Las ideas de la clase trabajadora en Puerto Rico [1]

[Nota, estamos tomando prestado este artículo de una de las fichas de la escuela de educación popular Manuel Francisco Rojas.]

En 1904, cinco años después de la invasión yanki a Puerto Rico, Ramón Romero Rosa, tipógrafo y organizador obrero, primero para la Federación Regional de los Trabajadores, y seguidamente para la Federación Libre de Trabajadores (FLT), escribió este ensayo, titulado La cuestión social y Puerto Rico, que firmó con su nombre de pluma de R. del Romeral, obrero tipógrafo.

Va dirigido «a los intelectuales», pero debe mantenerse en cuenta la advertencia que hace Quintero Rivera en su Lucha obrera en Puerto Rico (de donde se extrae el ensayo de Romero Rosa), de que no se trata de la intelectualidad burguesa y pequeño burguesa de la época, sino de los hijos de trabajadores que, por esfuerzo propio, se habían educado, y habían adquirido la capacidad de exponer sus ideas de forma literaria. Son los herederos intelectuales del grupo de artesanos que fundó el semanario Ensayo Obrero, a fines del siglo 19, bajo el régimen colonial de España, y que llevaba de lema «Sin más patria que el taller y sin más religión que el trabajo».

Las ideas de Romero Rosa están encausadas por la tradición anarquista que llegaba a Puerto Rico y a Cuba a través de la literatura obrera de España y América Latina, especialmente de México y Argentina. Influyen también sobre estas ideas, que ya asumen su carácter de clase, el torrente del pensamiento europeo concentrado por la Gran Revolución francesa, con sus conceptos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, y del orden racional de las cosas, determinado por la propia Naturaleza (con letra mayúscula). Es posible detectar ciertas influencias de las doctrinas de Saint-Simon y sus discípulos.

Por otro lado, es notable como, de la herencia ideológica recibida, se van forjando, en el fuego de las condiciones materiales, unas primeras visiones proletarias puertorriqueñas. Es durante estos primeros años del siglo 20, cuando comienza la expropiación masiva de los jíbaros costeros por el monopolio azucarero de Wall Street, y sus aliados coloniales de la élite criolla terrateniente, cuna de las ideas burguesas de la patria —basadas en su relación contradictoria de subordinación al monopolio azucarero, especialmente en lo relacionado a la propiedad de la tierra— a las cuales Romero Rosa somete a su crítica. El tema de la tierra, como fuente de riqueza, y derecho “natural” de todos los hombres, es un elemento importante de esta etapa del pensamiento obrero puertorriqueño.

No se puede olvidar, por último, que la generación de trabajadores a la que pertenecía Ramón Romero Rosa llegó a su edad de trabajo apenas algunos lustros después de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico (1873). Compartían talleres y trabajos con hombres y mujeres entre quienes, muy probablemente, habían trabajadores que habían conocido el fuete y el carimbo, o de sus hijos e hijas, que crecieron escuchando sus terribles experiencias.

Cuando Romero Rosa habla de los amos, esa palabra está cargada de odiosos significados.


La cuestión social y Puerto Rico

R. del Romeral

Introducción

A los intelectuales / Reclamo amistoso

Os reclamo vuestra ilustrada atención; y os invito a echar a un lado todo lirismo y toda gala inútil.

Deseo que por amor al pedazo de tierra a quien debéis todos los efluvios de vuestra vida; que por amor a este concurso humano a que debéis vuestra relativa inteligencia, entréis de lleno en el sentimiento de la verdadera Patria.

Al poeta inspirado, al escritor fecundo, a todo intelectual que ingenuamente crea que la patria puertorriqueña estriba en el cielo azul, en la primavera gentil, en las perfumadas flores, en las campiñas lozanas, en las suaves brisas, en las noches voluptuosas, etc., yo ruego permutéis todas vuestras ilusiones por una idea…

En todas partes, la Naturaleza es una en sus manifestaciones.

Donde quiera hay cielo, estrella, brisas, flores, perfumes, etc.

Nada de lo que corresponde a la maravillosa obra de la Creación, producto del Universo, significa patria.

La patria es la humanidad de un pueblo.

La patria en Puerto Rico la constituimos todos los puertorriqueños.

La Naturaleza nos ha colocado sobre este pedazo de tierra, otorgándonos al mismo tiempo el derecho inalienable a la vida.

Y de este pedazo de tierra tenemos todos los puertorriqueños el derecho de copropiedad; y de él debemos arrancar por medio del trabajo lo suficiente para subvenir nuestras legítimas necesidades y satisfacer los goces inherentes a la vida.

Puerto Rico, legalmente no puede ser propiedad exclusiva de unos pocos.

Y la razón es, que el hombre no ha hecho la Tierra en que vive.

Tiene el derecho al pedazo de tierra en que nace, o en que vive; pero con la obligación de trabajarla y hacerla fructífera.

El derecho a la vida es ley sagrada, dictada por la misma Naturaleza: “con el sudor de tu frente comerás el pan”.

Pero, el derecho de propiedad es ley detentadora, dictada por el hombre.

La Naturaleza está por encima de las leyes del hombre.

El hombre no puede ser más que la Naturaleza; ni jamás podrá igualarse a ella, puesto que nada natural ha creado ni podrá crear.

Su poder es limitado; consiste solamente en cambiar y combinar los productos de la tierra.

La tierra es la que produce, y los trabajadores son los que la hacen producir.

Con toda su inteligencia, con toda su profunda sabiduría, siempre limitadísima, el hombre no tiene facultad para destruir ni un átomo de la materia, ni con los mismos componentes de la materia crear el átomo.

En estas consideraciones, que el entendimiento y la sana razón hacen concebir al ser humano, es que se forma el concepto hermoso de la Patria, que quiere decir, comunidad de hermanos.

Y entre los hermanos, por ley natural, no puede existir el amo.

Y precisamente es lo que en abundancia tenemos.

Amos que nos mandan desde afuera.

Amos que nos mandan desde adentro.

Amos de la tierra, amos del agua, del aire, de la luz, en fin, de todo lo que no han concebido, y muchos de ellos ni siquiera han trabajado.

Amos del pan del estómago.

Amos del pan del intelecto.

Y porque hay amos de todo, es que existen esclavos para todo.

Y donde hay esclavos, no puede haber patria, puesto que no existe fundamento social, es decir, Libertad positiva, cuya condición precisa es la Igualdad, que nos conduce a la consecuencia legítima de la Fraternidad.

Por eso a nuestro pueblo se desgrada; y por eso degenera por la anemia de la sangre y del cerebro.

Nuestra clase campesina, la que hace de la caña de azúcar, no un “lago de miel” como la cantara el poeta, sino un lago inmenso de oro, permanece sin instrucción, desnuda, sin pan, sin hogar, sin higiene, y en fin, en condiciones pobres en las que hallara Colón a los aborígenes.

Nuestro pueblo obrero, ese pueblo trabajador que en medio de su enervante facha construye los peldaños de la gran escalinata donde se encaraman los zánganos, vive en pocilgas, sin luz, sin aire, sin salubridad, escaso de pan, de trabajo, de abrigos, de instrucción, de vida.

¡Oh, intelectuales!

Si no acudís a las masas para rasgar el velo de su ignorancia no os llaméis patriotas.

Instruid al pueblo.

Pero instruidlo, rompiendo con toda prescripción de embustería e hipocresía.

¡Basta ya de mentiras!

R. del Romeral

Obrero tipógrafo

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4 Comments

  1. ¿A qué intereses responde la creación de un Estado nacional en el Puerto Rico actual? Partiremos de la premisa que la creación de “Estados nacionales es regla y “norma” del capitalismo, el Estado abigarrado en el sentido nacional es atraso o excepción… Por ello, la tendencia de todo movimiento nacional es formar Estados nacionales, que son los que mejor responden a estas exigencias del capitalismo moderno… lo cual no quiere decir, naturalmente, que semejante Estado, sobre las relaciones burguesas, pueda excluir la explotación y la opresión de las naciones” (Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación).
    Entonces nos preguntamos – si el Estado Libre Asociado de Puerto Rico se ha convertido en un anacronismo para los intereses de Wall Street y más claro aun, si la estadidad no les conviene para sus intereses imperialistas. Puerto Rico es un baluarte más como nación latinoamericana que como estado para la burguesía imperialista de los Estados Unidos. En efecto, si esto es así, el trabajador en la sociedad puertorriqueña debe conceptualizar la lucha por la independencia de Puerto Rico en virtud de sus interese de clases. El movimiento marxista – leninista en Puerto Rico tiene que elevar el contenido de lucha de clases en las consideraciones políticas e ideológicas a la par con las económicas. Ya se empiezan a escuchar con más frecuencia los cantos de sirenas dirigidos a hipnotizar, con el arma del subjetivismo, a los trabajadores con los conceptos soberanía y libre asociación, entonces queda por parte de los comunistas darle apellido a tal soberanía: socialista.
    ¿Por qué los revolucionarios marxistas en Puerto Rico debemos apoyar la separación de Puerto Rico del imperio norteamericano? ¿Esto se debe tomar como una contradicción al principio del internacionalismo proletario? Claramente la contestación a la segunda pregunta, a mi entender, es que no hay contradicción. En mi opinión debemos insertarnos activamente en la lucha por la autodeterminación del país, sobre unos intereses de clase trabajadora, esto para poder impulsar el propio principio del internacionalismo proletario. Ya que la lucha de clases se manifiesta en distintos aspectos: políticos, económicos e ideológicos, y que en Puerto Rico la lucha se concentra en el aspecto económico, al menos esa es mi impresión, ¿cómo los trabajadores vamos a luchar para la toma del poder, si la ideología burguesa se intensificaría, más de lo que está, bajo un estado del imperio?
    Por tanto hacer una campaña a favor de la autodeterminación, sobre los intereses de la clase trabajadora del país es lo que procede por parte del movimiento marxista-leninista en Puerto Rico. Es más deberíamos estar activos en escenarios tales como: plebiscitos, elecciones, referéndum, sindicatos, medios de comunicación, en las comunidades, entre otros para entrar en la lucha ideológica, además, claro está, de las luchas inmediatas de los trabajadores en el sistema capitalista de producción. Esto no quiere decir necesariamente que apoyemos a un partido político burgués en unas elecciones, si no que seamos activos en la lucha ideológica (que no sea necesariamente un boicot).

    • Gracias por su excelente aportación. La invitamos a continuar participando del debate. Como usted señala, no existe contradicción alguna entre el internacionalismo proletario y la lucha por los más amplios y abarcadores derechos democráticos, que sí está en contradicción con el régimen colonial que se impuso sobre esta sociedad en 1493, y que ha evolucionado, según nació, se consolidó y evolucionó el sistema capitalista a través de los siglos. Una cosa que sí debemos estar claros es que la lucha por los derechos democráticos del pueblo, y por la independencia (o la soberanía, como prefieren llamarle algunos) formal, no es una garantía del bienestar general, que sólo se alcanzaría desarrollando las circunstancias de la autodeterminación y la independencia para la implantación del socialismo. Un sistema socialista basado en la confederación de las Antillas puede ser una meta real para los revolucionarios puertorriqueños, cubanos, dominicanos, haitianos, jamaiquinos y de todo el archipiélago caribeño. Una vez se retiran del altar de lo sagrado y eterno a las formaciones históricas que provienen del ascenso de la burguesía —el Estado nacional, y sus ideologías acompañantes— y se les pone al servicio de la revolución proletaria, y la construcción del socialismo y el comunismo, debe tratárseles como los vehículos más efectivos para conducir las sociedades hacia el internacionalismo, las confederaciones cada vez más amplias entre las sociedades liberadas del yugo del capital, y la eventual desaparición de los Estados, y la sustitución de los gobiernos que rigen sobre los hombres y las mujeres, por la mera administración de las cosas.

  2. Hay que ser cuidadoso sin embargo con no ignorar el hecho de que también existía otros sectores de la clase trabajadora, que favorecían un anexionismo político con los Estados Unidos y que contrario al sector que representaba Romero Rosa, estaba aliado con grupos pequeño burgueses conservadores y de avanzada social. Por un lado estaban grupos como los vinculados por las llamadas turbas republicanas. Por otro, grupos obreros aliados a Barbosa,quién oscilaba entre posiciones conservadoras con repsecto al poder imperial y posiciones de avanzada en el campo de las reformas sociales, particularmente con respecto al cooperativismo. En este contexto es por tanto necesario ver como ya a principios del 1904, ya la clase obrera puertorriqueña era lo suficientemente compleja como para desplegar facciones con fuertes tendencias ideológicas dentro de su seno.Esto se confirmará poco más adelante con líderes de la talla de Manuel Francisco Rojas y otros cuyas posiciones en torno a la cuestión colonial y nacional detonaron sendos debates dentro del Partido Socialista.

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