La crisis y sus “grandes oportunidades”

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Las masas trabajadoras mismas al rescate y la reconstrucción. (Foto tomada de Reuters/Alvin Baez)

Por Rogelio Acevedo

 

En medio de la catástrofe que ha provocado el capitalismo en el territorio de Puerto Rico, exacerbada por el huracán María, los medios de prensa burgueses nos han bombardeado inmisericordemente con la nauseabunda campaña de “levantarnos unidos como pueblo”. En otro momento tendremos oportunidad de desenmascarar esta infame propaganda barata que estaba montada antes de la llegada de María. Sin embargo, es más urgente atender otro eslogan que ha ido insertando en su inclemente propaganda la burguesía y todas las clases explotadoras en el territorio: el discurso de que la crisis trae consigo nuevas oportunidades para progresar.

 

Este discursito, que a primera vista aparenta ser bonachón, encierra toda la infamia de la explotación capitalista. Desde luego, no nos referimos a las personas que, por ejemplo, para buscarse un peso venden comida en las filas de la gasolina o transportistas que ofrecen sus camiones al gobierno para ayudar en la distribución del diésel que lleva una semana atascado en los muelles. No. Nos referimos a los verdaderos explotadores, aquellos que ven grandes ganancias con el sufrimiento de las masas en Puerto Rico.

 

Son muchos los ejemplos, pero en esta ocasión nos encargaremos de los buitres financieros y sus aliados en la Junta de Wall Street (JWS). Ya habíamos denunciado el burdo ofrecimiento de los AEE Ad Hoc de $1,000 millones para “ayudar” a la reconstrucción de la AEE, que posteriormente la AAFAF declinó. También habíamos señalado que la supuesta ayuda de FEMA, no es tal, sino que son préstamos a altos intereses que desde luego, bajo las condiciones actuales de las masas, no podrán pagar.

 

Dentro de esa dinámica hace su aparición el notorio José Ramón González, miembro de la JWS y actual presidente (¡!) del Federal Home Loan Bank de Nueva York (FHLBNY) “ofreciendo” un fondo que han creado de $1,000 millones para que sus bancos miembros los otorguen como préstamos para la reconstrucción de hogares y negocios en Puerto Rico. Desde luego, no se establecen los parámetros ni bajo qué condiciones se harán esos préstamos, pero está claro que todos los bancos participantes aquí verán con muy buenos ojos el ofrecimiento considerando las pérdidas que habrán sufrido en préstamos hipotecarios. Nuevamente vemos la cara oportunista de los responsables del endeudamiento masivo del territorio “vistiéndose de oveja” con este solidario ofrecimiento.

 

La propia JWS ha tenido que rediseñar su estrategia para el territorio en vista de la nueva coyuntura. Su plan original, que era mantener a raya al capital financiero en lo que se daba un proceso de abaratar el valor del trabajo y aumentar la producción que propiciara la nueva salida al mercado, tendrá que ser pospuesto. Contrario a la JWS, los guaynabitos de la administración Rosselló estaban rezando para que María pasara y creara las condiciones para el saqueo sistemático en todos los reglones públicos del territorio en su modalidad de contratos a “suplidores”. Esa ha sido históricamente la vía del robo de fondos públicos (federales y estatales) como bien les enseñó el prócer, Rosselló padre.

 

Esta nueva situación inevitablemente abrirá el camino a los buitres financieros, aunque aún queda por verse su magnitud y alcance. Lo que se evidencia a todas luces es que para la reconstrucción de la infraestructura del país dará paso a una nueva vorágine para participar de las “grandes oportunidades” que ofrece a los capitalistas esta crisis.

 

La clase obrera y las masas en Puerto Rico desconfían de estos ofrecimientos, sin embargo, con lo dramático de la situación, ante la desesperación de haber perdido mucho o todo, unido a la brutal campaña propagandística, es seguro que acaben “aceptando la ayuda” que nos ofrecen nuestros explotadores de la banca. Sin embargo, independientemente de lo eficiente que pueda ser el “proceso de reconstrucción” no debe haber dudas de que el nivel de vida de la clase obrera y las masas descenderá dramáticamente. La reconstrucción que tanto cacarean nuestros burgueses y militares está dirigida solo al restablecimiento de su propiedad privada.

 

Aun así, esta dura situación que enfrentamos los trabajadores y las masas nos ofrece grandes lecciones, las cuales ya se han manifestado algunas como la auto organización para resolver problemas en nuestras comunidades. Hemos visto en numerosas comunidades la organización de brigadas de limpieza, rescate, grupos de vigilancia contra el vandalismo y el saqueo. Al mismo tiempo, crece nuestra desconfianza ante su discurso, su propaganda y sus verdaderas intenciones, que se han visto cruelmente materializadas en la manera en que se ha atendido las necesidades del pueblo.

 

De la misma forma, y para gran pesar de la burguesía y sus aliados, estas experiencias nos forjan la conciencia de que no los necesitamos para nada, que las soluciones están en nuestras manos. En fin, que la burguesía tiene razón, esta crisis trae consigo grandes oportunidades de elevar la conciencia y la organización revolucionaria de la clase obrera y las masas en Puerto Rico.