Se conmemora el 8vo aniversario de la invasión a Irak

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Por la redacción del Abayarde Rojo

La manifestación convocada por la organización Madres contra la Guerra contó con la participación de decenas de personas en su carácter personal, además participaron diversas organizaciones políticas, comunitarias y sindicales. El mensaje principal fue hecho por la madre símbolo de este año, la psicóloga Wilma Rivera, quien recientemente, luego de muchos sufrimientos, logró la salida de su hija del cuerpo castrense. La situación de esta madre, que ha sufrido en carne propia la opresión económica que sufren los jóvenes de este país, impuesta por el imperialismo. Situación que se repite en cientos de miles de familias trabajadoras.

La Sra Rivera le contó al Abayarde Rojo sobre el calvario que vivió su hija «Patricia» en el ejército.

«Durante el entrenamiento básico mi hija se fracturó la patela (rodilla) y no se le dió atención médica más allá de darle unas pastillas para el dolor. Sus superiores pretendieron que continuara así el entrenamiento».

«Luego contrajo una enfermedad contagiosa en las barracas asquerosas donde la acuartelaron en preparación para enviarla a Irak. A pesar de su mal estado, sufría un acoso y hostigamiento por parte de su sargento. Durante ese tiempo mi hija intentó suicidarse.»

«A raíz de esa situación comencé a asesorarme sobre las leyes del propio ejército para lograr que no la enviaran a Irak, porque esas leyes prohíben que se envíen soldados a conflictos con enfermedades contagiosas, hasta que logré presentarle su caso a sus superiores, hasta lograr su salida del ejército. Le hicieron un ‘medical discharge’ (licenciamiento por condiones médicas). Al momento de su salida tenía diagnosticadas 21 condiciones de salud entre físicas y emocionales»

¿Qué motivó a su hija a ingresar al ejército?

«Mi hija tiene un Bachillerato en administración de empresas pero no conseguía trabajo. Esa falta de oportunidades es la que empuja a la juventud hacia esa opción.»

¿Y usted estaba de acuerdo con el ingreso de su hija al ejército?
«Yo no le dije ni sí ni no, dejé que ella tomara su propia decisión, pero sé muy bien lo que significa la vida militar. Mi esposo fue militar y vivimos en una base, además fui empleada del gobierno federal. Así que sé muy bien para qué entrenan a esos jóvenes, para matar, y luego quedan destrozados física y emocionalmente, les cuesta mucho reintegrarse a la sociedad. Yo le dije a mi hija: ‘cuando vuelvas de allá no vas a ser la misma persona’.»

¿Qué es lo próximo?

» La familia estamos trabajando para lograr su recuperación y la de sus hijas, que son adultas. Quienes único pueden luchar por rescatar a estos jóvenes son sus familias. Ingresar al ejército es venderle el alma al diablo.»

Esta ocasión se pudo «rescatar» a «Patricia» de la máquina trituradora de vidas que son las fuerzas armadas del imperio, pero ¿cuántas familias boricuas, norteamericanas, afganas, iraquíes, paquistaníes sufren en silencio los efectos de estas guerras que sólo benefician al capital?

Galería de fotos de la manifestación

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