Republicanos aprueban plan de Reforma de Salud para debilitar a Medicaid

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Por Carlos Borrero

 

Los republicanos en la Cámara de Representantes aprobaron ayer un proyecto de reforma de salud que es aún más reaccionario que la propuesta anterior desechada hace unas semanas antes de que fuera sometida a un voto. La nueva pieza legislativa recorta en 25% los gastos de Medicaid, abre el camino para cobrar a las personas mayores de edad que aún no cualifican para Medicare 5 veces más que la gente joven y elimina los fondos federales a Planned Parenthood.  En lo que sólo puede describirse como una exhibición descarada de crueldad, el plan camaral esencialmente elimina la cobertura médica para aquellos con condiciones preexistentes al permitir a los estados subir el precio de su cobertura.  Los estados tampoco estarían obligados a ofrecer cobertura para los servicios de salud mental a los necesitados o el cuidado prenatal a las mujeres embarazadas.

 

A diferencia de su primera propuesta para sustituir a Obamacare, los republicanos de la Cámara no esperaron para un informe de la Oficina de Presupuesto estimando los costos y el impacto de su plan para aquellos que necesitan cobertura médica. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO por sus siglas en inglés) había emitido previamente una imputación mordaz del plan anterior en la que estimaba que entre 24 y 28 millones de personas quedarían sin cobertura médica bajo lo que fue denominado Trumpcare.

 

El borrador final del plan sólo se completó el miércoles por la noche y rápidamente pasó por la Cámara para una votación el jueves con sólo tres horas de debate. La medida fue aprobada con 217 votos, sólo uno más de lo necesario para obtener una mayoría.  Ningún demócrata votó a favor y 20 republicanos votaron en contra.  Ahora pasa al Senado donde se esperan revisiones.

 

El hecho de que ningún demócrata votara a favor del plan republicano no los absuelve de complicidad en los ataques que se están librando contra los pobres y vulnerables. Incluso con algunas características populares, Obamacare también es un plan reaccionario que fue diseñado por las mismas aseguradoras en pos de maximizar sus ganancias mediante subsidios gubernamentales indirectos financiados por un impuesto con el cual se expandió el programa Medicaid.  Ninguno de los dos partidos políticos en EEUU puede ofrecer un verdadero plan de salud que priorice o atienda las necesidades de las masas.

 

Uno de los aspectos más importantes del plan republicano es el golpe directo contra Medicaid. Los republicanos están tratando de recortar $880 mil millones de este programa en la próxima década e imponer un tope en la otorgación de fondos a los estados a fin de dejar a Medicaid efectivamente como una cáscara vacía.  La asignación reciente de $296 millones en fondos adicionales de Medicaid a Puerto Rico, cuando las estimaciones conservadoras identificaron la necesidad en $900 millones, no debe entenderse como una aberración sino como parte de la estrategia de recortes para eventualmente eliminar por completo el programa.  El recorte del gasto federal en programas sociales es una condición exigida por los capitalistas para aumentar su máquina de guerra en preparación para futuros enfrentamientos en el extranjero.

 

Pero los capitalistas no sólo exigen recortes salvajes a los programas que ayudan a los pobres. También exigen concesiones para ellos mismos. Otro elemento clave del plan republicano es la eliminación de los “impuestos de Obamacare” que se dirigen principalmente a los ricos y generan alrededor de $1 trillón (mil billón) para la expansión de Medicaid.

 

Lo que Jenniffer González y el resto de esa banda de reaccionarios con que se alió en la Cámara federal estaban celebrando al aprobarse esta medida fue un paso en su plan de chavar al pobre y cortarle los impuestos al rico.   Esta es la esencia de lo que sucede en los cuerpos legislativos de los políticos capitalistas, tanto en EEUU como en Puerto Rico.