Los buitres financieros continúan sacando ganancias del sufrimiento humano

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Por Ismael Castro

Un reciente informe publicado en el periódico cibernético Bloomberg resalta el crecimiento del parasitismo en el mercado inmobiliario de Puerto Rico.  Según el informe, los inversionistas institucionales y fondos de cobertura que se especializan en las hipotecas en dificultades han aumentado su actividad en el territorio con el objetivo de adquirir hipotecas y a veces las propiedades mismas a grandes descuento.  Mientras las ejecuciones hipotecarias siguen en aumento y cada vez más familias boricuas se ven en la obligación de salir del país, buitres financieros como Goldman Sachs, Perella Weinberg Partners, TPG Capital, Lone Star Funds además de individuos como John Paulson han descendido para arrebatar, por chavitos el dólar, carteras de hipotecas para reempaquetar y luego titularizar, o propiedades ya ejecutadas para revender (“flip” en la jerga de los especuladores inmobiliarios) a grandes ganancias principalmente a ricos que son en su inmensa mayoría extranjeros.

 

El reempaquetamiento de hipotecas en dificultades para crear bonos de alto rendimiento con vencimientos a corto plazo es una creciente tendencia en Wall Street.  Dicha práctica ha sido facilitada por el propio gobierno a través de varias subastas recientemente organizadas por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD, por sus siglas en inglés) dirigidas a inversionistas institucionales para la compra de hipotecas morosas respaldadas por la FHA.  Del 2012 al 2016 agencias gubernamentales en EEUU como HUD vendieron $28 mil millones en hipotecas morosas a grandes inversionistas institucionales y fondos de cobertura tales como Goldman Sachs y Lone Star Funds.  Por lo general, estos inversionistas adquieren las hipotecas morosas por entre 60 y 70 centavos el dólar del principal no pagado.  Entonces agrupan estas hipotecas de “bajo rendimiento” y las titularizan como bonos de alto rendimiento, al menos 2 puntos porcentuales más que un Bono del Tesoro a 10 años, con una madurez (vencimiento) rápida, de dos o tres años, para vender en los mercados secundarios.  El circuito de repetitivas reventas de estos bonos resulta en oportunidades de ganancias para todos menos los inversionistas individuales menos sofisticados y desconocedores del juego.

 

En los casos que hasta ahora han sido más comunes, las propiedades mismas son adquiridas por los grandes inversionistas a través de los procesos de ejecución hipotecaria a un fuerte descuento para luego ser revendidas a otros especuladores.  Una vez adquirida, un especulador típicamente llevará a cabo unas reparaciones menores a la propiedad antes de intentar venderla a una ganancia significativa.  En otros casos a un dueño con atrasos serios o se le ofrece dinero en efectivo para abandonar la propiedad aun antes de un proceso de ejecución hipotecaria o se llevan a cabo una variedad de actos de intimidación para completar el ‘desahucio’ del ocupante del hogar.

 

El creciente número de ejecuciones hipotecarias en el mercado puertorriqueño es otra prueba más de las dificultades que tienen las familias obreras, e incluso un creciente número de familias de clase media, para asegurarse empleo estable y adecuadamente remunerado bajo el capitalismo.  Este fenómeno no puede separarse del problema más amplio de la vivienda en general ya que Puerto Rico, al igual que áreas dentro de EEUU, ha visto además de un alza en el número de personas “sin techo”, cambios significativos en las razones por las que cada vez más personas están siendo lanzadas a las calles.  De hecho, una reciente investigación llevada a cabo por la organización Coalición de Coaliciones, la cual realiza un conteo de personas sin hogar en Puerto Rico, destaca precisamente el hecho de que durante los últimos años un mayor porcentaje de individuos ha perdido sus residencias debido a las dificultades económicas como desempleo y el subempleo.  El carácter universal del fenómeno puede verse en los altos números de refugiados boricuas que se encuentran deambulando en lugares como Orlando, que ha sido en años recientes el epicentro de la nueva diáspora forzosa.

 

La ‘lógica’ particular del capitalismo engendra una situación en que un número cada vez mayor de familias enfrenta la inseguridad, si no la falta absoluta de vivienda, mientras una pequeña minoría acapara múltiples residencias que sirven o como viviendas vacacionales de lujo o activos especulativos, los cuales se quedan desocupadas hasta que existan condiciones de mercado favorables para la venta.  Esta ‘lógica’ alcanza su expresión más perversa cuando los buitres financieros convierten la dificultad de las familias para pagar sus hipotecas en oportunidades de extraer ganancias.  En el análisis final, esta creciente tendencia de titularizar las hipotecas de familias obreras representa otro medio por el cual los capitalistas, en estrecha colaboración con los gobiernos, llevan a cabo el saqueo de las masas.

 

Los comunistas instamos a los obreros a luchar por el control político de la sociedad.  Es únicamente mediante la toma de poder por la clase obrera que se puede garantizar no sólo el suministro equitativo de la vivienda en la sociedad sino también el control democrático de las grandes instituciones bancarias y de crédito necesario para eliminar el parasitismo y saqueo rampantes que caracterizan la sociedad capitalista.