PCPR llama a integrarse a marcha en contra del gasoducto de la muerte

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Comunicado de Prensa

El Partido Comunista de Puerto Rico (PCPR) se solidariza y convoca a la movilización del pueblo en contra del Gasoducto de la muerte y de los abusos del gobierno de los guaynabitos. El PCPR también se solidariza con los seis estudiantes que realizaron desobediencia civil el pasado 15 de diciembre en contra de la construcción de molinos de viento en Santa Isabel,  y contra quienes se les encontró causa para arresto el pasado viernes 17 de febrero. Con su insistencia en la destrucción de nuestros recursos y en la represión de quienes luchamos para defenderlos, Fortuño y su ganga de maleantes de cuello blanco representan la bancarrota moral de la burguesía colonial que gobierna y el resquebrajamiento de su ente colonial.

A medida en que se han ido desarrollando los eventos, se hace más clara la estrategia de esa burguesía moralmente decadente de destruir nuestros recursos naturales, en especial nuestras reservas agrícolas. Pretenden vender al mejor postor esos valiosísimos recursos que tenemos, para sembrarlos de campos de golf, mega hoteles y mega centros comerciales, entre otras cosas. Mientras que los trabajadores y los marginados de esta sociedad tenemos planes diferentes: protegerlos a toda costa para en un futuro, hacer viable nuestra sociedad, a través de la agricultura.

Esa estrategia se llama Vía Verde. Esta no es solamente el Gasoducto de la muerte, sino que es un megaproyecto para destruir nuestros terrenos agrícolas y otras reservas naturales llenándolos de molinos de viento y  paneles fotovoltaicos. Lamentablemente se ha construido toda una mitología alrededor de los molinos de viento.  En muchos países están siendo abandonados por el bajo rendimiento que producen en términos del impacto ambiental, versus su capacidad de generación eléctrica que cumpla con las necesidades de esas sociedades.
Este es el caso de los molinos de viento que los guaynabitos pretenden “construir” en terrenos agrícolas de primera calidad en Santa Isabel, clasificados como prime farmlands, y que constituyen sólo un 3% de la superficie del planeta. Estos terrenos actualmente producen cerca de $30 millones y 3,000 empleos. Pero Fortuño y su ganga han logrado un mejor negocio con una empresa llamada Pattern Energy: regalarle estas importantes reservas agrícolas para llenarlas de molinos de viento por un jugoso contrato de $17.8 millones al año, que podrían alcanzar hasta $356 millones por 20 años, con un aumento de 1.5% anual.

En el caso del gas natural, no es tan sencillo como nos dicen los guaynabitos de construir un tubo que atraviese el país completo para transportar combustible fósil del sur al norte. La pretensión de esta camarilla con el tubo es la utilización de gas de esquisto (shale gas). Una forma de combustible fósil que se obtiene a grandes profundidades utilizando métodos altamente contaminantes y nocivos para la naturaleza y salud humana. Este combustible constituye un peligro inminente, no solo para la naturaleza, por la destrucción del subsuelo y acuíferos para su extracción, sino que es altamente contaminante, incluso más que el petróleo. Por la extensión del tubo, sus cercanías a cuerpos de agua, comunidades y terrenos agrícolas, es primerísima tarea del pueblo detener el gasoducto de la muerte y el proyecto Vía Verde.

La otra parte de esta estrategia es la privatización de la producción de energía eléctrica, desde luego,  financiada por el pueblo de Puerto Rico. El reciente regalo de la infraestructura hidroeléctrica de la AEE a la AAA es el puntal de esa estrategia de desmantelamiento de los haberes públicos para pasarlos a manos privadas. Esa infraestructura de generación eléctrica la hemos construido los trabajadores y trabajadoras durante décadas, mientras los sucesivos gobiernos de los partidos burgueses se han encargado de pasarla a manos de bonistas en Wall Street emitiendo bonos, que a fin de cuentas, es más deuda girada en contra del pueblo. Estas deudas, junto con el resto de la deuda pública, alcanzan ya cerca de los $69 mil millones.

Para delinear un plan de generación y utilización energética viable a largo plazo, la propuesta presentada por la UTIER puede servir como punto de partida.

Es vital que la clase obrera, junto al resto del pueblo, dirijamos nuestros objetivos de lucha estratégicos hacia la recuperación del agro (terrenos de alto valor, maquinaria e infraestructura, mano de obra) y de la generación de energía eléctrica. La recuperación de estos medios de producción será la base para la construcción de una sociedad viable en la cual el trabajo sea visto como un valor social y donde su finalidad fundamental sea el ser humano y no el afán de lucro a costa de las grandes mayorías.

Por la Comisión Política del PCPR
partidocomunistapr@gmail.com

Guillermo De La Paz

787-617-7105

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