EL PARTIDO DE NUEVO TIPO (I)

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Por Gaspar Jorge García Galló

Con la intención de aportar al estudio y discusión de la militancia comunista y del pueblo trabajador, en el marco del 14º Congreso del PCV, Tribuna Popular inicia con la presente entrega la publicación del folleto de Gaspar Jorge García Galló (1906-1992), pedagogo, investigador y luchador revolucionario cubano.

I. INTRODUCCIÓN: LA CONCEPCIÓN LENINISTA DEL PARTIDO

LA TEORÍA ES EL RESULTADO DE UN DESARROLLO

Toda concepción científica es el resultado de un desarrollo histórico durante el cual se unen y enfrentan corrientes opuestas de pensamiento hasta que resulta triunfante aquella que refleja objetivamente las leyes del movimiento y la práctica social comprueba.

En relación con la concepción leninista del Partido de nuevo tipo, la afirmación que antecede queda avalada por un juicio que emitió en diciembre de 1961 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario y Primer Secretario del Partido. En aquella ocasión nos dijo que:

«El gran mérito de Lenin consiste en que toma el pensamiento de Marx, lo defiende contra todas las mixtificaciones, contra todos los revisionismos y los cambios que quisieron hacerle, y armado de la teoría, forma el Partido; lucha dentro del Partido contra todas las corrientes pequeño-burguesas, contra todas las corrientes no revolucionarias. Vencen dentro del Partido esas corrientes y con una teoría revolucionaria conquista el Poder.»

El extraordinario mérito de Lenin –nos decía Fidel– ha sido el de haber interpretado cabalmente el pensamiento de Marx, haberlo llevado a la práctica y haberlo desarrollado en unas circunstancias nuevas, como son las de un Partido revolucionario en el poder. Su extraordinario mérito es el desarrollo de una teoría y un pensamiento extraordinariamente profundo…*

El análisis de los anteriores planteamientos nos lleva a la conclusión de que la concepción leninista del Partido no fue elaborada en una cierta fecha, ni fue el resultado inmediato de un determinado proceso aislado, sino la abstracción lógica de un desarrollo histórico durante el cual su autor, armado de los principios marxistas, interpretó las leyes que rigen la lucha de clases, fue organizando el instrumento idóneo para armar a la clase obrera en la batalla por la toma del poder, para lograr lo cual combatió sin tregua todas las corrientes políticas e ideológicas que se opusieran al logro de esos objetivos.

De esta breve introducción se deduce que para ofrecer un enfoque de la concepción leninista del Partido debemos guiarnos por la dialéctica de lo histórico y de lo lógico, es decir, debemos ir presentando los elementos que van a integrar dicha concepción en la medida en que ellos se fueron concretando, polémicamente, en la práctica social revolucionaria, cerrando el trabajo con la presentación de sus rasgos generales.

II. ANTECEDENTES DE LA CREACIÓN DEL PARTIDO OBRERO

El primer partido proletario de la historia fue la “Liga de los Comunistas”, fundada en 1847, cuyo Manifiesto, redactado por Carlos Marx y Federico Engels, apareció en 1848.

Federico Engels y Carlos Marx en la época de la Liga Comunista

La Liga de los Comunistas se creó sobre la base de una primera organización de trabajadores alemanes residentes en Francia, Suiza e Inglaterra, llamada “Liga de los Justos” o de “los Justicieros”. Carlos Marx y Federico Engels fueron invitados a participar en ella, luego de algunas críticas que el primero hizo de cierto utopismo que prevalecía entre sus miembros. Aceptada su crítica se incorporaron a la Liga que, a principios de 1847, celebró su Primer Congreso, ya con el nombre de Liga de los Comunistas.

De esa reunión surgió una organización democrática y centralizada formada por comunas, círculos dirigentes, junta directiva y congreso. Los organismos de base fueron las comunas de tres miembros como mínimo y diez como máximo. Los objetivos de la Liga fueron: el derrocamiento de la burguesía; el triunfo del proletariado; la abolición de la sociedad antigua basada en el antagonismo de clases, y el establecimiento de la sociedad nueva, sin clases ni propiedad privada.

Al referirse a la significación de la Liga, Lenin expresó que «(…)  fue quizás pequeña, pero fue un partido proletario de verdad».

Aquel primer partido obrero de la historia llegó a tener unos 300 miembros, pero tuvo que disolverse en 1852 entre otras razones, por el terror desatado después del fracaso revolucionario de 1848[1].

Doce años después (1864) se creó la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. En su fundación tomaron parte activa Carlos Marx y Federico Engels. La Primera Internacional era una organización de frente único, pero Carlos Marx, que redactó su «Manifiesto inaugural», hizo constar que: «La conquista del poder político ha venido a ser (…) el gran deber de la clase obrera» y terminó el documento con la misma consigna de 1848: «¡Proletarios de todos los países: uníos!»

Las luchas de Marx y de Engels contra anarquistas, comunistas utópicos y otras corrientes abrieron el camino para definir la ideología de la clase obrera. En 1869 se fundó el Partido Socialdemócrata Alemán, dirigido por Lasalle[2], y se afilió a la Internacional.

El proletariado de París, con un rol histórico de las mujeres, establecieron y defendieron la Comuna de París, la primera materialización de la dictadura del proletariado.
El proletariado de París fundó y defendió la Comuna de París, primer ejemplo de la dictadura de su clase.

En 1871 se produjo la Comuna de París, que fue la primera expresión de la dictadura del proletariado.

Cuando en 1872 se celebró el V Congreso de la Primera Internacional en La Haya, con la asistencia de representantes de quince países, las ideas de Marx y Engels quedaron establecidas como base de los principios ideológicos y orgánicos del partido proletario.

Después del V Congreso, la Primera Internacional trasladó su sede a los Estados Unidos, donde más tarde se disolvió.

Carlos Marx murió en 1883, cuando ya empezaba a reavivarse de nuevo el movimiento obrero. En esa década se organizaron partidos proletarios en casi toda Europa. En 1889 se fundó la Segunda Internacional. Federico Engels se esforzó por preparar a la clase obrera para la revolución socialista, pero murió en 1895, y el revisionismo[3], que ya venía incubándose en los partidos socialdemócratas, se avivó. Las tesis marxistas fueron engavetadas e interpretadas de modo oportunista. Los partidos de la Segunda Internacional se convirtieron en apéndices de sus fracciones parlamentarias.

Con el surgimiento del imperialismo se presentaron nuevos problemas a los trabajadores. Los partidos que los representaban no fueron capaces de afrontarlos a causa de sus limitaciones ideológicas y organizativas. Era necesario desarrollar en forma creativa la doctrina marxista en esas nuevas condiciones y esa tarea correspondió a Vladimir Ilich Ulianov, «Lenin».

Lenin estudió profundamente las ideas de Marx y Engels, las aplicó a las experiencias del movimiento obrero ruso e internacional y elaboró —a través de su intensa vida de revolucionario— las bases ideológicas y orgánicas del partido de nuevo tipo, sus normas y sus principios de dirección.


Notas:

*Intervención en la Universidad Popular del Aire. (N. del A.)

[1] Revolución de 1848: La revolución empezó en 1848 en Francia el 24 de Febrero, en Viena el 12 de marzo y en Berlín el 18 de marzo. Carlos Marx, expulsado de Bélgica en febrero, se trasladó a París. Después de la revolución de marzo marchó a Alemania. La contrarrevolución triunfante lo expulsó de este país en 1849. Marx fue primero a París, de donde también fue expulsado. Entonces se estableció en Londres, donde vivió hasta su muerte. (N. del E.)

[2] Fernando Lasalle (1825-1864): conocido socialista alemán, fundador de la Asociación General de Obreros Alemanes, que desempeñó un papel positivo en la tarea de transformar a los obreros «de un apéndice de la burguesía liberal» en un «partido político independiente» (Lenin). Al mismo tiempo, Lasalle y sus continuadores mantuvieron una posición oportunista en varias cuestiones políticas importantísimas, por lo que Marx y Engels lo criticaron duramente. (N. del E.)

[3] Revisionismo: tendencia que, titulándose marxista y pretendiendo corregir el marxismo, tergiversa o niega las tesis fundamentales de éste, a fin de convertirlo en una teoría aceptable para la burguesía e ineficaz para la lucha de los trabadores por la Revolución y el socialismo. Eduard Bernstein, miembro del Partido Socialdemócrata Alemán, puede considerarse el padre del revisionismo. El revisionismo contemporáneo adopta formas más sutiles que el de Bernstein. Se proclama partidario del marxismo-leninismo, pero trata de justificar la conciliación con el imperialismo. (N. del E.)


Continúa en el próximo Número de Tribuna Popular, con “La etapa de fundamentación ideológica del Partido”, que esperamos reseñar en el Abayarde Rojo Digital.

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