Banco Mundial revela estrategia capitalista para aumentar niveles de explotación

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Se estima que entre 34% y 40%, de la fuerza laboral en EEUU, aproximadamente 54 millones de personas, trabaja actualmente bajo condiciones de empleo casual o no seguro.

Por Luis Soto

 

El borrador del próximo informe anual del Banco Mundial conocido como el Informe de Desarrollo Mundial (World Development Report 2019, WDR) salió este mes.  El documento detalla una serie de medidas recomendadas por el Banco Mundial para implementarse de cara al carácter cambiante del trabajo.  Resalta que dichas medidas coinciden con los componentes principales de la política pública que está imponiendo actualmente en Puerto Rico – un campo de experimentación durante años para el capitalismo – bajo la Junta y sus socios en la administración colonial.  Esta realidad no deja dudas sobre la intensificación de la lucha de clases que están llevando a cabo los capitalistas contra la clase obrera a nivel internacional.

En esencia, el WDR recomienda severas reducciones a los salarios y la “desregulación” de los mercados laborales, la cual está predicada sobre la eliminación de protecciones laborales y garantías de empleo.  En otras palabras, el Banco Mundial les está recomendando a los gobiernos implementar cambios legislativos que permitan el libre despido de trabajadores, cínicamente llamado procedimientos de despido flexibles, junto con la oficialización de nuevas categorías de empleo casual.  La casualización del trabajo se refiere al creciente uso de trabajadores temporeros, “a voluntad”, o bajo contratos cortos sin derecho a beneficios marginales.  Se estima que entre 34% y 40%, de la fuerza laboral en EEUU, aproximadamente 54 millones de personas, trabaja actualmente bajo condiciones de empleo casual o no seguro.  Esta tendencia va en aumento.  Otra recomendación reaccionaria que se incluye en el informe es el aumento de impuestos sobre el consumo, como el IVU, para compensar la reducción de salarios y así financiar los programas de seguro social.

Todas estas recomendaciones se justifican bajo el argumento de la necesidad de ajustar al rápido cambio tecnológico.  Según el informe, “Los salarios mínimos altos, indebidas restricciones sobre las contrataciones y los despidos, formas estrictas de contratos, todas hace a los trabajadores más costosos con relación a la tecnología . . . Las onerosas regulaciones también hacen más caro para las empresas ajustar su fuerza laboral para acomodar los cambios tecnológicos . . . Los cambios rápidos en el carácter del trabajo le dan prioridad a la flexibilidad para que las empresas ajusten su fuerza laboral”. 

En Puerto Rico, como bien se sabe, el informe preparado por Anne Krueger en 2015 es la base para el actual plan fiscal elaborado recientemente por la Junta.  Krueger fue economista en el Banco Mundial entre el 1982 y 1986 y continuó defendiendo los intereses de los capitalistas como parte del equipo del Fondo Monetario Internacional hasta el 2006.  Como tal, la similitud entre las “recetas” del Banco Mundial y la Junta, particularmente con relación a las leyes laborales y las pensiones, no son coincidencia.  Las mismas medidas que se están llevando a cabo en Puerto Rico han sido impuestas en otras partes del mundo (ej. Grecia, Argentina) y hasta dentro de lugares en EEUU (ej. Detroit).  El recién certificado plan fiscal no es más que la aplicación particular a las masas obreras en Puerto Rico de la estrategia capitalista a nivel mundial.

En su investigación de la economía capitalista, Marx señaló la carrera para integrar cada vez más tecnología a la producción además de otras esferas del trabajo como consecuencia de la competencia entre capitalistas.  De hecho, la intensificación de las guerras comerciales a nivel internacional es sólo un ejemplo de la creciente competencia entre los capitalistas más poderosos.  Marx destacaba que esta tendencia fundamental no sólo resulta en una polarización extrema entre un sector de la clase obrera condenado al desempleo y el subempleo permanente y otro que está sujeto a la súper explotación, sino también una tendencia general de una caída en la tasa de ganancias industriales, es decir, aquellas derivadas de las actividades económicas productivas.  Marx reveló que el principal mecanismo para los capitalistas compensar por dicha caída de la tasa de ganancia, es decir, revertirla temporalmente, es aumentar la explotación de los trabajadores.  El informe del Banco Mundial es en efecto una confirmación innegable de la exactitud del análisis de la economía capitalista hecho por Marx.

Lo que demuestra todo esto es que la clase obrera tiene que ir más allá de pedidos legislativos.  Los gobiernos capitalistas a través del mundo toman señales de las instituciones capitalistas como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para implementar sus políticas públicas.  Como tal, la clase obrera tiene que desarrollar sus propias herramientas, instrumentos de lucha revolucionaria, no sólo para elaborar su propia política pública sino también para ejecutarla.  La dependencia de los políticos capitalistas ya no es una opción viable.  La clase obrera tiene que organizarse ya para tomar en sus manos las riendas de la vida económica y la administración pública.

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