¿Cómo viven nuestras comunidades a cuatro meses de María?

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Por Abayarde Rojo

A pesar de toda la fanfarria y el triunfalismo que Ricky y sus cuates ha manifestado sobre cómo “los trabajos de la emergencia se van encaminando hacia la recuperación” la realidad es que nuestro pueblo sufre más que nunca de pobreza, abandono y marginación. Hemos traído a relevancia varios aspectos sobre la negligencia criminal de los administradores en negarse a reestablecer el servicio eléctrico a nuestras comunidades obreras. También hemos señalado el montaje publicitario de la “ayuda” de FEMA y las labores para instalar toldos o techos temporeros como una farsa. Ahora, Abayarde Rojo trae nuevos casos que sirven para demostrar la norma de lo que es el comportamiento criminal delos funcionarios del territorio y de sus amos los eficientes federales de FEMA.

En esta ocasión entrevistamos a varias familias de las comunidades de La Línea y Cialito de Ciales, quienes, aunque rehusaron a hablar para nuestras cámaras, estuvieron dispuestos a hablarnos y mostrarnos las duras condiciones en que sobreviven a cuatro meses del paso de María.

La primera familia entrevistada fue la de Antonio Rojas, padre soltero con 7 hijos y desempleado. Nos contó que perdió su casa localizada en Morovis y, que actualmente está viviendo en una casa prestada en el sector La Línea. FEMA no se ha comunicado luego de 3 meses de haber sometido los documentos.

La familia de Pedro y Carmen, en la Comunidad Cialito centro, tienen dos hijos, niño y niña. Perdieron casa, y hasta el momento, ninguna autoridad estatal ni municipal ha aparecido a ofrecer ayuda o servicios. Sólo la comunidad y organizaciones religiosas les han brindado asistencia. Destacaron que fueron las mismas comunidades quienes limpiaron el acceso. Pedro trabajaba en un programa administrado por el municipio subvencionado por fondos federales, pero actualmente está desempleado. Sigue esperando que el municipio someta la nueva propuesta federal para poder volver al trabajo. Hay 40 trabajadores esperando para volver a empezar, el municipio no les ha firmado el contrato hasta que no sea aprobada la nueva asignación federal. Tampoco es elegible para recibir desempleo, ya que el municipio insiste en que los van a contratar.

FEMA aprobó reparaciones exteriores, pero no interiores, mientras que el préstamo que ofrecieron fue denegado porque ambos están desempleados. Para colmo, cerraron la escuela cercana y ahora tienen que transportarse más lejos de su vivienda temporera para que sus hijos puedan educarse. Entre otras cosas denunciaron:

“Agobia el ver las personas en fiesta, saltando mientras que la gente está sufriendo”

“Las calles que llegan a la residencia del alcalde están limpias de escombros y las comunidades olvidadas.”

“Cuando distribuyeron las ayudas se repartieron en el pueblo, mientras se quedó incomunicado el pueblo. Los ocho barrios de Ciales se quedaron sin las ayudas”.

“Los pobres se quedaban sin nada, por la distancia que quedaron los centros de distribución.”

“Al municipio le dieron plantas para ser distribuidas entre las personas encamadas y no aparecieron”.

“Los ciudadanos estamos solos, no contamos con alcalde, ni gobernador. Si necesitamos un plato comida somos nosotros mismos los vecinos los que nos ayudamos”.

“Nos engañan y se pasan la papa caliente, unos dicen que la deuda es de uno y otro, por eso no vale la pena el voto”.

Todas estas comunidades del interior montañoso padecen del abandono gubernamental y de tasas de desempleo que rondan entre 17% y 25%. Al sol de hoy todavía carecen de energía eléctrica y de agua potable, alimentación adecuada, techo. La difícil situación que viven estas familias no es aislada, sino por el contrario, son condiciones generales para amplios sectores de nuestro pueblo. Sin embargo, no podemos limitar la responsabilidad a la pandilla de rateros que administra el territorio, ya que las autoridades federales, en situaciones de desastre, son los que controlan de facto el territorio.

Aunque han hecho grandes esfuerzos por limpiar su imagen, son muy conocidos sus desbarajustes, la falta de eficiencia y agilidad, particularmente de FEMA, y este desastre sirvió para ir desmontando su aura de eficiencia ante las masas.  Desde luego, esto no ocurrirá de la noche a la mañana porque ante las grandes carencias que sufre nuestro pueblo y la negligencia criminal del gobierno del territorio, las masas siguen depositando parcialmente su fe en que los federales les ayudarán. Todo esto se derrumbará cuando dentro de poco FEMA declarare el fin de la emergencia y el comienzo de la recuperación. Este será otra gran lección para quienes ven en sus opresores a sus aliados.

Aun así, estas comunidades tienen claro que todo este montaje es propaganda y que, por su práctica, las verdaderas soluciones se las han provisto ellas mismas con su organización y esfuerzo. Es por esto que nuestra consigna de consejos obreros mantiene plena vigencia, más en esta coyuntura en donde nuestro pueblo vive condiciones indignantes, mientras que los parásitos burgueses despilfarran nuestros recursos. Solo la clase obrera en el poder hará justicia a todos los sectores marginados de nuestro pueblo con un programa socialista que organice la sociedad de acuerdo nuestras necesidades y aspiraciones.

¡Organicemos consejos obreros!