¿Realmente nos están ayudando el congreso y el gobierno federal?

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Tanto a la clase obrera como a las masas en Puerto Rico se nos ha pretendido engañar sobre la naturaleza de las supuestas ayudas que viene impulsando el congreso estadounidense y el gobierno del territorio.

Por Rogelio Acevedo

 

En los pasados días ha habido una intensa actividad en el congreso estadounidense respecto a la crisis a causa del huracán María. Ayer martes 11 de octubre la administración Trump, a través de la Oficina de Manejo y Presupuesto, solicitó formalmente al liderato de la cámara federal que se extendiera una asignación adicional de $4,900 millones para atender la catástrofe humanitaria en Puerto Rico. Este monto, que surge como una solicitud del gobierno del territorio para mantener su funcionamiento, se sumará al “paquete de ayuda” de $35 mil millones que acaba de aprobar la cámara baja del congreso para las tareas de reconstrucción después de varios desastres naturales.

 

El total del paquete presupuestario de la cámara se divide entre casi $19 mil millones destinados a “ayudas” relacionadas a los desastres recientes y $16 mil millones para apuntalar las aseguradoras de inundaciones.  Como parte de las asignaciones para los esfuerzos de recuperación después de desastres se incluyen otras solicitudes relacionadas al financiamiento de las actividades de FEMA en el territorio.  Por ejemplo, se asignan unos $1.7 mil millones para la subvención del trabajo anterior de FEMA.  Los $4.9 mil millones en la forma de un préstamo para Puerto Rico que se anunció hace unos días también forma parte estos fondos.  Los aproximadamente $12 mil millones que quedan serán divididos en gran parte entre Texas, Florida, California y los territorios de Puerto Rico e Islas Vírgenes.  Vale destacar que los otros $16 mil millones que forman parte del paquete total tienen como objetivo la condonación de las deudas relacionadas al Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones (NFIP por sus siglas en inglés).  Sin embargo, esta cancelación de deuda del NFIP no tiene ninguna relación con la situación de Puerto Rico, sino que se aplica a las reclamaciones hechas por los efectos de Harvey en Houston.

 

Como se ve, aunque el congreso está legislando en bloque para todas las jurisdicciones afectadas por huracanes durante esta temporada como Texas, Florida e Islas Vírgenes, los oportunistas de la administración Rosselló y los representantes de las agencias federales en el territorio, pretenden hacernos creer que todas estas asignaciones están dirigidas a atender la crisis en Puerto Rico.

 

¿Quién está detrás de estas ayudas y a quiénes beneficia?

 

Tanto a la clase obrera como a las masas en Puerto Rico se nos ha pretendido engañar sobre la naturaleza de las supuestas ayudas que viene impulsando el congreso estadounidense y el gobierno del territorio. Hemos denunciado consistentemente, y así lo han admitido los representantes de los capitalistas, de que estas ayudan son realmente préstamos que irán contra el erario público. Sin embargo, se piensa que como es el gobierno federal quien “asigna” este dinero aplican otras condiciones, cuando en realidad tras de estas “ayudas” se oculta la mano infame del capital financiero.

 

La Reserva Federal o la FED, que es quien hace las asignaciones presupuestarias aprobadas por la cámara, constituye una agrupación de 12 bancos divididos por regiones. Estos a su vez se componen de bancos privados, quienes en teoría están sujetos a las políticas económicas y monetarias impuestas por el gobierno federal. Sin embargo, cuando examinamos qué bancos son miembros de la FED nos tropezamos con los culpables de la crisis financiera en Puerto Rico, quienes, a su vez, son tenedores de bonos de diferentes entidades públicas del territorio. Bancos como Lehman Brothers, Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Lazard Freres y Citibank son miembros influyentes en la FED, quienes en gran medida han impulsado las fracasadas políticas monetarias del gobierno federal de los pasados años. Solo basta con mencionar la burbuja inmobiliaria de 2008 y el posterior “rescate” de más de $800 mil millones del gobierno federal bajo Barak Obama para salvar a estos bancos, en lugar de proteger los hogares de millones de personas.

 

En esta coyuntura, y por la posición objetiva de estos bancos en el sistema financiero estadounidense, estas ayudas representan una vía alterna para que el capital financiero pueda retomar control de los ingresos del territorio en vista de que en las condiciones actuales les será imposible lograr el repago de sus bonos. Es decir, que siendo la FED quien eroga todas las asignaciones en forma de “ayuda”, son estos mismos bancos quienes se beneficiarán de todos estos préstamos, no solo para las obras de reconstrucción de infraestructura del territorio, sino también en forma de préstamos hipotecarios. En este renglón de la banca hipotecaria les abrirá la puerta a los ingresos de amplios sectores obreros, que, al recibir las supuestas ayudas, quedarán atrapados en este nuevo esquema de endeudamiento indirecto. Este operativo representa un nuevo rescate financiero a la banca privada estadounidense atrincherada en la FED.

 

Como daño colateral tenemos a los bonistas buitres y las aseguradoras de bonos, que, por la naturaleza depredadora de sus operaciones, quedarán fuera del juego, al menos temporeramente. Algunos de estos inclusive han tenido que admitir la imposibilidad de mantener litigios contra el gobierno del territorio y han retirado sus demandas del tribunal federal. Aunque todavía se mantienen algunos procedimientos de Título III de Promesa relacionados a deudas de corporaciones públicas como la AEE.

 

Todas estas movidas de la clase capitalista estadounidense están motivadas, no solo por la necesidad de restaurar el movimiento de capitales, sino más importante aún, mantener la estabilidad política como condición indispensable para poner a mover los engranajes del capitalismo en el territorio. La cruda realidad que viven las masas ha opacado la campaña de medios a favor de la administración Rosselló y del gobierno federal y su ejército. Esto sumado a esquema de endeudamiento masivo que se gesta por medio de las “asignaciones congresionales” para mantener a flote la banca, agravará aún más la crisis fiscal del territorio y los ingresos de los sectores obreros que logren acceder a estas ayudas.

 

¡No al pago de la deuda!

¡Organicemos consejos obreros!