Bezos se hace el hombre más rico del mundo a costa de la explotación de los trabajadores de Amazon

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Si se dividiera su fortuna entre los 540 mil trabajadores de Amazon, muchos de ellos que viven al borde de la miseria, cada uno se llevaría $300.000. Tal es el grado de desigualdad obscena que se glorifica en la sociedad capitalista.

Por Mireya Cárdenas

 

Tras meses de conflicto que culminaron en 72 horas de huelga, miles de obreras y obreros en el mayor centro logístico de Amazon en España han enfrentado detenciones, represión y brutalidad policiaca por el mero hecho de protestar contra las condiciones de inseguridad y precariedad en el trabajo. La huelga se convocó tras la negativa de Amazon durante largos meses de negociación a entrar en varios acuerdos. En cuanto a los derechos de conciliación, los trabajadores proponen gestionar mejor su tiempo y días de trabajo y a recuperar las horas posteriormente. También exigen permisos de maternidad y paternidad. En cuanto a los salarios, los trabajadores oponen el establecimiento de diferentes sueldos para el mismo puesto de trabajo, con diferentes categorías entre trabajadores. También Amazon se ha negado a la propuesta de los obreros en subir los salarios anuales a razón de 1% por ciento. Amazon sigue reduciendo las licencias por enfermedad y está incumpliendo crasamente con reglas generales de seguridad y salud de los trabajadores. Un ejemplo de ello, es que en el almacén de Alcalá de Henares en las afueras de Madrid, muchos de los trabajadores caminan más de veinticinco kilómetros diarios como parte de su jornada de trabajo en el almacén.

La huelga comenzó con el Prime Day; periodo extendido en que la multinacional explotadora de Jeff Bezos mantiene ventas con descuentos por espacio de 36 horas, logrando así el pico de facturación y ganancias a nivel anual. Tras el primer día de huelga en España, se han movilizado miles de obreros también en Alemania (siete de los diez almacenes del país se fueron a huelga el martes) y en Polonia (los trabajadores sujetos a pocas protecciones laborales se han reportado a trabajar haciendo el mínimo). Esta movilización obrera ciertamente ha logrado interrumpir las cadenas de distribución europeas de la segunda multinacional más grande del mundo.  En el almacén madrileño se registró una actividad mínima y una parada casi total de los camiones, mientras que a la entrada del almacén, solamente se vieron relativamente pocos cuadros de trabajadores temporales contratados a través de agencias de empleo temporal además de unos cuantos esquiroles, los rompehuelgas.  De otra parte, Amazon se vio obligada a trasladar numerosos bienes a otros centros en los días previos (principalmente a Barcelona y Francia) con el fin de reducir el impacto de la huelga. Mientras tanto, en Alemania está ahora mismo en juego la demanda principal para un convenio colectivo para aproximadamente 25,000 empleados.  

Ciertamente, Amazon en Lucha durante el Prime Day ha enfurecido a la clase capitalista, pues el año pasado, Prime Day registró ganancias de sobre los 150 mil millones de dólares, lo que implica el 17% de las acciones de Jeff Bezos, cuya fortuna creció en $10 mil millones por mes y a razón de 230 mil dólares por minuto. Jeff Bezos ahora es el hombre más rico de la historia moderna, superando a Bill Gates. Jeff Bezos, quien también es dueño del periódico The Washington Post, tiene una larga historia anti-obrera en los Estados Unidos. Este parásito capitalista ha acumulado la fortuna más grande del mundo gracias a la explotación, salarios bajos de mera subsistencia y total precariedad para los trabajadores. En vez de ceder a condiciones dignas de trabajo, este billonario usa la riqueza producida por los trabajadores para lanzar cohetes cada vez más altos al espacio, para cuando le toque escapar.

Los sindicatos españoles (CCOO y CGT) anunciaron que la participación en el primer día de la huelga contó con un 80% de adhesión, y que dicho por ciento se mantuvo en los dos días siguientes. La huelga anterior celebrada el pasado 21 y 22 de marzo fue seguida de alrededor de un centenar de despidos y tres meses de negociaciones infructuosas.  

 

Amazon, y otros monopolios internacionales, lejos de funcionar como empresas ‘privadas’, son en la práctica entidades sociales. Como tal, deben ser puestas bajo el control democrático de la sociedad.

 

Los comunistas nos solidarizamos con las luchas genuinas y militantes de la clase obrera donde quiera que se den.  Así, vemos en los trabajadores y trabajadoras de Amazon una extensión de nuestra misma lucha en contra de las precarias condiciones de trabajo, salarios de miseria e incertidumbre laboral, todas condiciones impuestas por los capitalistas. No podemos sino denunciar la súper explotación y las condiciones laborales infrahumanas dentro de los almacenes de Amazon mientras se hacen más y más ricos los parásitos billonarios como Jeff Bezos.

La violencia anti obrera contra los trabajadores en la calle y los ataques contra sus reivindicaciones justas son otro ejemplo más del carácter profundamente anti-obrero de todo estado capitalista. En el caso de España, es clara evidencia que aún a los gobiernos socialdemócratas de turno — como el actual con  Pedro Sánchez a la cabeza — no les temblará la mano para desplegar todas sus fuerzas represivas con tal de reprimir a los trabajadores mientras obedecen al pie de la letra los designios de las multinacionales y los grandes monopolios.

La tarea histórica de la clase obrera es arrancar de las manos de los capitalistas todo el aparato internacional para la producción y la distribución de bienes puesto en marcha por cientos de miles de trabajadoras y trabajadores súper explotados para el enriquecimiento de un puñado de parásitos capitalistas y ponerlo bajo el control democrático de las masas trabajadoras mismas.  Si bien la internacionalización de las cadenas de distribución desarrolladas por Amazon demuestra el enorme crecimiento de la capacidad humana para hacerle llegar toda clase de producto a cualquier lugar del mundo, la permanencia de este sofisticado aparato masivo bajo el control privado de los capitalistas, su subordinación al afán de lucro capitalista, representa un estorbo para la extensión de los beneficios sociales potenciales de estos avances.  Más que nada, el enorme crecimiento de Amazon y el enriquecimiento obsceno de individuos como Bezos demuestran el verdadero carácter social de estas empresas al igual que la obsolescencia histórica de la propiedad privada capitalista sobre los principales medios de producción y distribución.   

El capitalismo en su fase tardía de monopolios en que vivimos sólo puede producir mayores y poderosos monstruos económicos como Amazon cuya sed de crecimiento se dará a base de mayor explotación de los trabajadores.  Para transformar los almacenes de Amazon de escena de la esclavitud moderna en centros de trabajo digno e iluminado, hace falta una lucha revolucionaria de los trabajadoras y trabajadores guiada por un programa socialista.  

Por el poder obrero y la solidaridad internacionalista: ¡Qué vivan las luchas obreras en todo el mundo!

 

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