Davos: junte capitalista en medio de crecientes tensiones internacionales

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El foro en Davos tuvo lugar en medio de crecientes tensiones tanto en el ámbito comercial entre las grandes potencias económicas como entre las clases sociales dentro de todos los países capitalistas principales.

Por Ismael Castro

Se concluyó el fin de semana pasado el foro anual de capitalistas multimillonarios y sus defensores políticos en la aldea suiza de Davos.  El junte este año, cuya consigna fue “construir un futuro común en un mundo fracturado”, tuvo lugar en medio de crecientes tensiones tanto en el ámbito comercial entre las grandes potencias económicas como entre las clases sociales dentro de todos los países capitalistas principales.  El foro también ocurrió en el contexto de una intensificación de los conflictos militares en el Medio Oriente, las amenazas cada vez más serias de un ataque estadounidense a Corea del norte y la escalada de la rivalidad naval entre EEUU y China para el control del Pacífico.  No fue en balde el tono sombrío de las ponencias ofrecidas por muchos líderes políticos a pesar de sus declaraciones pro forma instando a la colaboración y cooperación internacionales.

 

En la semana antes del Foro, Donald Trump lanzó el último disparo sobre la proa en la guerra comercial que se intensifica entre los principales rivales capitalistas al imponer una serie de aranceles sobre las importaciones de máquinas de lavar y piezas componentes (50%) además de los paneles y módulos solares (30%).  La movida agresiva surgió por un lado bajo presiones de compañías estadounidenses como Whirlpool que han perdido participación en el mercado ante la creciente competencia de rivales asiáticos como Samsung y LG Electronics.  Por el otro, los productores Chinos controlan más de 70% del mercado mundial de módulos solares, un sector de crecimiento, lo cual pone a potenciales competidores estadounidenses en desventaja y amenaza a los monopolios petroleros y gasíferos actuales.  Esta última ronda de medidas comerciales agresivas sigue otros aranceles impuestos anteriormente a las importaciones de acero chino, tanto las directas como las que pasan por terceros países como Vietnam.  No obstante, la intensificación de conflictos comerciales no se limita a la rivalidad entre capitalistas estadounidenses y asiáticos.  De hecho, la ponencia ofrecida por la canciller alemana, Ángela Merkel, expresó claramente la creciente conciencia entre los capitalistas europeos de que la alianza pos guerra entre EEUU y Europa Occidental se ha acabado y que de ahora en adelante tendrán que perseguir una política internacional independiente.

 

El otro tema principal del foro se centró en el asombroso crecimiento de la desigualdad social la cual está plagando a todos los principales países capitalistas.  Esto no fue una sorpresa ya que en la semana anterior al foro otra investigación, esta vez por OXFAM, reveló que el 1% más rico acaparó el 83% de toda la riqueza generada en 2017.  La preocupación por esta creciente desigualdad se repitió en varias presentaciones, incluidas las de Merkel y el presidente francés, Emmanuel Macron, aunque con la hipocresía común de los defensores del capitalismo.  En el caso de estos líderes europeos la masiva ola de protestas callejeras en contra de una serie de leyes anti obreras impuesta sobre la clase obrera francesa durante años recientes además del actual movimiento huelgario en Alemania son recordatorios de que la creciente desigualdad social no es problema exclusivo de EEUU y los países asiáticos.

 

Lo que fue más evidente de este junte de los ultra ricos del mundo y sus representantes políticos fue su total incapacidad para ofrecer soluciones factibles a la creciente desigualdad social o la amenaza inminente de una guerra a gran escala.  Irónicamente, el discurso de Merkel comenzó con una referencia a la Primera Guerra Mundial en la que describió a los líderes mundiales de la época como atrapados en un estado de sonámbulo mientras sus naciones se catapultaban hacia la guerra.  Aunque cuestionó si las lecciones de las dos guerras mundiales se perdieron entre los líderes de hoy, su discurso delineó claramente la intención de Europa occidental de remilitarizarse en un esfuerzo por establecer un curso independiente en la política exterior.

 

Sin embargo, la verdad detrás de los comentarios de Merkel es que los europeos están llegando relativamente tarde al juego, por así decirlo.  Todas las grandes potencias capitalistas, encabezadas por el imperialismo estadounidense – y no pocas ‘potencias regionales’ – se están armando hasta los dientes en anticipación de los inminentes conflictos militares.  Esto puede verse en la reciente incursión militar turca en Siria, un complejo barril de pólvora en que ya se enfrascan potencias como EEUU, Rusia y Francia en una batalla por dominar la región.  También se ve en Europa oriental donde una acumulación militar impulsada por EEUU se está llevando a cabo a lo largo de la frontera occidental de Rusia, particularmente en los países bálticos y Polonia.  Y, como hemos advertido, se ve en el pacífico con la escalada de tensiones entre China y EEUU sobre cuál de estas potencias va a controlar las vías marítimas comerciales en el mar del sur de China.

 

Tal vez no haya una prueba más clara del tenso estado de la situación internacional que las crecientes amenazas militares, particularmente la amenaza nuclear, hechas por Estados Unidos contra Corea del Norte.  De hecho, el discurso del Estado de la Unión que acaba de ofrecer Trump justo después de su participación en Davos fue otro recordatorio de cuán temeraria se ha vuelto la clase dominante de Estados Unidos.  La diatriba reaccionaria de Trump fue como una página sacada del libreto que usó George W. Bush para justificar la agresión imperialista estadounidense contra Iraq hace 15 años.

 

Todos estos eventos pueden parecer a primera vista irrelevantes para las masas trabajadoras de Puerto Rico, quienes luchan por llegar a fin de mes, y muchos todavía sin necesidades básicas como la luz.  Sin embargo, es sumamente importante llegar a una comprensión correcta de esta situación internacional para así captar el peligro que representan los políticos cuyo objetivo es subordinar aún más a las masas al imperialismo estadounidense.  La subyugación colonial de Puerto Rico por EEUU no solo implica la explotación económica, también integra a la sociedad colonizada al nexo de todo el aparato militar de una potencia capitalista en guerra con todo el mundo.  Tal como se ha visto en la historia, la élite política criolla no vacilarán en ofrecer a los hijos de la clase trabajadora como ‘tributo de sangre’ en las  guerras entre rivales capitalistas para el saqueo de unos a otros.