Los malabares de Ricky con el presupuesto

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Ricky en su encuentro con miembros de la JWS. Foto: twitter.com/ricardorossello

Por Rogelio Acevedo

Ayer transcurrió de forma muy discreta la visita de Ricky a Nueva York para “continuar el diálogo en beneficio del Pueblo de Puerto Rico” con la JWS sobre sus supuestas discrepancias en cuanto a las enmiendas al borrador de presupuesto para el 2019. Esto surge luego de que el pasado 4 de mayo la directora ejecutiva de la JWS Natalie Jaresko le virara mediante carta a Ricky la propuesta que sometiera el pasado 19 de abril. Jaresko, que ha sido muy clara en su postura y la comunica sin rodeos, señaló que la propuesta no cumple con los requisitos establecidos por el Plan Fiscal.

Entre los aspectos de incumplimiento que plantea Jaresko se encuentra la exclusión del presupuesto de todo el gobierno de Puerto Rico a que Ricky y su pandilla solo sometieron la parte que cubre el Fondo General. Jaresko alegó que para “mejorar la responsabilidad fiscal y devolver la confianza en Puerto Rico” el documento que someta el territorio requerirá revisión e información adicional previo a someterlo a la legislatura. En otras palabras, la JWS está requiriendo que se reconcilien las medidas de ingresos y gastos con lo establecido en el plan fiscal.

Otra exigencia importante que impulsa la JWS es el upgrade de la reforma laboral que implicaría la derogación en la práctica de la ley 80, que protege a los trabajadores de despidos injustificados. Este, junto a la reforma ya aprobada por Ricky, es una pieza clave dentro del nuevo esquema del territorio para poder abaratar el trabajo como medida de aumentar las tasas de explotación de la clase obrera. Es por esto que hemos visto en los pasados días el circo mediático de reuniones entre José Carrión (III), los presidentes de los cuerpos legislativos del territorio y Ricky, donde buscaban negociar consensos que les permitiera, a la JWS implementar el plan fiscal por lado, y por el otro, que Ricky asegure la próxima elección.

Pero estas reuniones buscaban además “amarrar” a los presidentes legislativos, particularmente a Carlos “Johnny” Méndez, por ser la Cámara la entidad que aprueba el presupuesto territorial. Este es un aspecto clave para la JWS ya que el plan de Ricky es prolongar la aprobación del presupuesto hasta el plazo de vencimiento, provocando así por disposición constitucional la aplicación automática del presupuesto del año anterior. Esta situación pondría en serios aprietos a la JWS ya que tendría que volver a los tribunales para obligar a la administración a cumplir con las disposiciones de Promesa. Sin embargo, Jaresko ha reiterado en varias ocasiones la necesidad que tienen de moverse adelante para estar en posición de adentrarse en el proceso de negociaciones del Título III. Más aún, el padrino de la JWS, Rob Bishop, ha tenido que venir, además de para atender sus negocios, para recordarle a la partida de charlatanes que administran el territorio quien manda y lo apremiante de la situación.

Aun con todo este “tira y hala” este presupuesto incluye importantes recortes que alcanzan lo $1,000 millones, lo que implicará mayores privaciones a las masas trabajadoras en servicios que en muchas ocasiones servían para amortiguar la pobreza. Como hemos señalado anteriormente, más allá de que Ricky y la JWS están de acuerdo en un 99% sobre las medidas de austeridad que nos impondrán, sus discrepancias se reducen, por una parte, a un asunto de cálculo electorero. Ricky y su pandilla saben que tienen que jugar al populismo con su fraudulenta defensa de las pensiones y mantener la ley 80, los cuales serán su punta de lanza para presentarse como candidato creíble para las próximas elecciones. Sin embargo, a la JWS le tiene sin cuidado quiénes sean los que administren el territorio, siempre y cuando se sometan a su autoridad como representantes de los distintos sectores de capitalistas. Su único interés radica en el cumplimiento del verdadero plan que implica una reorganización completa de la estructura económica del territorio y la redefinición de su papel como circuito de circulación de capital financiero. Por otro lado, como condición del asunto electorero, está el acceso a la avalancha de fondos federales destinados para la reconstrucción, una tajada que tendrán que compartir con empresas de EEUU, pero cuyas migajas serán suficientes para asegurarse una vida sin privaciones.

Resalta más como todos los sectores capitalistas han ido encontrando terreno común para imponer su plan que tiene dos ámbitos principales y múltiples ramificaciones. El de reducir el valor del trabajo con recortes en todos los servicios y la eliminación de legislación de protección laboral con la esperanza de atraer inversionistas, en especial de las áreas de capital financiero y de servicios. Por el otro, devolverle “la salud fiscal” a las entidades públicas del territorio, corporaciones o agencias, para que se reinicie un nuevo ciclo de circulación de capitales mediante deuda nueva que se usará para sufragar el proceso de privatización de sus propios haberes. Esa será a su vez la forma en que “se le pagará a los bonistas”, es decir, reciclando la deuda bajo condiciones más opresivas, pero esta vez todos estos grupos, unos más y otros menos, ostentando la titularidad formal de todas las instancias que rinden ganancias al erario público.

Es por esto que la clase obrera y las masas no debemos dejarnos engañar y reconocer que en esta trama hay poderosas fuerzas que se mueven velozmente para asestarnos fuertes golpes. Ante esta cruel ofensiva que se cierne sobre nosotros, los comunistas insistimos en la organización independiente de la clase obrera como única vía de construir una oposición política revolucionaria para la lucha contra todos estos sectores capitalistas.

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