2012: Las luchas de clases y Occupy Wall Street

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El movimiento de Occupy Wall Street (OWS) en Estados Unidos ha evolucionado rápidamente a través de su corta vida. En una de sus más recientes transformaciones apareció como la ofensiva Shut down Wall Street on the Waterfront. Su intento de paralizar los puertos del Pacífico de Estados Unidos reflejó la complejidad de las fuerzas en contienda en la lucha de clases en Estados Unidos. Se ha iniciado un intenso y complicado debate entre los trabajadores de los muelles, los camioneros privados, y los activistas de OWS en relación a cómo desarrollar estrategias conjuntas que respeten los procesos y los intereses de cada grupo. El enemigo común es el 1%, después de todo.

Un ángulo importante de esta campaña de un día (12/12/11) del movimiento es la solidaridad de OWS con los trabajadores portuarios de la costa Oeste, representados por la International Longshore and Warehouse Union (ILWU) que se encuentra inmersa en una lucha a muerte contra los planes de la transnacional Bunge Ltd., un enorme consorcio de corporaciones que pretende dominar el mercado de alimentos en escala mundial.

Una de sus subsidiarias en Estados Unidos, llamada EGT, está por inaugurar gigantescas, y altamente automatizadas, facilidades portuarias en Longview, Oregon. Están construyendo también facilidades automatizadas de carga de ferrocarriles en los puntos terminales de las regiones agroindustriales en estados como Montana. La idea es succionar, a un ritmo acelerado, y con el menor número de empleados posible, las cosechas de cereales de los estados del centro de Estados Unidos, y transportarlas a los mercados emergentes de Asia.

En el proceso, quieren romperle el espinazo a la ILWU, empleando a trabajadores no unionados —provenientes de las comunidades minoritarias hispanas y asiáticas— en descarada contravención al derecho de representación laboral en los puertos del Pacífico, adquiridos en las feroces campañas huelgarias de 1934.

La ILWU se encuentra luchando por su supervivencia, con su espalda contra de la pared. Ha confrontado la transnacional con actos contundentes de desafío con los que sólo han logrado reducir parcialmente la velocidad de la marcha de los planes de Bunge Ltd. Dentro del sindicato se han desatado intensas luchas ideológicas, en las que sectores de la matrícula han estado desafiando posiciones más conservadoras y exclusivistas de los oficiales de la ILWU. Muchos trabajadores  desafían el rechazo del alto liderato del sindicato a llevar a cabo acciones conjuntas con el movimiento Shut down Wall Street on the Waterfront. Algunos de estos trabajadores han establecido relaciones permanentes con el movimiento, y presionan a los oficiales de la Unión a integrarse a las comunidades aledañas a las zonas portuarias —un factor decisivo en las victorias de 1934—, y a aceptar la ayuda solidaria, venga de donde venga.

Occupy Wall Street en Puerto Rico

El movimiento Occupy Wall Street en Puerto Rico no ha logrado su potencial de movilizar el activismo en contra del capital financiero transnacional, el pilar principal del sometimiento político y económico que padecen las masas en este país. Los revolucionarios puertorriqueños tenemos que comenzar a debatir los métodos que permitan ampliar y profundizar el potencial de ese movimiento.

Por demasiado tiempo las corruptas burocracias gubernamentales, los bancos, y sus jefes en Wall Street se han despachado con la cuchara grande, con muy poca oposición de quienes sufrimos las consecuencias. Han reducido el país a una maquinita de recircular la deuda gubernamental mediante las emisiones de bonos que enriquecen a unos pocos y canalizan hacia Wall Street la gran parte de nuestros recursos. Desmantelan las conquistas ganadas por los trabajadores. Agreden nuestras comunidades con proyectos que sólo sirven sus intereses de lucro. Se reparten nuestra infraestructura, como las autopistas y aeropuertos. Se apoderan de nuestras mejores tierras agrícolas para el beneficio de unas pocas corporaciones. Se adueñan de nuestros recursos costeros para instalar megacomplejos turísticos para los ricos y famosos. Destruyen y contaminan nuestro ambiente con sus descabellados proyectos desarrollistas. Ahora quieren imponernos el infame gasoducto de la muerte.

La crisis del sistema capitalista mundial, y el descalabro del Estado Libre Asociado nos presentan retos y oportunidades revolucionarias únicas. ¡Hay que capturar el momento!

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