Se celebran en «fast track» las vistas del Gasoducto de la Muerte

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Por Rogelio Acevedo
La protesta del pueblo se escuchará donde quiera que un burócrata al servicio de Wall Street pretenda abusar de los trabajadores.

El Partido Comunista de Puerto Rico estará presente en todo el camino de la derrota del Gasoducto de la Muerte

Gústele a quien le guste

Representante del Partido Comunista desactiva provocación.

En un ambiente de tensa calma y con una desproporcionada vigilancia policial, se celebraron las únicas vistas que convocó la Junta de Calidad Ambiental para que el pueblo se exprese sobre el Gasoducto de la Muerte. Las mismas se celebraron en el teatro Ernesto Ramos Antonini del pueblo de Barceloneta ante una asistencia de público moderada, entre 40 y 70 personas y, con escasa cobertura de los medios de prensa burgueses.

Desde el principio la Policía, por medio del Coronel Cruz, intentó impedir que militantes del Partido Comunista de Puerto Rico (PCPR) repartieran propaganda en contra del gasoducto en la entrada del teatro, alegando que «se estaba pasquinando y hay una ordenanza municipal que lo prohíbe.» Posteriormente, llegó un amplio contingente de policías en motora, pero el incidente no llegó a más y se continuó la distribución de la misma sin que los agentes pudieran intervenir con los manifestantes.

El futuro de nuestra sociedad.

Mientras tanto en las vistas, el primer turno se le concedió a la agencia «proponente» (por mandato de Wall Street) la AEE por medio del ingeniero Francisco López, responsable de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Este hizo una presentación fantasiosa, basada en los datos tergiversados del documento y en la «necesidad de romper la dependencia por combustibles derivados del petróleo por fuentes de energía más limpia». Resultó además interesante su terco empeño en resaltar la «gran labor que realiza la planta de Eco Eléctrica» revelándose cómo Gas Fenosa es uno de los intereses detrás del proyecto.

Los que sí asistieron en bloque fue parte del gabinete de los guaynabitos de Fortuño, bajo el ala protectora del alcalde hampón, Sol Luis Fontanez, quien estaba en primera fila con ellos.  Saltándose los turnos de otros deponentes, desfilaron los Secretarios de Transportación y Obras Públicas (Rubén Hernández Gregorat), Recursos Naturales y Ambientales (Daniel Galán Kercadó), el Cuerpo de Bomberos (Carmen Ríos Rodríguez), el Vicealcalde hampón de Barceloneta (Lizardo Reyes Hernández), la Directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña (Mercedes Gómez Marrero) y el Director de la Administración de Terrenos y Autoridad de Tierras (Frederich Müller Santos).

Todos estos personeros del régimen colonial dieron presentaciones similares a las de la AEE, pero con aún menos datos científicos y endosando el proyecto a pesar de que las propiedades del pueblo de Puerto Rico que administran sus agencias se verán directamente afectadas por el Gasoducto. Estos guaynabitos en su típica arrogancia del Such Is Life, una vez dieron sus ponencias, cobrando sus jugosas dietas por supuesto, se marcharon del lugar a toda prisa y no escucharon los argumentos que el pueblo tenía en contra de este proyecto de Wall Street.

Durante la ponencia del Partido Comunista de Puerto Rico (PCPR), sus militantes junto a otros asistentes del público, desplegaron afiches y otros una pancarta en contra del proyecto, a lo que el oficial examinador de la JCA solicitó que se retiraran los mismos o serían desalojados de la sala. Sin embargo, nadie hizo caso y la ponencia transcurrió sin mayores incidentes, salvo la presencia de dos policías estatales apostados en la salida de la sala.

Arecibo… ¡Presente!

Luego del receso de 30 minutos depusieron organizaciones e individuos opuestos al proyecto, entre ellos el Área de Derecho Ambiental de la Clínica de Asistencia Legal de la UPR, quienes señalaron que «bajo la Orden Ejecutiva que invoca un Estado de Emergencia no tiene justificación ni base legal, ya que este es un mecanismo para evitar los procedimientos establecidos por ley». Añadiendo además que la «protección de los recursos naturales es un mandato constitucional».

Otros deponentes de la sociedad civil, científicos ambientales, ingenieros, profesores, entre otros, manejaron argumentos muy sólidos en contra del proyecto, atacando en esencia la tergiversación de los datos técnicos de la DIA y la incapacidad del gasoducto a proveer alternativas viables de energía renovable. El público además, se mostró molesto por la limitación de tiempo de las vistas y de la actitud de los guaynabitos ya que «no consideramos justo el que se lleve este proceso de esta forma [atropellada]  y que encima aceptemos el abuso del gobierno que aprueba un proyecto que no sirve para nada».

Dentro de este ambiente lúgubre y de sensación de que todo está ‘planchao’ varias niñas del pueblo de Vega Baja hicieron una corta pero concisa ponencia que recoge el sentir del pueblo «tenemos que vivir en armonía con la naturaleza porque somos parte de ésta. ¿Cómo podemos ponerle Vía Verde a un proyecto que destruye el karso, que nos provee agua potable?». Tenemos confianza en esa juventud, que recogerá las banderas de lucha del pueblo donde las hayamos dejado nosotros y continuarán, ¡firmes y adelante!

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