Republicanos del Senado revelan plan de salud reaccionario

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Por Carlos Borrero

Después de varias semanas de reuniones secretas, sin audiencias o debate público, el equipo de trabajo republicano en el Senado, encabezado por Mitch McConnell, reveló este jueves su proyecto de ley para derogar y reemplazar a Obamacare.  Tan reaccionario es el plan del Senado que la ley Obamacare, elaborada en gran parte por las aseguradoras y los grandes proveedores médicos con el propósito de garantizar sus ganancias por encima de las necesidades de las masas, parece “progresista” en comparación.  De hecho, incluso los defensores liberales de la medicina capitalista han denunciado el plan del Senado como “cruel para los pobres y enfermos” mientras que facilita una transferencia masiva de riqueza a los ricos.

 

El proyecto de ley senatorial se parece mucho al plan aprobado en la Cámara hace unas semanas.  Dicho plan contemplaba recortes de más de $800 mil millones a Medicaid y la pérdida de cobertura médica para más de 24 millones de personas.   Se anticipa que el proyecto senatorial tendrá un impacto similar aunque la Oficina del Gerencia de Presupuesto no ha realizado todavía un estudio riguroso del probable impacto.  Otra área donde se parecen los proyectos es en la eliminación y reducción de impuestos para los más ricos.  El plan cameral resulta en “ahorros” de $230 mil millones para los individuos más ricos, $144 mil millones para las aseguradoras y $28 mil millones para las farmacéuticas.  Un área de discrepancia entre los planes senatorial y cameral es que el primero mantiene las mercados estatales (State exchanges) iniciados bajo Obamacare aunque de forma más debilitada mientras el segundo los elimina.

 

Entre los principales componentes del proyecto de ley senatorial, se destacan:

 

  • El fin de Medicaid tradicional como un programa “abierto”, es decir, que proporciona fondos federales a base de las necesidades – Bajo el plan senatorial, el Medicaid tradicional, que cubre a niños, las mujeres embarazadas y ancianos con discapacidades, se convertiría en un programa “per cápita” en el cual los estados recibirían una cantidad fija de fondos federales por afiliado o un programa “bloque” – al igual que lo que existe en Puerto Rico – en que los estados recibirían una cantidad fija (block Grant) independientemente del número de afiliados. Con los años la cantidad de fondos federales sólo aumentaría mínimamente basándose en una variante muy conservadora del índice de precios al consumidor, lo cual resultaría en mayores recortes al programa.  Los estados también estarían autorizados a imponer requisitos de trabajo a muchos que reciben Medicaid.
  • El fin de la expansión de Medicaid mediante la cual Obamacare logró aumentar en 15 millones el número de personas que recibían cobertura médica – Bajo la expansión de Medicaid las personas con ingresos a 138% el nivel de pobreza, es decir, la gente trabajando con salarios muy bajos, cualificaban para cobertura bajo Medicaid.  Un total de 31 estados optaron por unirse a la expansión que les proveía fondos federales adicionales.  El plan senatorial empieza a eliminar esta expansión a partir del 2020.
  • El fin inmediato del impuesto especial sobre las ganancias de capital (capital gains) de 3.8% a los individuos de altos ingresos ($200,000 o más anuales) con que se ha financiado en parte la expansión de Medicaid, así como la reducción de impuestos sobre las aseguradoras la cual también financia el aumento de personas cubiertas bajo Obamacare – El alcance de esta transferencia de riqueza a los muy ricos mediante recortes a los impuestos sólo puede entenderse plenamente dentro del contexto del plan tributario de Trump.
  • El debilitamiento de las reglas que garantizan la cobertura para las personas con condiciones preexistentes – Bajo el plan senatorial, los estados podrían solicitar con mayor facilidad una exención (Section 1332 Waivers) que les permitiría eliminar muchos “servicios esenciales” de los planes médicos. Entre los servicios esenciales que podrían ser excluidos se destacan el cuidado prenatal, el tratamiento del abuso de sustancias (el plan senatorial incluye una fuerte reducción en el financiamiento para tratar la epidemia de adicción al opio), los servicios de salud mental e incluso las visitas a la sala de emergencias.  El plan del Senado no sólo coloca a aquellos con condiciones preexistentes en riesgo, sino que redefine lo que puede ser considerado un plan médico básico al reducir al mínimo lo que se requiere cubrir.
  • La eliminación del requisito de que las compañías que emplean 50 o más personas provean planes médicos comprensivos y asequibles a sus empleados – Bajo el plan senatorial, no sólo quedan exentas del ‘mandato’ de proveer seguro médico a los trabajadores, las compañías que decidan no eliminar por completo la oferta de seguro podrían ofrecer planes médicos muy inferiores o exigir mayores aportaciones de los trabajadores.
  • La reducción de los subsidios, en la forma de créditos contributivos, para la compra de seguro en los mercados estatales – A partir del 2020, sólo aquellos que ganan 350% o menos del nivel de pobreza federal podrían recibir un subsidio para la compra de seguro médico en los mercados locales. Esto representa una reducción del actual 400% para ser elegible.  Los subsidios serían vinculados a planes básicos con menos cobertura que los que se ofrecen actualmente.  De esta manera, se pagaría más para menos cobertura; en otras palabras, mayores primas, deducibles y otros gastos ‘fuera del bolsillo’ para recibir menos atención médica.
  • La eliminación de fondos federales para Planned Parenthood durante un año – Esto impactaría de manera muy negativa la accesibilidad de exámenes médicos a las mujeres de todas las edades para una gama de servicios y tratamientos desde los mamogramas al asesoramiento y el acceso a anticonceptivos y hasta el acceso al aborto. El plan senatorial también prohíbe fondos federales para los planes que cubren el aborto.

 

Los defensores del plan senatorial han resaltado demagógicamente la eliminación del odiado ‘mandato individual’, componente clave de Obamacare, como elemento central de su plan para beneficiar a las masas.  Aunque es cierto que el ‘mandato individual’ representa un elemento notoriamente reaccionario de Obamacare ya que les garantiza a las aseguradoras un flujo estable de ‘clientes’ en los mercados estatales, el argumento de los republicanos es patentemente falso.  Las aseguradoras, las grandes cadenas hospitalarias, los productores de equipo y dispositivos médicos y las farmacéuticas seguirán extrayendo miles de millones de dólares en ganancias aumentando todos los costos asociados con la atención médica esencial, reduciendo los servicios básicos e imponiendo cada vez más la carga de los costos de servicios inferiores y productos esenciales sobre las masas.  Esto se llevará a cabo mientras los muy ricos gozarán de una masiva transferencia de la riqueza a través de exenciones tributarios.

 

Los aguajes de oposición al proyecto de ley por el Partido Demócrata son puro teatro político.  De hecho, los republicanos sólo pudieron desarrollar su plan aprovechándose del acuerdo previo entre ambos partidos para quitar de la mesa a un sistema estatal de pagador único y la inclusión de componentes regresivos, como las multas asociadas con el mandato individual, a Obamacare.  Ninguno de los principales partidos políticos en Estados Unidos puede ofrecer un plan racional para prestar a la sociedad una atención médica adecuada.  Obamacare fue un plan elaborado por las aseguradoras para su beneficio mientras que los planes del Senado y la Cámara continúan salvaguardando las ganancias capitalistas a la vez que llevan el desprecio que la clase dominante siente por las masas trabajadoras a nuevos niveles.

 

El plan del Senado demuestra una vez más que la clase capitalista y sus representantes políticos no tienen nada que ofrecer a las masas trabajadoras.  Sólo un sistema de medicina socialista puede garantizar a las personas una atención médica adecuada y otros servicios esenciales.  Esto, sin embargo, sólo será posible con la toma del poder político por los trabajadores con conciencia de clase y la reorganización de la sociedad para la satisfacción de las necesidades humanas racionales en lugar de las ganancias individuales.