Escala la presión imperialista en Venezuela

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Manifestaciones populares a favor de la ABC. Foto: AVN.

Por Rogelio Acevedo

Durante las pasadas dos semanas ha habido una notable escalada de la injerencia imperialista en Venezuela. El desarrollo de los recientes eventos políticos confirman que el imperialismo y sus títeres locales preparan el terreno para lo que a todas luces será una intervención directa en ese país suramericano. Cabe destacar el papel desinformador de los monopolios informáticos internacionales en el fortalecimiento de generalizar la opinión de que Venezuela vive una sangrienta dictadura. Se ha incrementado además el papel cada vez más vocal de la infame Organización de Estados Americanos (OEA).

Como hemos informado recientemente, aunque no gozan de apoyo popular, las acciones desestabilizadoras de la derecha fascista han ido escalando y volviéndose cada vez más sofisticadas. Para lograr acercar otros sectores desclasados y desposeídos, además para enmarcar dentro de la mascarada “democrática” de las supuestas protestas, incluyeron en su arsenal táctico una de las armas más utilizadas por el chavismo, las consultas electorales. Por eso, y con el objetivo de golpear al oficialismo, la oposición organizó una consulta para “desafiar al gobierno de Maduro y su constituyente” bajo el alegato de que la convocatoria era inconstitucional. Este argumento es incorrecto, ya que el Art.348 de la actual constitución faculta al presidente a convocar dicha asamblea.

Desde luego, los monopolios mediáticos “certificaron” los resultados previstos por la oposición que aseguraban que 7.2 millones de personas votaron en la misma. Sin embargo, aparte de no ser reconocido por el Consejo Nacional Electoral (CNE), durante el simulacro de consulta numerosas irregularidades y actuaciones ilegales fueron reportadas por diversos medios internacionales.

De otra parte, los intentos del reformista PSUV para aplacar la ampliación de la violencia terrorista han sido todos infructuosos. El más reciente de ellos ha sido la convocatoria a celebrar una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para reformar el actual estado de derecho. Hecho que resulta lógico desde su perspectiva de reforzar un aparato estatal que está bajo su control. Esta movida ha dividido, no solo al propio PSUV, sino también a otros sectores sociales que apoyan el proceso de reformas organizado bajo la llamada “revolución bolivariana”. Sin embargo, ¿en qué consisten las reformas constitucionales que plantea el PSUV para esa ANC? ¿Qué preocupa tanto a la reacción de estas reformas? Veamos.

La ANC propuesta por el oficialismo plantea 9 temas de discusión para el organismo:

  1. Ganar la paz y reafirmar los valores de la justicia a través de un diálogo nacional.
  2. Ampliar y perfeccionar el sistema económico de Venezuela basado en la productividad, la diversificación y de carácter integrador.
  3. Constitucionalizar las Misiones y Grandes Misiones creadas por la Revolución Bolivariana.
  4. Potenciar el Funcionamiento del Sistema de Justicia, Seguridad y Protección del Pueblo.
  5. Constitucionalizar las comunas y consejos comunales.
  6. Dar espacio a nuevas formas de democracia protagónica, participativa y directa.
  7. Defender la soberanía nacional y rechazar el intervencionismo.
  8. Agregar un capítulo sobre derechos y deberes de la juventud venezolana.
  9. Trabajar para prevenir los efectos del cambio climático.

 

La votación se llevó a cabo el 30 de julio, donde el CNE informó la participación de cerca de 8 millones de votantes matizada por actos vandálicos, asesinatos, cortes de carreteras, todos dirigidos a reducir al mínimo la participación electoral. En esta elección se escogieron los 545 delegados a la ANC.

Para agravar la situación, EEUU ha iniciado un proceso de sanciones contra el presidente Nicolás Maduro y algunos de sus ministros, acompañado del no reconocimiento de los resultados de la consulta por numerosos países latinoamericanos y europeos bajo la premisa de que se ha “abandonado el marco constitucional y democrático”. Sin embargo, estas sanciones van dirigidas fundamentalmente a atacar el acceso del Estado venezolano a la banca internacional.

Aun con las expresiones de representantes de países miembros de la OEA (denominado por el Ché como el Ministerio de Colonias Yanqui) condenando la celebración de la ANC, sus miembros no lograron consenso sobre “soluciones a la crisis venezolana”. En dicha reunión celebrada el 31 de julio el imperialismo y sus aliados pretendieron por medio de una resolución del organismo, aislar política y diplomáticamente a Venezuela, pero no lograron los 23 votos necesarios. Actualmente Venezuela no participa de la OEA. Estos eventos demuestran que luego de meses de espectadoras, las oligarquías latinoamericanas ven más favorable el escenario para aumentar la presión en el flanco internacional. También demuestran que el imperialismo busca alcanzar un consenso regional que favorezca la intervención en Venezuela.

Aunque partimos del reconocimiento de la intensificación de las actividades fascistas apoyadas por el bloque imperialista EEUU/UE, la táctica de los reformistas del PSUV de “fortalecer el proceso revolucionario” por medio de consultas electorales constituye precisamente la claudicación de la superación revolucionaria del sistema capitalista. Esta táctica es una de carácter pasivo, que no organiza y que pone a la defensiva las masas trabajadoras dispuestas a profundizar la confrontación con la oligarquía venezolana y el imperialismo hacia la toma del poder político. Llama la atención que no aparece un solo tema de discusión que atienda las profundas desigualdades que ha generado el actual modelo “socialista” que protege de la inflación a los capitalistas con subsidios sobre los salarios de los trabajadores. En ese sentido, aunque los puntos de la ANC contengan elementos “anticapitalistas”, dejan fuera lo esencial en la lucha por el socialismo:  la propiedad de los medios de producción y el poder político en manos de la clase obrera.

Los comunistas planteamos que la verdadera clase revolucionaria es la clase obrera y que en unión a los sectores campesinos y populares podrán darse a la tarea de la destrucción del régimen burgués. Es nuestro deber el insistir en la organización independiente de la clase obrera para prepararla para los combates que le esperan. Por lo pronto, nos solidarizamos con el pueblo venezolano y esperamos que sus sectores revolucionarios avancen en reorientar la táctica defensiva de los reformistas hacia el fortalecimiento de la organización independiente de la clase obrera en la ofensiva contra los capitalistas y sus aliados.

¡Con los fascistas no se dialoga, a los fascistas se les combate!

¡Comunismo o barbarie!