Los policías y la conciencia de clase

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Policía, como obrero/a y ciudadano/a, su lucha es la de toda la clase obrera.

Por Lidia López

 

La protesta coordinada de los policías en Puerto Rico durante las últimas semanas resalta la profundización de la actual crisis social y económica en general.  Sus reclamos relacionados al salario, en particular el pago de horas extra, un alivio de las condiciones laborales duras y el derecho a un retiro digno reflejan las mismas preocupaciones de otros trabajadores, tanto en el sector público como en el privado.  Este fenómeno no debe sorprender a nadie ya que, en su mayoría, los policías son reclutados del mismo estrato social que el resto de los trabajadores asalariados.

 

Aunque muchos que ingresan a la Uniformada lo hacen motivados por una forma de idealismo ético, es decir, el deseo de hacer una diferencia positiva en sus comunidades, la inmensa mayoría simplemente busca la misma seguridad laboral y un salario digno para mantener a sus familias que cualquier otro trabajador.  Este hecho no sólo dota al policía, particularmente aquellos en los rangos más bajos, del mismo potencial para desarrollar sentimientos de solidaridad de clase, significa además que, sujeto a un programa sistemático de educación política, un guardia puede adquirir la conciencia socialista.  Lo determinante en este sentido es el impacto iluminador del contacto sistemático con el pensamiento socialista introducido por militantes del Partido revolucionario de la clase obrera.  Sin este contacto, un policía, no importa su origen de clase o el empeoramiento de sus condiciones laborales, permanecerá bajo una intensa presión institucional para defender los intereses de la clase capitalista y su gobierno.

 

Muchas personas de la izquierda erróneamente equiparan el individuo con la institución.  Es decir, ven a la policía llamada para reprimir una protesta legítima como, por ejemplo, en el caso de las personas que se oponen al depósito de cenizas tóxicas en Peñuelas, y piensan que todo policía es un reaccionario.  Esta es una visión simplista la cual subestima lo difícil que es para un policía individual o incluso un escuadrón arriesgar sus medios de subsistencia al desobedecer la orden de un comandante.  Sin embargo, a pesar del hecho innegable de que como institución la policía, al igual que las fuerzas armadas, es parte del aparato represivo que defiende los intereses económicos y los privilegios de la clase capitalista, sus miembros se reclutan principalmente desde dentro de las masas obreras.  Y ninguna recluta nueva ingresa a la policía con la intención de defender conscientemente la riqueza o la vida privilegiada de los Carrión o Fonalledas, y mucho menos los accionistas de las empresas capitalistas foráneas que abusan del pueblo, particularmente cuando ellos también sienten en carne y hueso la inseguridad económica.

 

Existen muy importantes obstáculos, tanto legales como institucionales, para los miembros de la policía o el ejército llevar a cabo acciones políticas independientes a nivel colectivo.  Esto de ninguna manera significa que tales acciones son imposibles, y hay muchos ejemplos históricos que ilustran esto.  Sin embargo, deben prepararse con sumo cuidado.  Un primer paso indispensable en este sentido es el reconocimiento de los legítimos reclamos de los policías como parte de la lucha de la clase obrera en general.  Las preocupaciones sobre los salarios, las condiciones laborales y la seguridad en el retiro unen a todos los sectores de la clase trabajadora.

 

En el caso particular de la policía, que debe enfrentar frecuentemente elementos sociales degenerados y peligrosos, se debe prestar especial atención a explicar la relación entre la extrema desigualdad social generada por el capitalismo y la proliferación de crímenes violentos contra individuos.  En muchos sentidos, se puede decir que un componente significativo del trabajo de un policía es contener los males sociales que genera el sistema capitalista, por lo que muchos agentes pagan un alto precio psicológico.  Precisamente por eso existe un fuerte incentivo para que los policías favorezcan la mejora de las condiciones sociales que una sociedad más equitativa y justa fomentaría.

 

Los comunistas hacemos un llamado a todos los trabajadores para que apoyen las demandas de los policías, así como su derecho como trabajadores de llevar a cabo acciones colectivas en defensa de sus salarios, mejores condiciones laborales y un retiro digno.  También recordamos a los policías, particularmente aquellos que trabajan en los niveles más bajos del departamento, que como miembros de la clase trabajadora no pueden separar estos legítimos reclamos de los del resto de los trabajadores.

 

Los policías también deben organizar nuevos órganos democráticos dentro de sus centros de trabajo, consejos obreros, para discutir cuestiones de interés específico para ellos como policías así como las de la sociedad en general, y llevar a cabo políticas progresistas.  Más que cualquier otra cosa, aquellos policías que actualmente llevan a cabo sus protestas coordinadas deben resistir todos los esfuerzos de sus comandantes para convertirlos en secuaces dispuestos de la clase capitalista contra sus compañeros de la clase trabajadora.