Sobre la visita de Bishop

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Bishop y su "tour guide" González (Foto tomada de Twitter)

Por Ismael Castro

 

Con arrogancia imperial, Rob Bishop, el congresista republicano de Utah y uno de los arquitectos de la ley Promesa, hizo una visita a Puerto Rico esta semana.  Bishop es también jefe del comité de recursos naturales de la Cámara federal, el cuerpo que ejerce formalmente jurisdicción sobre Puerto Rico.

Aunque la prensa local se ha enfocado en sus comentarios sobre las supuestas “condiciones” para EEUU anexar a Puerto Rico como estado, el verdadero propósito de la visita de Bishop fue asegurar que no se desviara del plan para convertir a Puerto Rico en un mercado para el sector de gas natural estadounidense.  La controversia sobre lo que dijera o no acerca de unas condiciones previas para EEUU anexar a Puerto Rico, al igual que las despotricadas rimbombantes de Trump en sus mítines estilo campaña, son como carne roja para la base política del ultra reaccionario PNP.  Los líderes del PNP sacan al proverbial ‘genio de la botella’ como ilusionistas que son cada vez que se necesita movilizar a su base o desviar la atención pública de su agenda política reaccionaria.

Jenniffer González en particular, cuya adulación a los políticos más reaccionarios de Estados Unidos revela más que nada la patología de la autodegradación colonial entre el sector político entreguista, sigue desempeñando un papel clave en los esfuerzos del PNP para desviar el descontento masivo hacia el absurdo que la sumisión total al imperialismo estadounidense de alguna manera traerá una mejora a las vidas de los 3.3 millones de sujetos colonizados en Puerto Rico.  González, quien sirvió de tour guide para Bishop durante su visita, representa una combinación particularmente repugnante de la reacción política y el desquicio mental agudo – los delirios de amor no correspondido – del que sufren muchos de los políticos en Puerto Rico a través del espectro político.

Entonces, ¿a qué vino Bishop a Puerto Rico?

Sus otras declaraciones en la conferencia de prensa del viernes pasado lo dicen todo.  Según el congresista republicano de Utah y representante impenitente de la industria de combustibles fósiles en EEUU:

“Al mirar hacia el futuro, veo a Puerto Rico como una especie de centro energético de toda el área del Caribe . . .  Para hacer eso, se tendría que involucrar a muchas personas, y el sector privado tiene un papel en tratar de impulsarlo . . . Me encantaría ver más puertos de gas natural.  Podrían ser terminales estacionarios (terrestres) o flotantes, como lo hemos hecho en otras áreas del mundo . . .  (y) debe haber alguna infraestructura construida antes de eso . . . Tiene que haber una infraestructura para integrar eso dentro de la legislación.”

Es importante señalar que cuando Bishop habla de “legislación” se refiere al borrador de una proyecto legislativo bajo la autoría del ultra reaccionario y también enemigo del ambiente Don Young, congresista de Alaska.  Dicho proyecto facilitaría la inversión de aproximadamente $4 mil millones por un consorcio de compañías que incluye a Shell North American LNG, Kindle Energy y ITC Holdings, que quiere tomar control sobre la generación energética en Puerto Rico.  Se recuerda que según el plan para privatizar a la AEE anunciado por Rosselló en enero los sistemas de transmisión y distribución se pasarían a manos privadas mediante contratos de concesión.

Bishop vino a Puerto Rico como defensor de los intereses estadounidenses vinculados al gas natural.  Sus declaraciones confirman las múltiples advertencias que hemos lanzado desde AbayardeRojo.  Vale destacar el siguiente extracto de una nota que que se publicó en julio del 2017, meses antes del huracán Maria, para entender que los planes que se van fraguando anteceden al desastre del septiembre pasado:

En los últimos años, la creciente explotación de recursos gasíferos y del petróleo bituminoso estadounidenses, la llamada ‘revolución de esquisto’, además de resultar en la mayor autosuficiencia energética de EEUU, ha alimentado la carrera para exportar combustibles fósiles.  Los productores estadounidenses ya son competidores en el mercado internacional.  Sin embargo, la actual saturación del mercado internacional de recursos energéticos, reflejada en el precio relativamente bajo de combustibles y las crecientes tensiones sociales en los países dependientes de las ventas internacionales del petróleo (ej. Venezuela, Arabia Saudita), ha provocado una carrera desenfrenada de parte de productores gasíferos estadounidenses en particular para acaparar nuevos mercados a través del mundo.

En el caso particular de Puerto Rico, la llamada ‘reforma energética’ impulsada por los politiqueros de ambas administraciones tiene como objetivo principal sustituir al petróleo más pesado brasileño del cual ha dependido la AEE con el gas natural estadounidense.  La conversión de centrales para llevar a cabo este cambio figura como parte de los masivos proyectos de infraestructura que se contemplan bajo los varios esquemas de Alianzas Público Privadas.  En otras palabras, los capitalistas plantean cargar a las masas los costos de la conversión de la infraestructura necesaria para sustituir la actual dependencia de Puerto Rico del petróleo pesado con un nuevo régimen energético dependiente del gas natural estadounidense.  Bajo este esquema, lo que queda de la AEE será privatizado, con todas las consecuencias adversas para los trabajadores, los productores gasíferos de EEUU lograrán acaparar otro mercado para vender combustible a precios monopolistas, y los parásitos financieros adquirirán no sólo un flujo directo y constante de ingresos in perpetuum a través de cargos dedicados en la factura, sino también otra fuente para garantizar el empaquetamiento y titularización de deuda para revenderse en los mercados financieros secundarios. 

La única fuerza capaz de detener los planes del imperialismo y encaminar a la sociedad puertorriqueña hacia un futuro de desarrollo económico basado en las necesidades racionales de la mayoría, acorde con la protección ambiental, es la clase obrera.  Repetimos nuestro llamado a los trabajadores, particularmente los de la AEE, a que se organicen para la inmediata toma del poder político.  Como hemos dicho antes, lo repetimos ahora: ¡que sean los trabajadores los que dirijan la vida económica y agarren en sus manos las riendas de la administración pública!  La sociedad capitalista es un fracaso para la inmensa mayoría.  Las masas exigen la planificación racional socialista para atender las necesidades de la mayoría obrera!

 

 

 

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