Se adelanta plan para desplegar Guardia Nacional a zona fronteriza

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Como se sabe, Trump no es el primer presidente en desplegar tropas de la Guardia Nacional en la zona fronteriza. Tanto Bush como Obama enviaron tropas a la frontera.

Por Luis Soto

 

Después de casi una semana marcada por esfuerzos consecuentes para animar a elementos fascistas mediante repetidos mensajes xenófobas, Donald Trump anunció el martes que desplegaría tropas militares a la zona fronteriza entre EEUU y México.  El anuncio inicial, algo confuso y que pareció tomar por sorpresa a personal de su administración, fue seguido por otro al día siguiente en el cual se clarificó que la intención de Trump era desplegar tropas de la Guardia Nacional a la frontera.  El miércoles por la tarde, Trump firmó una orden para desplegar entre 2.000 y 4.000 efectivos a lo largo de la frontera y el viernes por la tarde el secretario de Defensa, James Mattis, autorizó pagar el costo del despliegue del presupuesto del Pentágono hasta el septiembre de 2018.  Ya entrada la noche del viernes, los medios informaron de preparativos ya en marcha para enviar a 400 soldados de la Guardia Nacional de Arizona y Texas a las áreas fronterizas de sus respectivos estados.  Se anticipa que las primeras tropas lleguen a la zona fronteriza a principios de la semana que viene.

El pretexto inmediato que se aprovechó para esta movida fue la caravana anual de migrantes centroamericanos la cual se dirige hacia el norte durante la época de Pascuas.  La inmensa mayoría de los participantes de este acto hace el viaje desde Centroamérica a la frontera entre Mexico y EEUU a pie para llamar la atención a la condición de los migrantes mientras que algunos viajan en busca de asilo para sí mismos.  Muchos de los viajeros toman parte de los ritos religiosos asociados con la viacrucis.  Este año aproximadamente mil doscientas personas participaron de la caravana.  Vale recordar que la intención de los organizadores además de la mayor parte de los participantes de este rito anual no es llegar hasta EEUU.  En años anteriors una parte significativa de la caravana se dispersaba por el camino o regresaba a sus países una vez cumplido su propósito.  Aquellos que sí deciden continuar el viaje hasta EEUU en busca de asilo se unen a la caravana para aprovechar de la relativa seguridad que brinda viajar en grupo durante lo que es un trecho sumamente peligroso.

Aunque el racismo descarado de Trump manifestado por Twitter merece nuestro más fuerte repudio, la realidad es que se sentaron las bases para enviar tropas a la frontera mucho antes de la caravana.  La militarización de la frontera representa una nueva fase de la tendencia más general de aumentar y fortalecer los medios de represión física dentro del territorio estadounidense.

Significativamente, después de ordenar la activación de la Guardia Nacional para militarizar la frontera, Trump firmó otra orden el viernes para poner fin a la política de “coger y soltar” (Catch and Release) en la cual también ordenó a los jefes de Defensa y Seguridad Nacional a crear una lista de facilidades militares aptas para detener a inmigrantes.  Jeff Sessions, el fiscal general, también ha ordenado a los fiscales estatales a priorizar para la detención a migrantes que crucen la frontera por primera vez y a endurecer las penas impuestas contra aquellos que lo hacen repetidamente.

El desarrollo de una vasta red de cárceles militares, junto con el creciente número de cárceles privadas, representa otro componente de la infraestructura para el estado militarizado y fascista que está surgiendo dentro de Estados Unidos.  Este fenómeno no puede desvincularse de la militarización de los departamentos de policía locales ni de las agencias federales como ICE, que ha emprendido una implacable campaña de persecución contra los inmigrantes en la última década.  Tampoco deben pasar desapercibidos otras manifestaciones del mismo proceso como son la creciente censura de los medios, los programas de vigilancia masivos y los ataques contra derechos democráticos.

No existe una oposición genuina ni a los ataques contra los inmigrantes ni a la militarización de la frontera por parte de los demócratas. Como se sabe, Trump no es el primer presidente en desplegar tropas de la Guardia Nacional en la zona fronteriza.  Tanto Bush como Obama enviaron tropas a la frontera.  De la misma manera, la proliferación de centros de detención masiva no se inició con Trump.  De hecho, las medidas llevadas cabo bajo Trump sólo representan la profundización de la política que ha perseguido la clase dominante en EEUU durante más de dos décadas.  No hay diferencias fundamentales entre republicanos y demócratas.  Ninguno vacilará en utilizar todas las herramientas de represión y la violencia física, construidas con el pretexto de detener a los “trabajadores extranjeros”, contra los trabajadores nativos en caso de que éstos exijan cambios fundamentales al orden actual de las cosas.   Los dos partidos oficiales en EEUU representan la misma clase en estado avanzado de putrefacción política y moral.

La militarización de la frontera es otra advertencia a las masas obreras.  Al mismo tiempo en que la clase capitalista en EEUU se encuentra bajo inmensa presión por sus rivales económicos internacionales, principalmente China, está muy consciente del creciente descontento popular a nivel interno además de la falta de opciones progresistas que puede ofrecer.  El reciente auge de actividad obrera militante, particularmente entre los maestros, es sólo un signo de la creciente ola de luchas sociales con un claro carácter proletario que se avecina.  Que no dude nadie que la militarización de la frontera, cínicamente representada como medio para atender la cuestión de la inmigración ilegal, figure como el preludio del establecimiento de un estado militar cuyo objetivo principal será reprimir a las masas obreras.

Más que nunca, las masas obreras tendrán que liberarse de la influencia política de los capitalistas.  Más que nunca, la clase obrera debe pensar en términos de sus propios intereses como clase, su propia política y organización.   Invariablemente, tal perspectiva acercará las masas obreras al socialismo.