El balance de nuestras advertencias

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La amenaza de guerra en el Pacífico es real

Por Ismael Castro

En los últimos días, el mundo ha atestiguado una serie de tuits y comentarios muy provocadores de Donald Trump en los cuales éste eleva la probabilidad de un conflicto en el Pacífico en el futuro no tan lejano.  Desde AbayardeRojo, y muy al contrario de las llamadas organizaciones ‘progresistas’ en Puerto Rico las cuales han guardado silencio sobre el asunto, hemos advertido sobre la muy real posibilidad de una conflagración en la península coreana haciendo hincapié en sus raíces económicas dentro del capitalismo mundial.  Los acontecimientos recientes han dado mayor urgencia a nuestras advertencias.

 

Ya para la primavera de 2014 señalamos el intento del imperialismo estadounidense de contrarrestar la amenaza que representa el ascenso económico chino en escala mundial.  Afirmamos entonces, “Son precisamente estos conflictos económicos que están detrás de la escalada militar en el Pacífico además de las recientes provocaciones llevadas a cabo hasta ahora por “terceros” dispuestos a jugar el papel de caballo de Troya para los intereses norteamericanos.  Los dos ejemplos más claros de esto son la retórica cada vez más belicosa del gobierno derechista de Japón, cuyo conflicto con China sobre las islas Senkaku-Diaoyu en mar de China oriental se ha escalado, y el reciente pacto militar firmado entre los gobiernos de Filipinas y EE.UU.  En ambos casos el control de las rutas marítimas vitales en los mares de la costa de China, por donde pasan anualmente más de $5.3 trillones...”

 

Nuestra denuncia del imperialismo estadounidense en la región no significaba para nada un apoyo al régimen chino.  Como señalamos poco después de afirmar lo anterior, “China es una potencia imperialista ascendente con una clase dominante compuesta, tristemente, por muchos miembros del partido comunista y vinculada al capital internacional. La clase dominante china comparte en la explotación de los trabajadores en China y en el extranjero.”

 

La elección de Donald Trump no fue más que el reflejo del aumento de la temeridad del imperialismo estadounidense.  Como señalamos, “Trump no representa una aberración. Al contrario, es la más clara expresión de la política que persigue la clase dominante estadounidense cuando ésta se pasea al desnudo.  El parasitismo financiero y belicismo son sus rasgos fundamentales.

 

Fue en este contexto geopolítico, y después de destacar el carácter anti obrero del régimen de Pyongyang, la poca capacidad relativa de su economía además de su dependencia comercial de China, que señalamos hace unos meses que “La idea de que un país con tan poca capacidad productiva relativa, altamente dependiente de China, y que ha perseguido durante años un programa modificado de autarquía – una forma autónoma de desarrollo económico denominada Juche por el régimen – representa una amenaza para EEUU es completamente absurda.”  Advertimos entonces y repetimos ahora, “Cualquier ataque directo de misiles contra Corea del Norte por parte de Estados Unidos seguramente agravará las tensiones con China…”

 

Hemos lanzado varias advertencias adicionales en las últimas semanas con el propósito de preparar a las masas obreras para los retos por venir.  La carrera hacia una guerra cada vez más destructiva emprendida por las potencias capitalistas es una realidad.  Únicamente la clase obrera internacional puede detener esta carrera temeraria emprendida por los capitalistas.  Los obreros del mundo no puede prestar ningún apoyo a las guerras capitalistas.  Más que nunca, los obreros del mundo tendrán que tomar las riendas del poder político para salvar la humanidad misma.