La reforma del sistema de retiro es equivalente al robo sistemático

0
286
Las masas trabajadoras razonan con plena justificación “otra reforma, nada nuevo, comoquiera acabaremos pagando más nosotros.”

Por Lidia López

Con su firma para convertir en ley la Resolución Conjunta de la Cámara 188, Rosselló ha manifestado toda la criminalidad de un matón que entra en una casa para llevar a cabo un asalto a punta de pistola.  Esto no es hipérbole.  Lo que acaba de llevar a cabo Rosselló es el equivalente al robo sistemático.

 

¿Qué es un sistema de pensiones “pay-as-you-go”?

 

Un plan “pay-as-you-go” es un esquema de pensión en que una trabajadora elige cuánto dinero quiere aportar cada quincena y cuán agresiva quiere ser con estas ‘inversiones’ según el fondo que elige para sus aportaciones.  Por ejemplo, a las trabajadoras el asesor financiero designado se les ofrecería una combinación de fondos conservadores y/o ‘de alto riesgo’ para destinar sus aportaciones.  En otras palabras, bajo este sistema no solamente el gobierno se lava las manos de una trabajadora pública después de que ésta se retire, sino que dicha empleada estaría obligada a entregar sus ahorros durante toda la vida a un asesor financiero para apostarlos en la bolsa de valores.  Un plan “pay-as-you-go” sustituye a un sistema de beneficios definidos en el que después de ciertos años de servicio y aportaciones deducidas automáticamente, toda empleada recibe garantizada una cantidad fija al jubilarse, con otro en que la trabajadora:

 

  1. tiene que devengar un salario mensual suficientemente alto como para aportar, voluntariamente, una cantidad que resulte en una cuenta individual que genere el flujo de dinero deseado durante toda su vida de jubilada; y
  2. tiene que tener suficiente conocimiento del mercado además de cómo la particular combinación de activos que componen el fondo que haya elegido desempeñará en el mercado a través del tiempo.

 

Sin estas dos condiciones, una trabajadora común tendría que reducir sus deducciones, si no dejar por completo de aportar, o depositar su fe ciega en un asesor financiero, quien no está bajo ninguna obligación legal de anteponer los intereses de sus clientes a los suyos.  En ambos casos, es probable que al jubilarse nuestra empleada pública se quede en la prángana.  Y realmente, ¿cuántas trabajadoras públicas pueden decir que ganan suficiente para compensar por la reducción gradual de la aportación ‘patronal’ que contempla la nueva ley o que conocen a cabalidad el funcionamiento del mercado?

 

La conversión del actual sistema de retiro, el cual es completamente inadecuado, a un sistema “pay-as-you-go” no representa ninguna mejora para las empleadas públicas.   En efecto, estos esquemas dejan a las trabajadoras a merced de los vaivenes del mercado que está cada vez más sujeto a la manipulación de las grandes instituciones financieras.  Como tal, lo que representa es una estafa en que se les están entregando los ahorros del sector público de la clase trabajadora directamente a las instituciones financieras para seguir ‘jugando el mercado’ con el dinero ajeno.  Con frases completamente engañosas sobre la “responsabilidad individual” o la “devolución del control al trabajador”, Rosselló ha aprovechado del saqueo sistemático de los fondos de retiro por sucesivas administraciones para vender este nefasto plan al público.

 

Como hemos denunciado desde Abayarde Rojo, “La asignación de $2 mil millones no significa en modo alguno una cancelación de la reducción en 10% de las míseras pensiones de los jubilados del sector público ya acordada . . . Los que van beneficiarse de los $2 mil millones son las casas de inversión y los grandes tenedores de bonos vinculados a los fondos de pensiones.”  De hecho, las casas de inversión han exigido a Rosselló la asignación de estos $2 mil millones, los cuales representan una pequeña fracción de lo que se les ha robado a las trabajadoras públicas durante sucesivas administraciones, con el propósito de agilizar la acumulación de dinero en los varios fondos de inversión mientras las nuevas aportaciones de las empleadas públicas lleguen a un nivel adecuado para hacerlos ‘rentables’.

 

Nuestra oposición a esta mal llamada ‘reforma’ del sistema de retiro no se basa en modo alguno a un apoyo al viejo sistema.  Dicho sistema, aunque fuera de beneficios definidos, era completamente inadecuado.  Lo que las trabajadoras más conscientes exigen es un sistema de pensiones universal, controlado y administrado por la clase obrera misma.  La clase obrera exige una vida digna para todas las personas jubiladas en que las pensiones, junto con el cuidado médico y la vivienda, no sólo son adecuados sino garantizados.  Para que tal proyecto sea una realidad, instamos a la clase obrera a reorganizarse para la toma del poder.  Otra vez más, Rosselló y su pandilla de criminales han demostrado que nada tienen que ofrecerles a la mayoría obrera.  ¡Únicamente la clase obrera misma puede crear las condiciones para una vida digna para todas!