Movimiento sindical retoma protestas por ofensiva capitalista

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Reiterar nuestras advertencias sobre el oportunismo en todas sus manifestaciones.

Por Rosa Rojas

 

Esta semana diversas organizaciones sindicales se han lanzado a la calle a manifestarse en contra, no solo de la segunda tanda de la reforma laboral, sino también por el resto de las medidas de privatización que han emprendido Ricky y su ganga. Tal parece que trabajadores del sector público han secundado la iniciativa del Frente Amplio en Defensa de la Educación Pública (FADEP) de comenzar movilizaciones para poner presión sobre los representantes de los capitalistas que administran el territorio. El pasado lunes protestaron frente al antiobrero Departamento del Trabajo (DTRH)  varios sindicatos del sector público contra las medidas propuestas contenidas en la reforma laboral.

De la misma forma, otras organizaciones sindicales tanto públicas como del sector privado han llamado a manifestarse contra toda la ofensiva de la clase capitalista materializada en el deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora, las privatizaciones de servicios, así como la dilapidación del patrimonio público. En esa línea, se han expresado empleados municipales de Ponce quienes, se manifestarán el 29 de marzo frente a la alcaldía ya que acusan a la administración de pretender aprobar una ordenanza para reducir días de vacaciones, enfermedad y la eliminación del pago de días por enfermedad. De la misma forma, la Unión Independiente de Empleados Telefónicos (UIET) anunció en un comunicado de prensa su intención de manifestarse el próximo lunes 2 de abril frente a las oficinas centrales de Claro contra la reforma laboral.

Aun cuando Ricky y su ganga hayan retirado hoy la propuesta de reforma laboral y se “opongan” a las nuevas exigencias de la Junta de Wall Street (JWS), es innegable el carácter cuasi fascista de la ofensiva que comienza a implementarse contra las condiciones de vida de las masas trabajadoras. Sin embargo, mientras intentan, sin éxito, mantener su pantomima de oposición a las brutales medidas que impulsa la JWS, continúan su marcha imparable para imponer las nuevas condiciones exigidas por la clase capitalista para aumentar la explotación efectiva del trabajo.

A pesar de que vemos con agrado estas expresiones de descontento de la clase obrera, todavía embrionarias, éstas representan más allá de las manifestaciones, la expresión material de una búsqueda de soluciones independientes a sus problemas inmediatos. Sin embargo, es deber de cualquier comunista reiterar nuestras advertencias sobre el oportunismo, que se manifiesta en el populismo de los administradores de la colonia y sus alcahuetes, como también en las crecientes convocatorias de las organizaciones de la pequeña burguesía para cooptar el descontento social y dirigirlo nuevamente hacia el barranco del reformismo electorero. Desde luego, no podemos “echar en el mismo saco” a todos estos sectores ya que hay algunos que en su impaciencia pequeñoburguesa intentarán impulsar a los trabajadores hacia acciones para las cuales no están preparados ni organizativa ni ideológicamente.

En la medida en que aumente la movilización obrera y social, florecerán “como hierba silvestre” toda clase de grupos que pretenderán desviar a la clase obrera y las masas trabajadoras de sus tareas inmediatas de fortalecerse organizativa e ideológicamente para convertirse en actor político independiente, condiciones indispensables para arrebatarle por la fuerza el poder político a la burguesía.  En ese sentido, incluimos dentro de nuestras advertencias a la clase obrera poner mucha atención sobre los nuevos llamados de unidad, que de la misma forma hacen los representantes de la clase capitalista como Ricky y su ganga, y también elementos insertados en el movimiento obrero como José “Lole” Baéz, Aida Díaz, Federico Torres Montalvo, entre otros nefastos personajes.

Las comunistas insistimos y luchamos por la unidad de la clase obrera, no en aspectos formales como pretende las organizaciones pequeñoburguesas (MINH, PPT, MST, PIP), de juntarnos por juntarnos sino más bien en contenido; es decir en que la clase obrera elabore y adopte un programa de lucha revolucionario que contenga sus aspiraciones y su proyecto político propio.  Por esto siempre hemos señalado que sí nos oponemos a la falsa unidad que pretenden endilgarnos nuestros enemigos de clase para desviarnos hacia la conciliación con la burguesía y con reformas superficiales al sistema capitalista. Esa falsa unidad lo que representa es impulsar nuestra subordinación política a intereses ajenos a los nuestros como clase representante de la sociedad en su conjunto.

Por eso reiteramos nuestro planteamiento de que la verdadera unidad de la clase obrera hay que construirla con lucha ideológica y ensayando nuevos métodos organizativos de lucha política como son los consejos obreros. Ambos aspectos, son arduamente combatidos por todos estos sectores aliados, directos e indirectos, de la clase capitalista que le huyen “como el diablo a la cruz” (usando los conceptos religiosos que tan de moda están entre algunos oportunistas en estos días). El camino de la revolución proletaria está lleno de peligros y tropiezos, sobre todo en el largo proceso de formación política de los dirigentes orgánicos de la clase obrera. Pero a la misma vez está lleno de oportunidades, las que a medida en que avanza el plan de la clase capitalista se van dibujando en el horizonte, particularmente en lo que respecta al desarrollo de la lucha revolucionaria dirigida por la clase obrera hacia la toma del poder político y la destrucción del capitalismo.

¡Organicemos consejos obreros!

¡Comunismo o barbarie!