Cada vez más probable gran confrontación militar en Medio Oriente

0
431
No hace falta decir que estos acontecimientos se están llevando a cabo con la plena complicidad de los principales medios de comunicación, que combinan sus típicas mentiras y distorsiones de la realidad con una conspiración de silencio.

Por Ismael Castro

 

A mediados del mes pasado el gobierno turco inició una ofensiva militar contra el cantón de Afrin al norte de Siria con el objetivo de liquidar al Partido de la Unión Democrática (PYD).  El PYD es el principal partido nacionalista kurdo en Siria el cual se considera un afiliado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) basado en Turquía, una organización tildada de terrorista por el régimen de Ankara y Occidente.

La incursión militar turca en Siria, cínicamente denominada Operación Rama de Olivo, ha surgido después de la decisión reciente por EEUU de armar una fuerza de 30 mil tropas en la región norte de Siria para supuestamente “proteger” el territorio controlado por los kurdos.  Sin embargo, según la posición articulada recientemente por el presidente turco Erdogan, dicha escalada militar está siendo utilizada para justificar una ofensiva militar turca contra Siria.  En las palabras de Erdogan: “Un país que llamamos aliado insiste en formar un ejército terrorista por nuestras fronteras… ¿A quién puede tomar como blanco ese ejército si no Turquía? Nuestras misión es estrangularlo antes de verlo nacer.

Las declaraciones de Erdogan enmascaran lo que es una combinación de objetivos reaccionarios que se están llevando a cabo por el régimen en Ankara.  Aunque el nacionalismo kurdo dentro de Turquía ha mermado en los últimos años – el PKK ha limitado sus demandas políticas a lograr mayor autonomía regional y centrado su actividad en la lucha por los derechos civiles – la retórica antiterrorista del reaccionario régimen de Erdogan dirigida contra organizaciones como el PKK ha servido para justificar una escalada militar interna junto con la creciente represión de los derechos democráticos de cualquiera que se oponga al gobierno.  La decisión de la clase dominante turca de apoyar una invasión de Siria no sólo obedece la lógica de desviar las crecientes tensiones sociales internas hacia fuera, sino también refleja sus ambiciones de fortalecer su propia posición de potencia regional.

No obstante, la incursión militar turca tiene riesgos significativos para el régimen de Ankara ya que si se cumple con la promesa del presidente Erdogan de llegar hasta la ciudad de Manbij, sus fuerzas se enfrascarán con la tropa estadounidense que ya opera en el área.  Esta situación implicaría una confrontación directa entre dos ‘aliados’ de la OTAN.  Dada la larga historia de tensiones diplomáticas entre Washington y Ankara, junto con el reciente acercamiento entre el régimen de Erdogan y Moscú, que al igual que Irán ha respaldado la acción militar turca en Siria, el riesgo de una ampliación del conflicto dentro de la región se ha intensificado a niveles cada vez más peligrosos.

Como debe recordarse, los kurdos han formado una parte destacada de las Fuerzas Democráticas Sirias, una alianza de milicias étnicas apoyadas por EEUU que supuestamente lucha contra yihadistas islámicos en Siria.  Sin embrago, el pretexto fraudulento de la lucha contra los islamistas en Siria propagado por EEUU ha sido completamente desacreditado.  Primero, el imperialismo estadounidense ha armado a grupos islamistas, tal como el Frente al-Nusra, al sur del país en sus esfuerzos para derrocar al régimen de Asad.  Segundo, la escalada militar recientemente anunciada por EEUU se lleva a cabo en el contexto de grandes derrotas militares sufridas por los militantes islamistas en toda el área.  Estos hechos evidencian que las verdaderas intenciones del imperialismo estadounidense en el área se centran en la ocupación militar de Siria como parte del cerco al flanco sudoeste de Rusia.  Tal movida estratégica simultáneamente establece para EEUU un puesto avanzado a lo largo de la emergente ruta comercial por tierra que se extiende desde China a Europa a través del Mediterráneo oriental.

En la persecución de sus intereses egoístas, cada grupo de capitalistas que forman parte del conflicto regional impondrá grandes sufrimientos en las masas pobres y trabajadoras de la región.  Ya decenas de miles de civiles han muerte en el más reciente estallido bélico y la agresión turca promete aumentar a estas cifras de víctimas.  A esta situación se le añade la combinación de la criminal campaña de bombardeos aéreos estadounidenses y rusos junto con la política interna reaccionaria del régimen de Asad, que han cobrado la vida de más de medio millón de personas tan sólo en los últimos años.  Tal es el grado de temeridad e irresponsabilidad de las potencias capitalistas y sus socios menores en el área.

En un esfuerzo para supuestamente evitar una confrontación directa entre EEUU y Turquía, se ha organizado una reunión entre el secretario de Estado estadounidense Tillerson y oficiales turcos como parte de una gira por varios países del Medio Oriente pautada para la semana que viene.  La completa hipocresía de los llamados desde Washington a que los turcos demuestren ‘moderación’ en sus maniobras militares evidencia la particular bancarrota moral de la clase dominante estadounidense.  Empero, es importante destacar que ninguna de las partes del conflicto representa una posición progresista.  Las masas trabajadoras de la región nada tienen que buscar en una alianza con “su” clase dominante.  Al contrario, la única salida para las masas trabajadores en el Medio Oriente es la unificación de sus luchas sobre una base de una lucha internacionalista por el socialismo.

No hace falta decir que estos acontecimientos se están llevando a cabo con la plena complicidad de los principales medios de comunicación, que combinan sus típicas mentiras y distorsiones de la realidad con una conspiración de silencio.  La prensa y los medios capitalistas funcionan para suprimir la oposición a las políticas temerarias que persiguen las clases dominantes con distracciones constantes.  Esto pasa en todos los países del mundo capitalista.

En Puerto Rico, los medios oficiales son aun peores que en EEUU ya que complementan sus incesante bombardeo de farándula superficial con noticias que ‘normalizan’ la bochornosa mendicidad de los politiqueros del patio ante sus amos estadounidenses.  El Partido Comunista de Puerto Rico sigue comprometido a ofrecerles a las masas trabajadoras no sólo una cobertura de los acontecimientos significativos en el mundo actual, sino un análisis serio y una perspectiva revolucionaria de los mismos.  Nos dedicamos a esta labor porque entendemos que para cumplir con sus tareas históricas, la clase obrera necesita informarse y ensanchar su perspectiva del mundo.