La plataforma del Movimiento Victoria Ciudadana: una crítica

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Movimiento Victoria Ciudadana
Foto: Twitter

Por Carlos Borrero

Se hizo oficial este lunes la fundación de un nuevo partido político bajo el nombre de Movimiento Victoria Ciudadana (MVC).  La agrupación cuenta con desprendimientos de la llamada ‘ala izquierda’ del PPD, el PPT, y varias otras figuras asociadas con la política como la empresaria y ex-candidata independiente a la gobernación, Alexandra Lúgaro. 

El surgimiento del MVC no sólo representa el reconocimiento del ya innegable desgaste de los partidos tradicionales sino también refleja el deseo masivo, aunque en forma todavía tenue y confusa, de una alternativa progresista a las políticas reaccionarias puestas en práctica por las sucesivas administraciones coloniales.  Al mismo tiempo, las mínimas demandas además de la estrecha perspectiva estratégica contenidas dentro de su inicial documento programático, el cual fue filtrado a varios medios la semana pasada, ponen de manifiesto la timidez y cierta miopía del liderato de la nueva organización.  Para estar claro, el MVC es una agrupación reformista la cual lejos de proponer una transformación revolucionaria de la sociedad sólo busca realizar cambios modestos a las estructuras políticas existentes en la colonia y atenuar levemente la grave situación social y económica impuesta sobre las masas obreras por el sistema capitalista. 

Veamos algunas de sus propuestas.

Según el documento del MVC filtrado a los medios, la agrupación propone una reforma política que incluye un sistema de financiación pública de campañas.  La realidad es que tal sistema ya existe aunque en forma muy subvertida.  De todas maneras, las propuestas del MVC no abordan los problemas fundamentales como la masiva infusión de dinero privado mediante los súper-PACs, entidades privadas que surgieron con el aval de los tribunales (ej. Citizens United y SpeechNow.org) con capacidad ilimitada de recaudar fondos e insertarse en el sistema electoral ‘independientemente’ de las campañas oficiales, o el monopolio mediático que ejercen los grandes capitalistas.  Si el MVC fuera una agrupación verdaderamente comprometida con el cambio social radical, no sólo estaría organizando campañas electorales dentro del sistema político actual sino que fomentaría la auto organización de las masas mismas, particularmente las obreras, para directamente tomar cada vez mayor iniciativa en todas las facetas de la vida política.

Hay que añadir, la decisión de no utilizar el fondo electoral que se anunció durante el estreno oficial del MVC si bien corresponde al deseo de no desprestigiarse ante los electores también refleja la nueva tendencia en la era cibernética de campañas como la de Bernie Sanders en 2016 que se financiaron principalmente de las donaciones pequeñas de grupos como los millennials.  Al igual que Sanders, que al final desempeñó su función de canalizar una vez más a la juventud un tanto desorientada con su “retórica socialista” hacia el callejón sin salida del Partido Demócrata, la existencia de figuras cuestionables aún asociadas con los partidos oficiales dentro del liderato del MVC desmiente el mito de su compromiso con un cambio radical.

El MVC también propone un sistema de representación parlamentaria proporcional aunque no especifica qué modalidad de dicho sistema favorece: listas de partidos cerrados, las de partidos abiertos, o de miembros mixtos.  Debe notarse que hay suficiente experiencia acumulada desde los países europeos, además de un buen número de países latinoamericanos, para entender que ninguna modalidad de dicho sistema representa una panacea con respecto a la ampliación de la democracia popular.  Los sistemas de representación proporcional siguen sujetos a la construcción de coaliciones políticas que evitan transformaciones progresistas profundas y, particularmente en años recientes, la decepción masiva provocada por el espectáculo de populistas supuestamente de izquierda aliados con elementos de derecha para obtener mayorías (ej. Grecia).

Entre sus propuestas políticas más progresistas, el MVC adelanta la idea de referendos revocatorias, aplicables a oficiales electos después de dos años, e iniciativas legislativas ciudadanas.  No obstante, dichas propuestas representan un intento algo tímido para ampliar la participación política ciudadana ya superado por movimientos masivas espontáneos mucho más radicales, como es el actual ejemplo de los chalecos amarillos en Francia.  En el caso francés, donde ha surgido un importante movimiento de asambleas populares fuera del marco de la política partidista tradicional, las masas han lanzado la consigna de RICs (Referendos de Iniciativa Ciudadana) como mecanismo para promulgar una nueva ley, derogar una existente, revocar de su puesto cualquier oficial político electo y enmendar la Constitución. 

Bajo la categoría de garantías sociales, el MVC se limita a propuestas vagas orientadas a la restauración de lo eliminado en campo de los derechos laborales, la introducción de una redistribución ‘justa’ de la carga contributiva, la inversión pública en la educación y la salud además del establecimiento de un pagador único para contrarrestar la rienda suelta de la que gozan las aseguradoras.  Sin embargo, aparte de tales formulaciones vagas como “el trabajo digno”, “un salario adecuado”, y “un sistema contributivo justo”, el MVC no plantea, y mucho menos resuelve, cuestiones fundamentales sobre cómo imponer estas medidas “radicales”, las cuales ya gozan del apoyo abrumador entre las masas obreras y de pobres, sobre una clase capitalista cada vez más reaccionaria, o, bajo condiciones de éxito inicial, cómo debería defenderse estas medidas contra la inevitable contraofensiva de la clase dominante y sus defensores políticos.  Si tomáramos como ejemplo el tan mentado “éxito” reciente de la campaña a favor de $15 la hora, la cual impuso a empresas como Amazon la aceptación del aumento salarial para sus empleados, tendríamos que reconocer en las crecientes denuncias por parte de muchos trabajadores de la reciente reducción de horas semanales y la predecible disminución de sus salarios los límites de tales medidas implementadas sin la garantía de una defensa contundente.  

En cualquier caso, aun si se impusiera en Puerto Rico un salario mínimo de digamos $15 la hora, el cual permitiría a una familia de cuatro con un solo adulto dentro de la fuerza laboral superar el actual umbral de aproximadamente $25 mil en ingresos anuales (alrededor de $13 la hora)para ser considerada por encima del nivel oficial de pobreza, ¿cree alguien que este aumento mínimo sería suficiente para compensar el alto costo de vida y estas familias salirse de la precariedad económica?

El problema fundamental con todas las medidas sociales que propone el MVC, con las que ningún miembro del pueblo trabajador tendría oposición, radica en la incomprensión – o, no aceptación –  de que aun para lograr estas mínimas reformas, las masas obreras tendrán que organizarse como una fuerza revolucionaria en contra de un enemigo de clase recalcitrante y atrincherada.  Una propuesta seria para abordar el problema de la condición de las masas obreras incluiría la organización de comisiones de estadística, producción e inventario, distribución y de salarios, todas compuestas por las masas obreras mismas, apoyadas por una fuerza física correspondiente y encomendadas a coordinar un plan amplio para alinear la producción de bienes materiales con la satisfacción de las necesidades racionales de la mayoría obrera. 

Lejos de esto, lo que encontramos en el ‘programa económico’ del MVC, es un ensarte de referencias vagas a una “economía justa” y la “soberanía alimentaria” en que lo concreto que se propone es la diversificación de las formas de gestión para las empresas; es decir, un capitalismo más humano.  Ausente del programa económico del MVC, cuyo objetivo declarado es poner fin a la fuga masiva de ganancias y crear una economía basada en las necesidades sociales racionales, está la nacionalización de industrias claves y mucho menos la expropiación de las grandes empresas capitalistas y terrenos de especuladores para colocarlos bajo el control democrático de la clase obrera.

Sin embargo, es en la sección sobre la deuda que la timidez se convierte en fantasía.  El MVC levanta cuatro puntos: moratoria, auditoría, cancelación (de las partes ilegales e ilegítimas), y renegociación.  Tal parece que a sus ideólogos se les olvidó que ya se acordó una moratoria para los pagos y se ha hecho una auditoría, aunque no ‘ciudadana’ sino realizada por los buitres financieros mismos y sus representantes legales.  El resultado de esa ‘auditoría’ lo tenemos en los acuerdos, léase renegociación, como acaba de ocurrir con los constitucionalmente cuestionables bonos COFINA en que se les garantizó a los grandes y más poderosos tenedores de estos títulos jugosas ganancias mientras se les impusieron a las masas obreras y de pobres cuatro décadas más de servidumbre por deuda.  ¿Acaso se olvidaron que todo este proceso se llevó a cabo con la bendición de los mismos tribunales a que el MVC ahora dice que va a acudir para librar su lucha? 

Y para poner punto de exclamación a sus planteamientos radicales, el MVC promete detener los desembolsos de la Junta dictatorial de Wall Street.  Muy buena la idea, aunque para tomarla en serio se debe especificar su plan para el inevitable contrataque del imperio.  De todos modos, uno podría preguntarse, si el MVC fuera serio respecto a su visión para la sociedad, ¿por qué detenerse simplemente en detener los desembolsos a la Junta?  ¿Por qué, limitarse a los siete canallas que ocupan la Junta cuando hay todo un enjambre de delincuentes en la legislatura y los tribunales que merecen ser depuestos de inmediato?  ¿Por qué no confiscar todas las ganancias ilícitas de los capitalistas, extranjeros y nacionales, depositados en el sector bancario, así como los activos de tantos especuladores financieros que aprovechan del paraíso fiscal en que se ha convertido Puerto Rico?  ¿Por qué no proponerles a las masas obreras la expropiación revolucionaria de la propiedad de los grandes capitalistas, la anulación de la deuda pública, la nacionalización del sector bancario, etc.?

En el análisis final, el MVC representa un intento de salvar el sistema de sí mismo presentando a las masas obreras lo que parece ser una propuesta nueva y radical para el cambio que anhelan sin amenazar los cimientos del orden capitalista.   No aguantaremos la respiración en anticipación de lo que puede lograr el MVC.  Sin embargo, sí someteremos su programa y su práctica a una despiadada crítica en un esfuerzo por revelar a las masas obreras la urgente necesidad de ir más lejos.

2 Comentarios

  1. Agradezco que compartan su perspectiva. Les comunico mis reflexiones sobre el MVC.

    1. Por supuesto que es un proyecto reformista y no radical o revolucionario. El bosquejo de programa político presentado por el de MVC me parece una versión aguada del programa del PPT.

    2. La presencia de ideas pro-clase trabajadora en el programa de MVC dependerá en parte de cuánto poder logre conjugar el PPT, la izquierda y la gente de clase trabajadora dentro del MVC. Tengo la impresión de que en el Tapia estaban sobrerrepresentados los sectores de ingreso medio (para quienes la estrechez económica y la opresión laboral no son problemas principales) y de que los socialistas eran minoría.

    3. Debemos notar la prominencia de figuras burguesas y neoliberales en el MVC (Natal y más aún Lúgaro). Por lo visto, Lugaro se han movido; incluso durante la campaña electoral de 2016, esta se distanciaba de sus posturas neoliberales iniciales y empezaba a acercarse a las del PPT. Si Lugaro ya no es neoliberal, o si es anti-neoliberal, sería bueno que lo dijera.

    4. No sabemos cuál tendencia prevalecerá. Solo tenemos estimados. ¿Logrará el PPT usar a Lugaro de fotuto, o terminará devorado por lo espectacular y superficial de lo político-mediático? A nivel epistemologico lo mejor es observar los resultados.

    5. A nivel ético-político, creo que que hay dos posturas contraproducentes. Una es la ingenuidad ante del poder de esos burgueses neoliberales blancos y lo mediático de la política contemporánea; la otra es el derrotismo que cancela las resultados de antemano sin antes ponderar posibilidades. Me parece mejor explorar críticamente.

    6. Si Carmen Yulin Cruz se mete en el MVC este tenderá a ser el partido de ella, pues ella sola mueve a tanta gente como todos los lideres del MVC juntos. En ese caso, ese partido tendrá más probabilidades de ganar puestos electivos, pero estará más distante de la izquierda.

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