En el precipicio de la guerra

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La agresión militar ocurre a raíz del fraudulento pretexto de un ataque químico alegadamente llevado a cabo el sábado pasado contra civiles en el pueblo de Douma por el régimen sirio, una acusación por la cual no existe evidencia alguna.

Por Luis Soto

Donald Trump anunció este viernes a las 9 de la noche que EEUU había iniciado un ataque contra Siria.  Varios noticieros informaron que se lanzaron alrededor de 120 misiles crucero tomahawk en total entre EEUU, Gran Bretaña y Francia.  Se llegó a esa cifra en base a declaraciones del secretario de Defensa estadounidense en la que afirmó que se lanzaron el doble de lo que se usó el año pasado cuando EEUU bombardeó una base siria en Idlib desde el mar mediterráneo con 59 misiles crucero tomahawk.  Según el noticiero Reuters, se atestiguaron por lo menos seis explosiones en el distrito de Barzah, al norte de Damasco, donde existe un centro de investigación científica.  Otras fuentes reportaron que las defensas aéreas sirias lograron tumbar misiles lanzados sobre el distrito de Kizwah al sur de la capital siria. Según el periódico alemán, Süddeutsche Zeitung, el ministro de Defensa inglés informó que cuatro aviones de la fuerza aérea británica lanzaron misiles contra blancos cerca de la ciudad de Homs, en el este de Siria, donde está ubicado un almacén militar.

Le Monde publicó un informe en que se confirmó la participación francesa en los ataques sin dar detalles.  En días recientes, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido un propulsor agresivo de la agresión militar contra Siria amenazando iniciar un ataque aun si EEUU no lo hiciera.  Vale recordar que ni la primera ministra británica, Theresa May, ni el presidente francés, como ha sido el caso del mismo Trump, han conseguido la aprobación de sus respectivas legislaturas para llevar a cabo estos ataques a los cuales se opone la inmensa mayoría de la población en estos países.  En EEUU, no ha habido ninguna expresión de oposición al ataque de parte de los demócratas quienes han sido acérrimos propulsores del belicismo estadounidense.

La agresión militar ocurre a raíz del fraudulento pretexto de un ataque químico alegadamente llevado a cabo el sábado pasado contra civiles en el pueblo de Douma por el régimen sirio, una acusación por la cual no existe evidencia alguna.  De hecho, aun hasta ayer cuando fue preguntado por los medios sobre la evidencia de que fuera el régimen sirio el responsable por el ataque químico, el mismo secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, rehusó confirmar con certeza el reclamo.

Como hemos señalado, no tiene sentido alguno desde la perspectiva militar ni política que el régimen de Asad lanzara en estos momentos un ataque químico.  Desde el punto de vista militar, las fuerzas del gobierno sirio, las cuales están al punto de expulsar de la región de Guta a las fuerzas islamistas de oposición, no tienen necesidad de usar este de tipo de arma contra, particularmente contra civiles.  Desde la perspectiva política, un ataque de esta índole en el mejor de los casos sólo serviría para deslegitimar al gobierno sirio ante el mundo y, en el peor, invitaría a potencias extranjeras como EEUU a provocar una escalada del conflicto militar dentro del territorio sirio.  Todo tiende a indicar que el ataque químico fue toda una operación sofisticada llevada a cabo por las agencias de inteligencia de EEUU, quizás con la colaboración de la inteligencia francesa y británica, para crear una excusa para iniciar otra guerra.  El objetivo de una expansión de la campaña militar llevada a cabo por EEUU en la región será intentar a reafirmar su posición hegemónica ante rivales como Rusia, y en escala mucho menor, Irán.

Los medios oficiales catalogaron los golpes como un “ataque de precisión”, con que EEUU ha intentado evitar daños directos a las fuerzas rusas en el país por lo menos a corto plazo.  Dado el testimonio de testigos en la capital siria con relación al estimado de misiles que fueron lanzados, existen dudas sobre la efectividad de la operación encabezada por EEUU desde el punto de vista militar.  Otros noticieros han señalado lo que aparenta ser una discrepancia entre las declaraciones de Trump, quien declaró que la acción militar representaba el comienzo de “una campaña sostenida”, y los comentarios del secretario de Defensa, James Mattis, al efecto de que fue una “singular operación”.  Esto indica que quedan todavía diferencias tácticas dentro de sectores de la clase dominante estadounidense sobre cómo llevar a cabo su estrategia para imponer control sobre la región ante la creciente influencia rusa.  A pesar de estas diferencias internas sobre táctica, lo que sí es cierto es que la clase dominante estadounidense en su conjunto está decidida en confrontar militarmente a Rusia para imponerse en la región.  En este sentido, la operación militar representa una advertencia de Washington a Rusia que los preparativos estadounidenses para la guerra en gran escala han llegado a un estado avanzado.

Para las masas obreras, el ataque representa una escalada en la temeridad del imperialismo estadounidense.

El discurso de Trump para anunciar la operación militar estaba lleno de mentiras descaradas.  Tal como el libreto que se usó para justificar la agresión contra Iraq en 2003, se usó la excusa de la seguridad nacional de EEUU para anunciar esta más reciente agresión militar.  En varios momentos, repletos de extrema hipocresía, Trump refirió a los regímenes “amigos” de la región tales como Egipto y Arabia Saudita – dos países con gobiernos ultra reaccionarios cuya criminal brutalidad contra sus respectivas poblaciones es bien conocida – como aliados.  Nada de lo que sale de la boca de Trump, los miembros de su gabinete, la llamada “oposición” demócrata, o ese chorro de comentaristas y “expertos” en asuntos militares que se pasan frente a las cámaras de la televisión para promover las agresiones del imperialismo estadounidense es verdad.  Son todos apologistas del belicismo que se dedican a inducir a las masas obreras a apoyar los intereses de sus respectivas clases capitalistas.  De la misma manera, las declaraciones de apoyo al ataque de la ultra reaccionaria Jenniffer González prueba su completa bancarrota moral y política.  González es una canalla tal como y el resto de los lambeojos de la administración colonial.

A pesar de que Rusia no activara sus defensas aéreas durante el bombardeo en Siria, la probabilidad de una confrontación militar directa entre EEUU y Rusia en el futuro cercano se ha aumentado significativamente.  Las denuncias del ataque por oficiales rusos no tardaron.  La respuesta rusa exacta está por verse.  Lo que no se duda es que la humanidad se encuentra en el precipicio de otra guerra en gran escala.

Ante la creciente probabilidad de guerra en gran escala, el PCPR expresa su oposición a todas las facciones nacionales de la clase capitalista mundial, ahora en conflicto sobre cuál se quedará con la parte leonina de las ganancias además del control sobre regiones estratégicas como el Medio Oriente y el mediterráneo oriental.  Instamos a los obreros del mundo a oponerse a toda subordinación política e ideológica a la clase capitalista particularmente para propósitos de perseguir la política de guerra capitalista.  ¡Ningún obrero se beneficia ofreciendo su sangre para defender los intereses capitalistas!  Instamos a los obreros del mundo a oponerse a la guerra intensificando su lucha por la revolución proletaria y la transformación socialista de la sociedad.