Conversaciones en Monte David

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Pedro Zenón: Yo siempre ví a Pai y a Mai en la lucha. Indio, Yabu y yo crecimos sin conocer otra cosa en esta familia que no fuera estar peleando en contra de los militares. Eso era lo normal para nosotros; la vida diaria. Un día un avión tiró una bomba y mató a David Sanes, un viequense, y todo cambió; la lucha tomó fuerza propia. Ya no era que la lucha fuera la vida normal para nosotros, era que todo Vieques, y todo Puerto Rico se sacudió, y los eventos tomaron vida propia. Y no se detuvo hasta que se fue la Marina.

Aleida Encarnación: Entre las cosas que cambiaron fue que Vieques se reincorporó al mapa de Puerto Rico, al 100 por 35. Eso fue importante, porque a los puertorriqueños de la Isla Grande se les enseña que Puerto Rico es ese 100 por 35. Durante las luchas de aquellos años, eso cambió…

Cacimar Zenón: Por el momento…

Aleida Encarnación: Sí, por el momento, porque a los gobernantes les conviene que la mayoría del País, que reside en la Isla Grande, no piensen que somos un archipiélago, y que Vieques y Culebra son partes integrales de Puerto Rico. Es una campaña permanente, que yo creo que viene de la transacción que hizo el Partido Popular en los 1940s de sacrificarnos, de entregarnos a los militares, a cambio de que el Pentágono apoyara la creación del ELA, y las políticas de desarrollo para el 100 por 35. Tengo que decirlo, que en gran medida eso perdura, y que los viequenses y culebrenses tenemos que seguir levantando esa bandera de que Puerto Rico es un archipiélago.

Cheo Peralta: Los problemas de salud en Vieques son parecidos a los de toda la gente pobre de Puerto Rico, pero peor. No vamos a hablar de las epidemias de cáncer y todo eso que nos dejó la Marina. Me refiero a cómo se nos falta el respeto. La otra madrugada tuve que ir corriendo a emergencia porque estaba bajando una piedra. Llegué a la una de la mañana, y a las 7 [am] fue que vinieron a llegar los médicos. El que me tocó, un chileno, creo que es, me dijo que él no me podía atender, que me fuera a hacer turno con González, que ya tenía 17 pacientes esperando. Tuve que formarle un motín, para que terminara recetándome unas pastillitas para el dolor, sin siquiera examinarme. El problema es que, como dice Leidi, allá en el 100 por 35 uno puede ir a otra sala de emergencia, pero aquí en Vieques no hay más que una.

Pedro Zenón: Tú lo ves con la cuestión de la seguridad. El otro día trasladaron en masa a todos los Policías viequenses, y los sustituyeron con unos de la Isla Grande, que no conocen las comunidades y vecindarios de Vieques. Los llaman por cualquier incidente en Caballo Pelao, o en el Callejón de Marta, y ellos no saben dónde queda eso. En 2010 ocurrieron 10 asesinatos, y no han podido esclarecer ni uno.

Cacimar Zenón: Esta gente lo que les gusta hacer es formar tapones y dar tickets por no usar cinturón de seguridad. Eso de investigar crímenes no es lo de ellos. Siguiendo lo que dice Mai del 100 por 35, a esos guardias que tienen que venir a Vieques les dan un incentivo mensual de $250 adicionales. A los viequenses, que tienen que trasladarse a la Isla Grande a trabajar no les dan ni para la lancha. Nosotros no somos fanáticos de la Policía, ni de aquí ni de allá, pero a cualquier viequense le revienta cuando se discrimina en contra de uno de nosotros de esa manera …aunque sea un Policía.

Aleida Encarnación: ¿Y qué me dicen del transporte marítimo? Los viequenses llevamos años diciendo que lo que hacen falta son ferries, no lanchas. Ahora se han comprado una lancha que le dicen el condominio; un elefante blanco. Ni Paquito, que es uno de los mejores capitanes que tiene Puertos, la puede atracar bien. Algún burócrata de Puertos tiene que haberse beneficiado comprando ese adefesio que no sirve para atracar en muelles pequeños como los de Vieques y Fajardo. Los capitanes no la quieren, los pasajeros no la quieren —atracarla toma casi tanto tiempo como el propio viaje— tiene que haber costado un montón, pero sólo sirve para hacer campaña política en la Isla Grande. ¿De qué se quejan esos viequenses? Mira la lancha que les hemos puesto.

Cacimar Zenón: Cuando la gente ve que la que va a salir es el condominio, prefieren esperar al ferry

Aleida Encarnación: Yo entiendo que ellos sabían que iba a ser inservible. De esa manera tienen excusas para empujar lo del puente.

Pedro Zenón: Bueno, Pai, no has dicho una palabra…

Taso Zenón: Uno se pone a escuchar, y el asedio es serio. Hay que verlo desde la perspectiva de un plan. El puente es parte de ese plan, pero el objetivo es convertir a Vieques en un paraíso caribeño para los millonarios, locales y de afuera…

Cacimar Zenón: Ése es el plan para todo Puerto Rico…

Taso Zenón: ¡Correcto! Por eso es que estaba pensando. Me entero de la protesta de los pescadores que se dio allá en San Juan, los pescadores de Vietnam —temendo nombre— y me atrevo a ofrecerle a estos compañeros, y a la comunidad de Vietnam en general, que cuando quieran, organizamos un encuentro entre ellos y nosotros, para compartir experiencias. Nosotros podemos ir allá. Porque es dramático cómo la película se repite y se repite. Hace unos años atrás, tuve el privilegio de compartir con los pescadores de La Puntilla. Voy a escribir sobre esto en alguna próxima edición. Los pescadores, las villas pesqueras, poseemos unos recursos costeros que ahora los millonarios apetecen. A los pescadores de La Puntilla los engañaron y los traicionaron. Se usan trucos como los que la Marina y el Municipio de Vieques usaron para tratar de romperle la espina dorsal a los pescadores. Que el Abayarde Rojo le diga a estos pescadores y trabajadores de Vietnam que en Vieques tienen compañeros de lucha, con alguna experiencia con estos monstruos, y que sería un honor para nosotros poder compartir algunas de esas experiencias con ellos. Vamos allá cuando ellos quieran.

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