Lo que revela la ‘controversia’ entre Díaz y Keleher

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¿Alguien se acuerda de cuando estas dos eran panas?

Por Luis Soto

 

En un conversatorio organizado recientemente por un grupo de periodistas sobre la educación en Miami salió a relucir que la contratista Julia Keleher estaba simplemente siguiendo ordenes de la Junta de Wall Street cuando impuso el cierre de más de alrededor de 300 escuelas.  Según la “confesión” de la gatillera a sueldo, “No lo hice por querer hacerlo . . . Yo no cierro la misma cantidad de escuelas que ellos me pidieron [sic].  Ellos pidieron 305.”  Es decir, “It wasn’t personal, it was just business.

Keleher siguió su desahogo catártico afirmando que, contrario a sus declaraciones previas, no hubo discusiones con las comunidades afectadas por los cierres, pues ya recibidas sus órdenes, ésta entendía que, “Yo no tenía la posibilidad de decir, ‘Ah, te escucho porque yo tenía que llegar a un número.  Es un poco deshonesto decir vente pa’ que me expliques, pa’ que yo te escuche, pero realmente no puedo hacer nada por ti.’”

Nada de esto sorprende.  Ya se sabía desde hace tiempo que ningún oficial en la colonia tiene el poder para tomar decisiones consecuentes.  Los políticos charlatanes en la colonia y sus nombrados, desde el trapo de gobernador para bajo, sólo se dedican a disputar las migajas que les deja ese junte compuesto por los amos imperialistas y la decrépita oligarquía criolla por llevar a cabo su trabajo sucio.

Sin embargo, lo que es más reveladora a raíz de las “confesiones” de la gatillera a sueldo es la respuesta que ha dado la muy ilustre marioneta de Rivera Schatz dentro del movimiento sindical, doña Aída Díaz, “líder” de la organización sindical que goza de una representación exclusiva del magisterio en Puerto Rico.  Doña Aída curiosamente salió en defensa de la Junta al tuitear que ellos (la Junta) “no ordenaron el cierre de escuelas”.  Y se siente segura con su afirmación porque, como se le zafó, ella misma tuvo una reunión hace dos meses con la propia Jaresko en las oficinas de la Junta.

En otras palabras, además de reunirse y llegar a acuerdos secretos que hasta el día de hoy nadie conoce con el canalla Rivera Schatz, ahora sale a la luz pública que esta “dirigente sindical” también sostuvo reuniones con la ejecutiva de la Junta sin que hubiera una rendición de cuentas alguna ante las bases del magisterio.

Se sabe que en el juego sucio de la política colonial constantemente se forman y rompen facciones aun dentro del mismo bando partidista.  De esta manera, son muy conocidas las cínicas movidas de Rivera Schatz no sólo para posicionarse como acérrimo opositor de la Junta sino también insinuar que Ricky es más dispuesto a colaborar con el ente dictatorial.  Llevar ahora a la gatillera rubia al matadero – pues fue contratada por Ricky desde fuera y en gran parte ya ha cumplido con su encomienda principal de allanar el camino para el saqueo capitalista de los fondos públicos destinados a la educación pública –  es una manera fácil para Rivera Schatz proyectarse como “defensor del pueblo” mientras se le señala a la Junta su disposición de seguir haciéndole el trabajo sucio contra las masas obreras.  En este nefario esquema, doña Aida figura como fiel colaboradora cuyo trabajo es canalizar toda la ira popular hacia la figura de Keleher y así darle cobertura política a la canallada encabezada por Rivera Schatz.

Es difícil desenmarañar todas las complejidades de estas guerras fratricidas entre facciones dentro de la política capitalista.  ¿Tendrá Rivera Schatz futuras aspiraciones para la gobernación?  O, ¿se contentará con seguir operando dentro de las grietas oscuras de su nido senatorial moviendo fichas e imponiendo presiones sobre un gobernador cada vez más debilitado?  No se sabe.

Sin embargo, de lo que sí podemos estar seguros son estas tres cosas:

Primero, a pesar de todos los conflictos secundarios sobre táctica entre las facciones políticas dentro de la colonia, todas están unidas en su decisión de imponer sobre las masas obreras la carga de la brutal ofensiva capitalista.  Segundo, la alta burocracia sindical representada por figuras como Aida Díaz seguirá siendo una ‘playa de cabeza’ dentro de las filas obreras cuyo objetivo será canalizar la ira popular hacia la cola de una u otra de estas facciones políticas capitalistas para así desgastar la oposición.  Y tercero, no habrá ningún paso adelante para las bases obreras hasta que se tumbe de sus puestos de dirección a estos burócratas sindicales en el servicio de los capitalistas.  En este sentido, la lucha de clases interna dentro de los sindicatos en contra del oportunismo se destaca como uno de los campos más importantes de la lucha obrera en la actualidad.

 

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