucionarios argelinos. ¿Para qué nos metimos en el lío de estar criticando el golpe de Estado?  En realidad nos sentíamos y nos hemos sentido siempre familiares con ellos. Nuestra experiencia sin embargo no era mucha.

También ayudamos a los del Frente Polisario en su lucha por la liberación, y ayudamos nuevamente a la República de Argelia cuando Marruecos la invadió. Les enviamos tripulantes y tanques, cuando se produjo el intento marroquí, bajo instrucciones de Francia, de arrebatarle a Argelia, que estaba desarmada, una parte del territorio e importantes yacimientos de recursos naturales.

Nosotros ayudamos también a los sirios. Nos solicitaron aviadores, no los teníamos; pero les enviamos los tripulantes y artilleros de una fuerza de tanquistas cuando su territorio fue invadido.
Cuba supo cumplir sus deberes internacionalistas que más tarde se extendieron a otros puntos del planeta donde los pueblos lucharon por la independencia y la integridad de su país.

Eso forma parte de la historia, de las acciones que la Revolución llevó a cabo desinteresadamente. La solidaridad con Argelia, por ejemplo, tuvo un alto costo. Marruecos era el principal comprador capitalista de azúcar cubana después que los yankis dejaron de comprarnos. Algo más: cuando todo el mundo en Europa rompió los servicios de aterrizaje, nuestros viejos aviones Britannia tenían que hacer escala en Marruecos para viajar a la URSS. La solidaridad con Argelia provocó el cese de las compras de azúcar y del permiso para hacer escala en Marruecos. A pesar de eso no dejamos solos a los argelinos.

Años más tarde, con los viejos Britannia de fabricación británica le prestamos ayuda militar al pueblo de Angola, invadida por los racistas surafricanos y las tropas de Mobutu, apoyadas por los bandidos del FNLA, una creación de los colonialistas portugueses y la Agencia Central de Inteligencia yanki.

Mobutu había cometido ya grandes crímenes como el asesinato de Patricio Lumumba. Aliado a Sudáfrica había invadido a Angola. Sus tropas estaban ya en los suburbios de Luanda cuando Agostinho Neto, líder del Movimiento Popular para la Liberación de Angola, estaba a punto de proclamar la independencia por la cual luchó durante más de 20 años. Los que creyeron que sería un paseo militar chocaron con los patriotas angolanos y las fuerzas internacionalistas cubanas, parte de las cuales fueron transportadas por aire. Hablo de las cosas que hicimos pero no buscando protagonismo, sino cumpliendo deberes solidarios como técnicos o como soldados.

Eso fue también motivo de ciertas contradicciones con los soviéticos. Ya se había producido en Cuba la Crisis de Octubre de 1962, fecha en la que estuvimos muy cerca del estallido de una guerra nuclear; lo sabemos porque lo vivimos. Tiene su historia, que no voy a repetir; Jruschov se había portado con nosotros excelentemente bien: cuando nos quitaron la cuota azucarera, la URSS nos compró el azúcar; cuando los yankis nos dejaron sin combustible, tal medida habría  [Texto interrumpido en el original recibido.]

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