Rob Bishop presiona a administradores del territorio

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Rob Bishop, camisa de rayas en su llegada a Puerto Rico. Foto: twitter@ricardorossello

Por A. Rosariov

El congresista y presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de EEUU, Rob Bishop (R), junto a otros congresistas tales como Kevin McCarthy (R) y Steny Hoyer (D) se encuentran hoy de visita en Puerto Rico para observar los daños ocasionados tras el paso de María. Rob Bishop, a quien hemos señalado anteriormente en nuestro órgano oficial como Agente de Wall Street, es intermediario de los capitalistas y este responde a las industrias petroleras y mineras por donaciones a sus campañas. En adición, fue bajo su presidencia que se orquestó la ley PROMESA.

En los pasados días, el congresista dialogó con la Comisionada Residente Jenniffer González y puntualizó que aunque reconoce que el plan fiscal aprobado antes del paso de María puede ser modificado, no se contemplan cambios significativos, particularmente con respecto a los poderes otorgados a la Junta de Wall Street o las medidas de austeridad dirigidas a las masas obreras.  De hecho, la inclusión de figuras como González en estas discusión sólo tiene el propósito de comunicar las directrices de los parásitos Wall Street a sus representantes locales.

Ante el recientemente escándalo de contratación de Whitefish Energy y Cobra Acquisitions por parte de la Autoridad de Energía Eléctrica, en el día de ayer el congresista pidió informes y documentación detallada a la administración de la AEE sobre la contratación de la primera de estas empresas privadas.  Luego de unas investigaciones realizadas por distintos medios se encontró que Whitefish está vinculada directamente al secretario del Interior Ryan Zinke además de donantes republicanos a la campaña de Donald Trump como Joe Colonnetta.  Estos llamados a una investigación de la contratación escandalosa de esta empresa de parte de varios congresistas es un intento de no sólo mitigar el “daño político” que les ha causado sino también evitar que se destape toda la farsa de la “ayuda federal” en los esfuerzos de recuperación.  Para el capitalismo y sus defensores políticos no hay humanitarismo.  Lo que hay es una carrera para saquear todo lo rentable en la colonia mediante una combinación de privatizaciones y subsidios estatales a intereses privados.

La clase trabajadora reconoce a estos intermediarios de los capitalistas y levantamos nuestra voz de alerta. La organización obrera en cada centro de trabajo y la organización de las comunidades es cada vez más urgente para que los trabajadores puedan crear una política independiente y alcanzar la toma del poder. La clase trabajadora debe organizarse para tomar el poder político y continuar a la tarea intrínseca revolucionaria de la construcción del socialismo.

¡Construyamos consejos de obreros!