Se hace oficial privatización de educación pública

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Keleher y Rosselló: enemigos de la clase trabajadora.

Por Rogelio Acevedo

Hoy (ayer) Ricky anunció lo que se venía preparando al menos por los pasados diez años, la entrega del presupuesto destinado a la educación pública a empresas privadas como nuevo método de “transformación” del sistema de enseñanza. Este anuncio va de la mano con el reciente Plan Fiscal (PF) sometido por la administración del territorio y que hoy fue señalado por la Junta de Wall Street (JWS) “en violación con la ley Promesa”.  Aunque todavía no se sabe si hay elementos del recién anunciado plan para transformar la educación que forman parte de las violaciones a la ley Promesa, lo que sí sabemos es que este plan de Ricky tiene tres supuestos pilares: la descentralización de la administración, las escuelas chárter y los vales educativos.

Según el plan de privatización esbozado en el PF se pretenden “transformar” el sistema educativo mediante la reducción de gastos en un 11%, equivalente a $303 millones para el 2022.  Esto implicará entre otras cosas, una reorganización basada en la creación de siete distritos ‘regionales’ y la reducción (o cierre) de escuelas de 1,112 a 805. Todo este plan organizativo está inspirado dentro de la estructura contenida en las Local Education Agencies (LEA) que plantea una descentralización del sistema educativo en Puerto Rico que se convertirá de un distrito “unitario” en uno regionalizado en todos los aspectos fiscales y presupuestarios.

En cuanto a los aspectos relacionados a las LEA, este modelo ha demostrado ser uno de los mecanismos más útiles en el mantenimiento de la segregación racial y de clase que caracteriza la educación en EEUU.  Para entender cómo, hay que destacar la relación entre las LEA y el financiamiento de las escuelas públicas en EEUU.  La fuente principal del financiamiento de la educación pública en EEUU son los impuestos sobre la propiedad locales (local real property taxes), lo cual provoca que las mejores escuelas, las con acceso a más fondos para programas escolares académicos y de enriquecimiento, actividades extra curriculares, etc. se encuentren en áreas ricas versus aquellas escuelas ubicadas en comunidades obreras y marginadas donde los recursos escasean.  Esta situación ha creado en EEUU uno de los sistemas de educación más desiguales en términos de la asignación de fondos entre todos los principales países capitalistas.  Según varias investigaciones recientes, la educación en EEUU sigue siendo altamente segregada en términos raciales y de clase.  Aplicadas a Puerto Rico, las LEA agravaría las ya existentes desigualdades en la educación, particularmente entre las zonas rurales y pudientes.  También incentivarían aun más corrupción a nivel local, particularmente alrededor del control sobre las juntas escolares locales y la emisión de bonos a nivel local para mejoras a los planteles escolares.

Otro de los ‘pilares’ del plan anunciado por Ricky son las escuelas chárter.  A pesar de que estas escuelas, administradas por entidades privadas y financiadas con fondos públicos, no han probado ser más efectivas en la enseñanza que las públicas, siguen siendo impulsadas por los políticos de derecha, particularmente para las comunidades pobres y de las minorías raciales en EEUU.  Mientras Ricky y la contratista Keleher alegan que este modelo será más eficiente en la administración de recursos, el caso de Nueva Orleans después de Katrina ofrece uno de los más notorios ejemplos de a los efectos nocivos del modelo de las chárter.  Después de convertir prácticamente todas las escuelas públicas en chárter, el distrito de Nueva Orleans ahora gasta más dinero en administración que en labores de enseñanza.  Por ejemplo, se han denunciado casos en que un ejecutivo que administra tres escuelas recibe como salario $262,000 lo que contrasta con los $138,915 que gana el superintendente del distrito de Baton Rouge que tiene decenas de escuelas públicas bajo su supervisión.

Respecto a los alumnos y sus familias, las escuelas chárter se han vuelto infames por su política de exclusión, particularmente a los sectores de estudiantes más necesitados.  Un patrón que se observa con frecuencia dentro de EEUU es el en que las escuelas chárter y las públicas coexisten, por lo menos durante una primera fase, situación en que la política de exclusión de las primeras deja a las escuelas públicas tradicionales dentro de las comunidades marginadas, ahora con aun menos recursos disponibles, para absorber a los estudiantes con problemas de conducta y aprendizaje, así como los de educación especial.  Esta movida cínica se usa para ensalzar las supuestas virtudes de las escuelas chárter en comparación con las públicas, particularmente en las comunidades pobres, a pesar de los muchos estudios empíricos que demuestran que las primeras no resultan en mejoras en el nivel de aprovechamiento de los estudiantes.

Lo que sí se ha corroborado es una tendencia de limitar la enseñanza a un enfoque curricular en los exámenes estatales o estandarizados. Como ya habíamos denunciado el modelo chárter no hace nada para combatir la proliferación de la mediocridad en la enseñanza.  Al contrario, refuerzan la tendencia de descartar la promoción de actividades, asignaciones y proyectos orientados al desarrollo íntegro del estudiante como miembro de su comunidad dotado de pensamiento crítico y el fomento de la conciencia cívica y social, etc. a favor del énfasis estrecho en el aprovechamiento en exámenes estandarizados.  Entre las denuncias que se les han hecho a las chárter es que la enseñanza se orienta al “test prep”, es decir, la exclusiva preparación de los estudiantes para convertirse en técnicos de contestar las preguntas de ‘selección múltiple’ en pruebas estandarizadas.  Esto irá en detrimento de su calidad de vida ya que esta concepción no aporta a su formación integral, sino que va orientada hacia la proliferación de seres sumisos al actual orden social dominado por los intereses financieros.  Irónicamente, el tipo de educación que estos ‘intereses financieros’ les proveen a sus propios hijos es muy diferente a lo que imponen sobre los estudiantes de extracción pobre y obrera.

Para el sector magisterial, con las chárter éste se verá seriamente afectado por una anticipada desaparición de sus derechos laborales, ya que el modelo apunta muy específicamente a la destrucción del sindicato como herramienta de lucha económica.  Al establecer posiciones en contratos anuales, aparte de eliminar la mayoría de los derechos laborales que les cobijan actualmente, pondrán gran presión sobre los maestros más veteranos en ser reemplazados por docentes más jóvenes y dispuestos a trabajar en condiciones más precarias y con salarios menores. Ya el PF prevé el despido de alrededor de 7,000 maestros, para poder “invertir” en $38 millones supuestos aumentos salariales, cuando en realidad esos despidos tienen un efecto más abarcador en lo que respecta el debilitamiento del sistema de retiro.

Aparte de la descentralización y las chárter, el caso de los vales (vouchers) educativos es un refrito de la administración de Rosselló padre, que en esencia busca subvencionar colegios privados “becando” a estudiantes sobresalientes del sistema público.  Esa propuesta en su momento fue declarada por el tribunal supremo del territorio como inconstitucional, entre otras cosas porque la mayoría de esos colegios están basados en algún tipo de credo religioso, aspecto que viola la supuesta separación de iglesia y Estado.  Las movidas realizadas a nivel federal para vincular los fondos al estudiante en vez del distrito donde asiste la escuela forman el marco legal para la canalización de fondos públicas a los colegios privados.  Este esquema se está llevando a cabo bajo la consigna cínica de ‘elección de padres’ o parent choice popularizada por Betsy DeVos.

Con este anuncio, se avanza a pasos agigantados hacia el nuevo modelo para la reorganización del territorio que plantea menor acceso de las masas desposeídas a educación de calidad, con todas las graves consecuencias sociales que esto implica. Con las escuelas chárter la burguesía ha abandonado todos los ideales democráticos que pregonaba como elementos superiores de su modelo social capitalista: una formación pública integral, humanista y científica al alcance de todos. Esto demuestra que, dentro de la sociedad capitalista cada vez más iremos retrocediendo hacia épocas donde solo una escasa minoría privilegiada tendrá acceso a educarse y formarse. Mientras que el resto, la gran mayoría desposeída tendremos que conformarnos con una educación mediocre, que es igual a recibir nada, para ocupar puestos de trabajo mal pagados en condiciones de semi esclavitud.

Maestro y maestra, ¡no te comas el cuento! Debemos organizarnos para rescatar la educación para nuestra prole. Es por eso que insistimos en la organización de consejos obreros en cada escuela que nos permitan organizar la oposición para luchar contra estos nefastos planes.