Aumenta descontento laboral ante ofensiva anti obrera

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Manifestantes marchan en Mayagüez. Foto: Abayarde Rojo.

Por Rogelio Acevedo

Por las pasadas semanas los medios de prensa burgueses han cubierto de manera fragmentada diversas protestas de diferentes sectores laborales que desde sus talleres particulares exigen respeto a sus convenios y mejores condiciones de trabajo. Tales han sido los casos de los bomberos quienes han reclamado se asignen los recursos necesarios para garantizar plazas permanentes para trabajadores temporeros; o los empleados del Centro Médico quienes han denunciado los planes de la administración para privatizar determinadas operaciones del centro hospitalario.

Sin embargo, uno de los elementos que ha generado la mayor oposición de sectores laborales como el magisterio y empleados del sistema UPR han sido las modificaciones a los sistemas de retiro aprobadas en los Planes Fiscales aprobados por la Junta de Wall Street. Otro aspecto que ha provocado movilizaciones espontáneas ha sido cómo el proceso de privatización de su taller afectará sus derechos adquiridos, como ha sido el caso de la Utier.

Todas estas manifestaciones espontáneas son una muestra contundente del contraste entre las palabras conciliatorias y oportunistas de la administración de Ricky, la legislatura de Rivera Schatz- Méndez, frente a sus acciones en contra de las condiciones de vida de las masas trabajadoras.

Esta semana el magisterio planifica sendas manifestaciones. El martes 13 de noviembre la AMPR convoca a manifestación frente a las oficinas de la JWS en Hato Rey exigiendo se revierta las medidas del PF a su sistema de retiro. Parte de sus reclamos incluyen que se respete la decisión del tribunal supremo que revertía las disposiciones incluidas en la ley 160-2013 que eliminaban el sistema de retiro con beneficios definidos sustituyéndolos por planes 401K de aportaciones definidas. Mientras la FMPR convoca para manifestación frente a la sede del DE en Hato Rey exigiendo que se incluya a maestros transitorios en el mísero aumento de salario aprobado recientemente.

Los trabajadores del Centro Médico organizados en la UGT llevan meses denunciando con manifestaciones y otras acciones lo que han descrito como “una difícil situación fiscal de la institución mediante medidas de austeridad impuestas por la Junta”. Esas medidas se han traducido en recortes presupuestarios de $17 millones y la congelación de 600 plazas de personal médico y otros empleados. Para abonar a la situación, han denunciado a su vez, el papel nefasto de las aseguradoras quienes no pagan lo que corresponde, la deuda que mantiene el Departamento de Salud con la institución hace años, así como los contratos de servicios médicos donde ASEM asume el 100% de los costos y recibe solo el 30% de la facturación. Ahora la administración pretende privatizar los servicios de facturación donde ASEM deberá absorber los costos de modernización de programación y equipos. El sindicato señaló que “esta alternativa ya fue ensayada en el pasado y fracasó, generando pérdidas millonarias para ASEM”.

En similar situación han estado los trabajadores del sistema UPR, donde la HEEND lleva realizando una combinación de manifestaciones de protesta en varios recintos, conferencias de prensa y asambleas reclamando se respete, no solo su sistema de retiro, sino además otras medidas de recortes de servicios al resto de la comunidad universitaria como la reducción de becas y aumentos de matrículas. La más reciente fue el 8 de noviembre donde empleados impidieron la entrada al edificio de administración central, provocando la furibunda e hipócrita reacción del presidente Haddock catalogando de “acto irresponsable cerrar la administración el día de hoy alegando supuestos cambios al sistema de retiro que no se han realizado”. Aunque todavía muy embrionario, poco a poco se ha logrado acercar distintos componentes laborales universitarios para hacer frente a estos recortes lo que representa uno de los aspectos positivos dentro de toda esta crisis. Todavía está por verse cuál será la reacción del movimiento estudiantil a los intentos organizativos que realizan los trabajadores, docentes y pensionados de la UPR.

Similar ha sido el caso del Sindicato de Bomberos que durante octubre desarrollaron una campaña en los medios, charlas educativas y vigilias para poner presión a Ricky y su pandilla, así como a la JWS para que se asignen los fondos para lograr la permanencia de 50 miembros del cuerpo y cubrir las 300 plazas vacantes. Estos nombramientos transitorios vencían el 31 de octubre, donde milagrosamente aparecieron los fondos para extender un año más sus contratos. Sin embargo, el Sindicato denunció la actitud oportunista de la administración de Ricky y la actitud prepotente de la JWS, quien les sugirió “la opción de solicitar la eliminación del bono de navidad y la reducción en la aportación del plan médico”.

Otro sector laboral que ha tenido presencia en la palestra pública en días recientes ha sido el de la AEE y su sindicato Utier. Este caso se enmarcó dentro de la formulación del “marco regulatorio” para la privatización de la AEE, ya que esta no contempló las condiciones y conquistas laborales de los trabajadores, ni mucho menos estableció una obligatoriedad de cumplimiento a las empresas que entrarán como parte del acuerdo. Ante esta situación y la imposibilidad de detener la movida, la dirección de la Utier hizo un llamado al pueblo para que pusieran presión a los legisladores a que respetaran sus derechos adquiridos. Hubo a su vez otras manifestaciones espontáneas para poner presión, pero estos esfuerzos fueron ignorados y la medida fue aprobada sin incluir estos aspectos, dejando a los trabajadores a merced de estas empresas.

¿Qué perspectivas y retos plantea esta coyuntura?

Todos estos casos son un vivo ejemplo de que la clase obrera está buscando formas de luchar para revertir la difícil y compleja situación que plantea las medidas de austeridad de la JWS.  Sin embargo, este panorama, aunque aparenta grandes dificultades para la clase obrera, a la misma vez presenta grandes oportunidades en materia de organización y desarrollo ideológico, ya que las propias condiciones laborales los llevarán a desarrollar y fortalecer organizaciones sindicales para luchar contra estas medidas. Esto adquiere mayor relevancia si consideramos que uno de los aspectos principales del PF es aumentar la participación laboral como medida para fortalecer el capitalismo y a la vez ampliar la base contributiva del territorio, lo que se traduciría en un aumento significativo en el tamaño de la clase obrera.

Esta coyuntura plantea diversas tareas para los comunistas y revolucionarios dentro del movimiento sindical en general, como de sectores no organizados de la clase obrera en particular. El problema principal radica en la escasa organización sindical que para 2014 rondaba el 6.2% del total de la clase obrera (sector público y privado). Un paso positivo sería sin duda lograr organizar sindicalmente amplios sectores de las diversas ramas de la economía del territorio. De la misma forma sería beneficioso el fortalecimiento de las organizaciones ya existentes para que puedan cumplir su función de defender los derechos y conquistas frente a los patronos.

Este último aspecto plantea grandes retos ante el control férreo que ejercen las burocracias sindicales sobre las matrículas principalmente en uniones internacionales de corte corporativo. Los comunistas sostenemos que la única forma de que estas organizaciones cumplan su rol es mediante la participación activa de sus matrículas en todos los asuntos de sindicato. De la misma forma, éstas deben aislar y neutralizar todos estos elementos burocráticos y oportunistas dentro de sus organizaciones que se reúnen con los patronos y los políticos a espaldas de ellas y luego salen en la prensa “muy satisfechos” con los acuerdos logrados.

Todos estos conflictos laborales, así como infinidad de otros que desconocemos que se desarrollan paralelamente, abonan a la ampliación de los conflictos de clase que se “cocinan” en el territorio. Esto conflictos laborales, aunque en apariencia parezcan “inofensivos” por su carácter económico, encierran el potencial de convertirse en conflictos agudos que se trasladen al ámbito político. Este es sin duda uno de nuestros mayores retos. Para comenzar a dar pasos en esa dirección la clase obrera debe buscar formas de vincular sus luchas sindicales para que les amplíe el horizonte más allá de la situación particular de su taller. De la misma forma, requerirá que sus elementos más conscientes se organicen políticamente de forma independiente para que puedan integrar sus reivindicaciones económicas inmediatas a sus aspiraciones políticas de liberarse del yugo del capital.

En esta difícil coyuntura, pero llena de oportunidades revolucionarias, nos reafirmamos en lo que señaláramos anteriormente

Los comunistas defendemos los intereses de la clase obrera en su conjunto.  Por eso luchamos con los obreros dondequiera que estén, aun dentro de los sindicatos dirigidos por burócratas reaccionarios.  Como tal, llevamos a cabo el trabajo de denunciar el oportunismo de estos burócratas sindicales y agitar para fomentar no el desmantelamiento de los sindicatos, sino el aislamiento político de los elementos burocráticos y oportunistas dentro de ellos.  Entendemos que sólo mediante la combinación de las experiencias vividas, muchas de estas amargas, y el trabajo paciente y consistente de nuestros cuadros de denunciar, explicar y proponer, etc. las organizaciones obreras de masas recobrarán su fortaleza como una de las varias herramientas de lucha obrera militante.”

¡Organicemos consejos obreros!

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