Gobierno capitalista de Rosselló aprieta las tuercas a la clase obrera

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El deber de todo trabajador es organizarse en oposición a estos canallas del patio.

Por Ismael Castro

 

La administración de Rosselló ha probado ser entre las más reaccionarias de la historia moderna.  Con los detalles de una segunda “reforma laboral” anunciados ayer, Rosselló se quitó la careta de demagogo que se ponía para revelar su verdadero rostro de secuaz de la clase obrera en el servicio de los capitalistas.

Ya no importa el teatro político que se daba entre la Junta y la administración en que se fingía una tensión entre las dos.  Son de un mismo buitre las dos alas ya que defienden los mismos intereses.  El plan que los capitalistas le han encomendado al gobierno colonial es sencillo: crear las condiciones para aumentar los niveles de explotación de los trabajadores a niveles no vistos desde hace varias generaciones para así garantizar las ganancias capitalistas.

  • La eliminación de toda protección contra despidos y sanciones no justificados mediante la derogación de la ya muy insuficiente Ley 80;
  • La reducción de las licencias de enfermedad y de vacaciones;
  • La imposición de requisitos de trabajo para beneficiarios de PAN;
  • La sustitución del bono de navidad por un crédito contributivo.

Como último insulto a las masas trabajadoras, se les ofrece un mísero aumento de 50 chavitos al salario mínimo en 2019 y otro medio peso dos años después. ¡Como si con $8.25 la hora se pudiera sobrevivir en el nuevo paraíso de multimillonarios de la Ley 20 y 22 y los cryptoboys!

La eliminación de las mínimas protecciones laborales existentes crea el marco legal para los patronos ejercer aun más control sobre todo proceso laboral.  Con la derogación de la ley 80 los trabajadores estarán sujetos a un sinnúmero de arbitrariedades, amenazas y abusos de los capitalistas.  La reducción de licencias es, en esencia, el equivalente a una reducción salarial ya que incrementa el mínimo del tiempo anual de trabajo.  Vista en el contexto del supuesto aumento salarial, el cual no compensará este tiempo adicional impuesto, se nota que los patronos no sacrifican nada con este arreglo.  Por su parte, el crédito contributivo propuesto, todavía no definido, representa un subsidio gubernamental parcial a los capitalistas ya que les exime del pago directo de una porción del salario anual al trabajador.

La imposición de requisitos de trabajo para los beneficiarios del PAN figura como una medida particularmente reaccionaria porque sienta las bases para hacer más estrictos los requisitos además de reducir, si no eliminar por completo esta ayuda a personas discapacitadas y vulnerables en el futuro.  Hemos destacado anteriormente la hipocresía detrás de esta medida dada la pésima tasa de participación laboral y el alto número de personas que trabajan pero aun cualifican para PAN en la colonia, evidencia en sí del fracaso del capitalismo en Puerto Rico.  De la misma manera, hemos señalado cómo las justificaciones que se han dado para imponer estos requisitos representan un ataque ideológico.  Además de ser cruel, cualquier intento de empujar al mercado laboral a estos beneficiarios, quienes forman parte del ejército de desempleados que engendra el mismo sistema, resultaría en aun más presión salarial hacia abajo.

Lo que evidencia esta segunda reforma laboral es que no hay diferencia alguna entre republicanos y demócratas, ni tampoco entre novopregresistas y populares.  Rosselló, un partidario del partido demócrata, está implementando el programa del partido republicano en EEUU.  Por su parte, los populares que ahora tildan de “traidor” a Ricky jugaron el vil papel de allanar el camino durante sucesivas administraciones para lo que es una intensificación de los ataques contra las masas trabajadoras.  Al igual que los demócratas en EEUU, Ferrer y cía. son cómplices en las políticas anti obreras que se han impuesto durante años.

La pregunta candente sigue siendo, ¿qué hacer?  ¿Cómo debe responder la clase obrera a esta intensificación de los ataques llevados a cabo por la clase capitalista y su gobierno?

Los comunistas en Puerto Rico contestamos esta pregunta de la manera siguiente: organizar para la toma revolucionaria de poder.

Desde ahora en adelante es el deber de todo trabajador no sólo retirar todo apoyo activo a los partidos políticos defensores del capitalismo en la colonia sino oponerse abiertamente a todo el régimen político existente.  Esta oposición, como hemos recalcado en numerosas ocasiones, tiene que asumir la forma de la organización política independiente de los trabajadores guiados por un programa socialista.  Hacia ese fin, el Partido Comunista de Puerto Rico lanza su llamado para la organización inmediata de consejos obreros.