Casa Blanca amenaza con intensificar ataques contra Siria

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Por Carlos Borrero

La Casa Blanca emitió una amenaza este lunes a través de una declaración sorpresiva en la que acusó al régimen de Bashar al Assad de preparar un ataque químico.  Según la declaración de Casa Blanca, el presidente sirio pagaría “un precio alto” si decidiera llevar a cabo un ataque químico.  Es una acusación muy dudosa la cual viene después de un bombardeo estadounidense en abril contra la base aérea de Shayrat al este de la ciudad de Homs.  Dicho bombardeo se realizó supuestamente en respuesta a un ataque químico ocurrido el 4 de abril en que se murieron más de 70 personas atribuido sin fundamento alguno al gobierno sirio.  A pesar de no dar evidencia verificable para fundamentar su reclamo de que el gobierno de Assad fuera responsable por el ataque químico, EEUU lanzó 59 misiles cruceros Tomahawk contra la base siria desde dos buques de guerra ubicados en el mediterráneo.

 

Tal como los sucesos del abril pasado, ni la administración o el Pentágono dieron evidencia para fundamentar esta más reciente acusación.  De hecho, varios portavoces militares han hecho alusión al hecho de que fueron sorprendidos por el más reciente anuncio de la Casa Blanca y que no tenían más información relacionada a los alegados preparativos para un ataque por las fuerzas del gobierno sirio.

 

Desde 2014, EEUU ha encabezado una campaña criminal de bombardeos aéreos, la cual afirma está dirigida contra blancos del Estado Islámico (EI), como parte de su “guerra contra el terrorismo”.  La falsedad de tales afirmaciones se hace cada vez más patente ya que las incursiones aéreas de EEUU y de otras fuerzas de la coalición occidental han resultado en miles de muertes civiles además de millones de personas desplazadas tanto internamente como al extranjero.  Los estimados de la ONU destacan que al menos medio millón de personas se han muerto en el conflicto.  Según el Consejo de Relaciones Extranjeras (Council on Foreign Relations), del total de más de 26.000 bombardeos realizados por las fuerzas aéreas estadounidenses en 2016, al menos 12 mil bombas fueron lanzadas contra Siria.  Desde que Trump tomara posesión en enero se han incrementado en 20 por ciento el número de bombardeos aéreos y, en una indicación de los verdaderos objetivos de la presencia militar estadounidense en el país, se ha visto un aumento de choques entre fuerzas estadounidenses y del gobierno sirio.

 

Además de su campaña aérea, el Pentágono ha desplegado a miles de asesores y entrenadores militares desde al menos principios de 2014.  Más recientemente se ha aumentado la presencia de unidades especiales de marines y rangers del ejército para llevar a cabo ataques de artillería como parte de las operaciones terrestres estadounidenses dentro de Siria.  Estas acciones se han coordinado con fuerzas del Ejército Libre Sirio y las milicias kurdas agrupados bajo el YPG (Unidades de Protección Popular) que operan en la zona fronteriza con Turquía.  Durante varios años el Pentágono y la CIA han armado y financiado directamente a este grupo heterogéneo de fuerzas en su campaña contra el actual gobierno de Damasco.  El pretexto conveniente de la guerra contra los terroristas islámicos, fenómeno que en décadas pasadas fue alentado por los mismos servicios de inteligencia estadounidense para desestabilizar a regímenes nacionalistas de izquierda en la región, ha servido para justificar el aumento de la presencia militar de EEUU no sólo en Siria sino en todo el área del Medio Oriente al centro sur de Asia.

 

En el caso específico de Siria, se ha visto en el último año una escalada de la agresividad del imperialismo estadounidense.  Hace una semana un caza F18A de EEUU derribó a un avión militar sirio en lo que representó el primer ataque estadounidense a una nave tripulada en vuelo como parte de su campaña siria.  Además de una fuerte denuncia de Moscú, el incidente provocó una suspensión temporera de la comunicación establecida entre los dos países para evitar “choques”  debido a sus operaciones aéreas mutuas en Siria.  Durante las últimas semanas aviones militares estadounidenses han derribado por lo menos dos drones  operados por fuerzas pro-Assad contra la oposición en el sur del país.  Estos actos representan un cambio táctico significativo para el imperialismo estadounidense en el país.

 

La total complicidad de los principales medios de información, los cuales han ignorado u suprimido en gran medida la noticia de crímenes de guerra perpetrado por EEUU y las fuerzas de la coalición en Siria y otros países de la región como Irak, Libia y Yemen es particularmente notable.  El público occidental está sujeto a mentiras descaradas con las que se afirman que Washington está combatiendo a terroristas islámicos mientras se está poniendo en marcha planes para afianzar su control sobre toda la región en un esfuerzo para avanzar los objetivos estratégicos del imperialismo estadounidense.  En Siria, los intereses inmediatos de Washington se centran en derrocar al gobierno de Assad, el cual está aliado con Moscú, para instalar en su lugar un régimen sumiso a las exigencias del imperialismo estadounidense.  La histérica campaña mediática anti rusa que se está dando en EEUU tiene que entenderse como parte de los intentos de provocar a Moscú en Siria.  A mediano plazo los planes de Washington incluyen no solamente romper la influencia rusa en Siria sino también completar el cercamiento estadounidense de toda la masa euroasiática.  Detrás de todos los reclamos falsos trompeteados por sus portavoces mediáticos, lo que más preocupa al imperialismo estadounidense es el control directo sobre los recursos y puntos de importancia estratégica dentro de la región.

 

Los trabajadores conscientes a través del mundo deben oponerse no sólo a la agresión militar de Estados Unidos y del resto de las fuerzas de la coalición.  Ni Assad en Damasco o Putin en Moscú puede ofrecer una solución progresista a la crisis siria.  Tanto en su ideología como en su política, el baazismo, que no es más que una forma particular del nacionalismo árabe, es incapaz de resolver los grandes problemas de desigualdad social y enajenación política que asolan a las masas del Medio Oriente.  La presente fase del desarrollo capitalista mundial, la cual sólo puede entenderse como el preludio de futuras luchas revolucionarias, se caracteriza por la reacción política interna y el militarismo en el extranjero.  La destrucción masiva que se está llevando a cabo en Siria para promover los intereses estratégicos del imperialismo estadounidense representa otro descenso a la barbarie.  La única alternativa que le queda a la humanidad para poner fin a las guerras continuas que resultan de los choques de intereses capitalistas e escala mundial es el socialismo.